Wednesday, December 21, 2016

Dejemos de decir que la poesía es inútil



 


 Publicado antes en Carruaje de pájaros



                                          ¿Para qué poetas en tiempos de penuria?

                                         Pues para ver qué se puede hacer con ella.


Rafael Cadenas



Estoy cansado de escuchar poetas decir que la poesía no puede detener un tanque de guerra, que no puede quitar el hambre, que no puede solucionar los problemas del mundo. Estoy cansado de escucharlos decir que lo que hacen es inútil (¿por qué siguen escribiendo, entonces?). Estoy cansado, sobre todo, de que se le pida a la poesía resolver problemas que no causó.

Yo soy testigo de que la poesía puede cambiar vidas y personas. He visto a gente entenderse y entender a los otros gracias a un poema, a un libro, a una vida leyendo poesía. He visto vidas cambiadas, para bien, por la poesía. Y he visto igual que mucha gente pase impunemente por los poemas, y entiendo que eso también es parte de la naturaleza humana: somos capaces del amor y de ignorarlo.

En todo caso, no es culpa del poema no poder sanar el hambre que el egoísmo ha causado, ni la pobreza que la corrupción expande. No es culpa de la poesía la miseria humana y, sin embargo nos ayuda a explorarla y articular el horror. La belleza del poema puede ser espeluznante porque proviene de todo lo que somos.

Gracias a la poesía alguien puede decir su tristeza, su hambre, su soledad. No es poca cosa sentirse acompañado y encontrar las palabras necesarias, si no para vivir, para que vivir valga la pena, para que tenga sentido la existencia. No sólo de pan vive el hombre.

Una canción de cuna es un poema que nos hace regresar al niño que todavía somos. Personalmente, no creo que ese viaje sea una magia menor. La poesía, como la música, es útil porque no parece serlo, porque es un modo de encantamiento y un despertar.

Yo leo y escribo poesía porque lo disfruto y porque es útil para mí: porque me ayuda a entender y a articular mis dudas, porque me lleva al silencio. Me dedico a los poemas porque me hace falta, al igual que la aritmética para contar mis monedas, poesía para vislumbrar verdades que me inquietan. La utilizo diariamente. Me dedico a la poesía porque veo en ella usos que cualquier ser humano puede ver, si pone atención y calma.

Estando el mundo como está, estando la humanidad sumida en tanto espanto y temor no podemos ni debemos darnos el lujo de repetir esa mentira que no le hace favor alguno a la poesía ni a nosotros.  Hacerlo es un gesto que alguna vez tuvo prestigio pero que ya no tiene sentido en el mundo contemporáneo: no están los tiempos para negar la importancia del arte sino para subrayarla.

Un poema de amor en medio del desastre no es una negación del desastre, sino una afirmación del amor, y es por ello necesario. Todo poema, y el acto mismo de escribirlo, son actos políticos. Lo que antes fue aspaviento de los dandis (negar la importancia de la poesía, pensada solamente como un placer) ahora es una irresponsabilidad, una broma sin gracia.  




Saturday, November 19, 2016

Inclusión en "Voces de América Latina", antología de poesía latinoamericana




Voces de America Latina reúne en dos tomos poesía actual de todos los rincones de latinoamérica. La selección de poemas fue hecha por la poeta dominicana María Palitachi, a quien agradezco infinitamente la inclusión en el segundo tomo. 

La ambiciosa antología fue publicada en Estados Unidos y pronto será presentada en la Feria Internacional del libro de Guadalajara, México.








           

Tuesday, October 18, 2016

Lectura en el Instituto Cervantes de Nueva York (The Americas poetry festival of NY)



 Hace apenas unos días que ha terminado The Americas Poetry Festival of NY. En esta ocasión el festival tuvo como invitados 60 poetas de 22 países, leyendo en 10 distintas lenguas. Las lecturas fueron en diversos sitios, destacando la casa natal de poeta Walt Whitman, en Long Island; el consulado de la República Argentina, y el Instituto Cervantes de Nueva York. 

Igualmente, la poeta española Verónica Aranda y yo dimos una lectura-charla en The Naugatuck Valley Community College en Waterbury, CT., gracias a la invitación de la poeta dominicana Marianela Medrano.

Dejo video de mi intervención en el Instituto Cervantes, y fotografías de las otras lecturas.



Lectura en el Instituto Cervantes de Nueva York, como parte del Festival Intenacional de poesía de Nueva York, Las Américas. Octubre de 2016






La poeta Verónica Aranda, leyendo en Conneticut




Lectura en the Naugatuck Valley Community College






Lectura en la casa natal del poeta Walt Whitman








               Lectura en el Consulado de Argentina. Junto a mí, la poeta dominicana Yrene Santos

Ganar sin ganar




Una primera versión de este texto fue publicada en Carruaje de pájaros



Era 2003, yo tenía 20 años y era estudiante del segundo año de la licenciatura. Los llamados Juegos florales universitarios habían cambiado de nombre para ser los Juegos literarios nacionales universitarios —luego Premio nacional de poesía Rosario Castellanos— convocados por la Universidad Autónoma de Yucatán.
Por primera vez en la vida decidí participar en un certamen literario. Más que un libro, tenía en las manos un puñado de poemas incipientes con el horrible nombre de Como entre puertas de un lugar vacío, y eso envié al concurso.

Como es normal en estos casos, esperaba con ansias los resultados del premio. Pasaron varios meses hasta que pude leer en el periódico la agridulce noticia de que fui el segundo lugar. Agridulce no por no haber ganado, sino por no haber perdido: el primer lugar se había declarado desierto. Mi libro era, según el jurado, el mejor entre los participantes pero no lo suficientemente bueno como para merecer un primer lugar, que traía consigo 30 mil pesos y la publicación de la obra. Me debía contentar con un diploma y un lote de libros. Imagino que la misma sorpresa sintieron los autores que ganaron el tercer lugar y la mención de honor, al conocer los peculiares resultados del certamen.


Mis amigos y maestros, siempre solidarios, me dijeron que debía sentirme ganador del premio, que ahora la gente sabía de la existencia de un nuevo poeta en la ciudad, que quién sabe qué mafias estaban detrás de todo esto, y que esos 30 mil pesos y la publicación de la obra en realidad no eran la gran cosa. Yo trataba con el alma, alternativamente, de creerles y de no sentir que el jurado había actuado de mala fe. Pero no podía entender el motivo por el cual, en todo caso, no habían declarado desierto todo, todos los lugares y el concurso entero, ese año.


A pesar de este raro resultado no me desilusioné ni deje de escribir. En mi mente, cuando menos, parecía ser que no estaba escribiendo tan completamente mal. Un segundo lugar es algo, me repetía a mí mismo. Había esperanza pero era evidente que para ganar un primer lugar en un premio debía escribir mejor, o debía (esto pasaba por mi mente) concursar fuera de la ciudad o del estado. Seguí en lo mío como cualquiera que se dedica a esto por amor y por necesidad interna. Los premios mismos dejaron de tener la importancia que en ese momento aquél tuvo.


Pasado el tiempo creo que este reconocimiento que no gané ni perdí ha sido sumamente importante en mi vida, porque me salvó de publicar un libro que ahora agradezco que se haya perdido para siempre, y porque no me dio motivos para pensar que yo era un poeta con dominio o conocimiento de mi propia voz, lo que en ese momento hubiera sido un error fatal.


Con su forma inaudita, esta experiencia me dio lo que necesitaba: la confirmación de que podía escribir y la certeza de que necesitaba trabajar. Ese balance, que no debe perderse nunca en la vida de un poeta de cualquier edad, todavía es mucho más importante que esos 30 mil pesos, y mucho más provechoso que publicar un libro a los 20 años.


Ignoro hasta hoy los motivos del jurado para tomar esa decisión tan rara, pero hace mucho que han dejado de ser relevantes. Lo que importa de verdad es haber entendido que el premio, el verdadero premio, fue precisamente no haber ganado.


Tuesday, September 27, 2016

Participación en el Festival internacional de poesía de New York, Las Américas.



Gracias a la invitacion del escritor Carlos Aguasaco, participaré el Festival internacional de poesía de Nueva York, Las Americas (The Americas Poetry Festival of New York), del 12 al 14 de Octubre de este 2016.

Me emociona mucho la posibilidad de compartir con poetas de varias partes del mundo, y de ser parte de un evento de tal importancia.

Para consultar información acerca de fechas y sedes puede  se puede acceder a la página oficial del festival o consultar el siguiente poster:











Decir la verdad




Prefiero muchas cosas que aquí no he mencionado
a muchas otras que tampoco he dicho.

Wislawa Szymborska



—Yo sé quién soy — respondió don Quijote—

Miguel de Cervantes





Hace unos años, en Cincinnati, tuve otra vez la urgencia de llamarle por teléfono a Armando Romero. No era para pedirle orientación con mi tesis doctoral—Armando era mi asesor—sino para preguntarle sobre un poema, sobre la escritura de un poema. Tampoco era una consulta técnica: no se trataba de “resolver” el poema, sino de concebirlo. Andaba inseguro de mi camino, de mis decisiones poéticas, que a estas alturas son decisiones vitales.

Armando me dijo: “Uno solamente puede hablar de lo que es, viejo. No hay otra opción. Si uno se empieza a inventar mascaras para escribir…”

Me es imposible recordar la conversación completa, pero sé que fue la reafirmación de algo que yo mismo he recomendado: hay que hablar de lo que se necesita hablar, antes que de cualquier otra cosa. Aquella tarde, estando inseguro acerca de la “relevancia” de los temas que me obsesionan (el silencio, la muerte, la belleza, el deseo…), la voz de Armando me regresó las certezas de que todos los temas pueden ser poesía, y de que cada quien explora su propia humanidad como le corresponde, o como puede.

Escribo esto porque veo muchos poetas jóvenes angustiados porque hablan de temas “ya superados”, y porque veo frente a ellos a otros, muy seguros de sí mismos, a los cuales hablar del alma les da “ternurita” y la mención de lo bello les provoca arcadas, o carcajadas. Estos últimos hablan siempre con seguridad y no pocas veces con condescendencia.

Allá ellos.

Yo creo que no hemos superado la muerte, ni muchos otros temas.

Creo que la belleza sigue siendo un misterio y que la trascendencia (lo digo de nuevo: la trascendencia) se revela en los cuerpos.

Creo que el tiempo todavía nos inquieta, y que la poesía es un modo de perpetuar lo que amamos.

Creo en el amor en el poema.

Creo en el poema como un camino al silencio.

Creo en la voz y en su música.

Creo en la poesía como una forma de la libertad, y prefiero la tontería de hablar de estas cosas a la tontería de no hablar de ellas.

Pero no estoy seguro de tener razón, en todo caso: que cada quien elija su locura.

Metáforas y magia




Tomado de Carruaje de pájaros









Un amigo me ha pedido que le explique lo que es una metáfora. Al hacerlo he caído en cuenta de que el fenómeno se puede, y creo que siempre se debe, explicar de dos maneras. La primera es la normal y programática que aparece en los manuales de literatura: metáfora es—dice la RAE— la “traslación del sentido recto de una voz a otro figurado, en virtud de una comparación tácita, como en las perlas del rocío, la primavera de la vida o refrenar las pasiones”. Una explicación más sencilla dice que la metáfora es una comparación a la cual se le ha eliminado el “como”, de modo que en vez de decir “ella es como la calma”, se puede decir “ella es la calma” y se habrá pasado, aunque mecánicamente, del símil a la metáfora. O sea: hemos transitado de la enunciación de un parecido a la fundación (o descubrimiento, al menos) de una insospechada identidad. Esta nueva naturaleza que suma sin confundirlas otras dos es lo que me mueve a hablar de la metáfora no como figura retórica, sino como acto de magia.


Eso: una metáfora es un acto de magia. Es transformar un objeto en otro más allá de sí mismo, sin que deje nunca de ser lo que es. Cuando se dice que “el mundo es un escenario” el sujeto de la oración es “el mundo”, pero éste empieza a ser, simultáneamente, “un escenario”: se ha sumado a su esencia primigenia una segunda, insospechada. El mismo objeto es, sin cambiar su apariencia exterior, también otro.


Vista así, la metáfora funciona de modo muy cercano al rito. Pensemos, por ejemplo, en la consagración de la hostia antes de la comunión en una misa católica. Cuando el sacerdote declara que el pan es ahora igualmente el cuerpo de Cristo (instante en que sucede la llamada transustanciación, el cambio de naturaleza del pan), en la mente y en el alma de los creyentes efectivamente el pan, sin dejar de ser pan, se convierte en algo más allá de eso. La transformación ha sucedido pero el objeto, en su materialidad, sigue siendo lo que era.


Otros ejemplos pueden ser bautizo religioso y el rito de iniciación masónico. En ambos el sujeto termina por ser otro, por convertirse en otra cosa, sin dejar de ser quien es. Incluso puede decirse que ahora es una versión más pura o perfecta de sí mismo. Se ha añadido algo a su esencia para desnudarla, para hacerla más pura.

Prácticamente cualquier otro ritual funciona con el mismo principio, con esa misma contradicción fulgurante que palpita en el centro del pensamiento religioso, en la magia y en la poesía.

Si le creemos a la cultura popular, los magos usaban palabras mágicas para transformar objetos. No me parece aventurado decir que casi todas las veces la transmutación del objeto no afectaba su apariencia sino su esencia, su significado. La metáfora fue, y sigue siendo, el primer encantamiento. El conjuro, la plegaria y la poesía están llenos de metáforas como base y fuente de su artillería retórica. Dicho de otro modo: la metáfora es la magia popular, el conjuro cotidiano.


Lo que para la lógica es un error imposible, para la metáfora es vital: lograr la fértil contradicción de concebir un objeto que también es otro al mismo tiempo sin confundirse con él, ni fundarse en un tercero que elimine a los que lo han generado.


Por supuesto, podemos argumentar que la metáfora no transforma el objeto sino su percepción. Es decir: que no afecta lo que nombra, sino a quien la pronuncia o la escucha. En realidad, no importa: de cualquier modo ha sucedido una transformación esencial. Tal vez, inocente y ególatra, el mago solamente puede transformarse.

Una enorme cantidad de metáforas han pasado a formar parte del habla cotidiana (estar en la flor de la vida, ser su vivo retrato…) y tras ser dichas y redichas han dejado de sorprendernos . Pero basta bajar el ritmo, abrazar la lentitud y mirar con otros ojos esas frases para revivirlas o para entrever su otrora nueva belleza. Su magia se ha quedado entre nosotros y la hemos adormecido, tal vez para despertarla luego.

Finalmente, sólo una cosa es definitiva: es imposible regresar de la metáfora a lo que antes se ha sido. Ni el mago (si lo que cambia es el mago) ni el objeto (si lo que cambia es el objeto) pueden regresar a su estado pre-metafórico. Tocados por la poesía no pueden mirar atrás porque, si bien el poder de ésta es sutil, es también irreversible.


No poder volver —le digo al amigo que me preguntó—, tal es el precio de esta magia humana.

Acerca de las lecturas en Europa



Una nueva revista online llamada Marcapiel me hizo hace unas semanas una entrevista acerca de las lecturas de poesía que tuve durante el verano en Praga, Cracovia y Viena.  Hablamos, por supuesto, de muchas otras cosas.

Dejo la primera pregunta y su respuesta:



MPL- Primero que nada queremos felicitarte por tu reciente visita a Europa para leer poesía, cuéntanos algo de esa experiencia, ¿Cómo se da esto?


MI: Ha sido todo una consecución de bellas sorpresas. Cada una de las lecturas ha sido distinta en su organización y público. La de Praga fue organizada por el Centro Cultural Latino de Praga, al cual asistió público hispanohablante y algunas otras personas para las cuales hice mis comentarios en inglés. La embajada mexicana en la republica Checa ayudó en la difusión del evento e, incluso, por no poder asistir, el embajador mexicano, Pablo Macedo, nos invitó a la embajada a visitarlo. La visita a Praga estuvo llena de atenciones.


En Cracovia castillo-cracoviatodo fue organizado por la poeta, traductora y profesora polaca Marta Eloy Chichocka, quien igualmente invitó a participar a varios poetas polacos reconocidos, de diversas edades. Pude escuchar la versión polaca de mis poemas, y conocer a las traductoras de los mismos. La oportunidad de compartir con poetas ya formados, pero de un contexto enteramente distinto, como lo son Michael Sobol o Joanna Oparek, por decir algunos nombres, ha sido invaluable. Cracovia fue de mucho aprendizaje, y es una ciudad sorprendentemente hermosa.



Por su parte, Viena me dio la oportunidad de reencontrarme con un viejo y querido amigo, el guitarrista Francisco Méndez, que ahora es maestro en el conservatorio de esa ciudad. Paco y yo estudiamos juntos la secundaria y somos parte de un muy cercano grupo de amigos incondicionales. Las lecturas con Paco fueron muy distintas, puesto que él improvisaba en la guitarra mientras yo leía los poemas en español. Algo inesperado sucedió: el público vienés se quedaba colgado del sonido de la guitarra, y de las palabras que no entendía. Nunca he sentido tanto silencio, tanta atención en una lectura. Luego la gente de verdad aplaudía y pedía más poemas. Ha sido una cosa muy especial y muy bella esa experiencia. Las lecturas en Viena fueron más un performance de sonido y música. Por supuesto, antes de leer comenté los poemas en inglés. Afortunadamente, algunas personas hablaban español.



La entrevista entera puede consultarse haciendo click AQUÍ





Sunday, June 12, 2016

Lecturas de poesía en Praga y Cracovia



Este 21 y 23 de junio estaré dando lecturas de poesía en Praga, República Checa; y en Cracovia, Polonia. Es la primera vez que leo mi poesía en Europa y no necesito decirles, amigos, que me emociona mucho.

Todo ha sido posible gracias a los esfuerzos del Centro Cultural Latino de Praga y de la poeta y traductora polaca Marta Eloy Cichocka, a quienes agradezco profundamente. Igualmente agradezco a mi editorial, Ediciones Atrasalante, y a la Embajada Mexicana en la República Checa, por su apoyo. 


Los lugares y fechas de las lecturas son:



Praga, República Checa
Martes, 21 de Junio.
Centro Cultural Latino de Praga
Jungmannova 17/ 3, Praha 1
18:00 hrs

Cracovia, Polonia
Jueves, 23 de Junio.
Librería Lokator
Mostowa 1, 31-061

19:00 horas



Ayer, en un el periódico Por Esto! de la ciudad de Mérida, Yucatán, el escritor Manuel Tejada hizo un artículo acerca de este viaje.  Se puede acceder a la versión online haciendo click en la foto:





Friday, May 06, 2016

Poesía y equilibrismo




Si bien lo miramos qué hace el equilibrista
sino caminar lo mismo que nosotros

Eliseo Diego


El poeta no conoce la verdad. No la conoce porque el poema no es una respuesta a sus preguntas, sino la cristalización de todo lo que ignora: la verbalización del misterio. La belleza del poema radica en su capacidad de articular la única certeza compartida y personal de los humanos frente al cosmos: la del no sé.
Pero el poeta conoce las palabras. En ellas vive y ellas viven en él. Ambos se crean. La intuición es una cuerda tensa que va del silencio a la palabra y que pende sobre el misterio. El poeta-equilibrista a veces va del silencio a la palabra y a veces en sentido contrario. Su viaje es el poema. La inteligencia es esa esa larga vara con la que busca mantener su balance. Sus pies están plantados en la intuición y su mirada en la posibilidad. El peligro de caer es parte de su existencia. Su labor, que parece no tener sentido, es de vida o muerte.
Para su acto, el equilibrista no lleva otra ropa que su honestidad: su oficio es descubrirse y perseguir una verdad sentida. El ritmo de su voz debe ser el de su pulso: un resultado de su naturaleza. Por ello no debe mentirse: si necesita hablar de Dios o la lucha de clases, del silencio o la trascendencia, la lentitud o la revolución, debe poder llamar a cada cosa por su nombre, con la voz de su sangre. Y si no puede darle nombre a lo que intuye debe hacer evidente esta imposibilidad, puesto que ello se volverá su tema. No debe hurtar jamás el traje —tal vez más vistoso— de otro equilibrista: la gracia de su acto es personal. 
Soñando volar  y a veces afirmando que lo logra, el equilibrista está rodeado del mismo aire que respiran todos los humanos como él. Su oficio es un oficio como el de los otros. Su dolor no es más dolor ni su soledad más triste. Pero su alma es caminar la cuerda floja. Para eso vive.







Monday, May 02, 2016

Nueva revista literaria: Carruaje de pájaros [carruajedepajaros.com.mx]




Queridos amigos, 


tengo el enorme gusto de anunciarles la existencia de esta nueva revista literaria.

Iniciado en 2008, Carruaje de Pájaros fue un encuentro de poetas, luego fue eso y un programa de radio, y ahora es todas esas cosas más una revista literaria online y una organización sin fines de lucro, cuyo principal objetivo es la promoción y difusión de la poesía, la literatura y el arte en general, dentro y fuera de la república mexicana. 

Nuestro objetivo es colaborar en la creación de una nueva manera de percibir y discutir la cultura, con la participación de todos los que la crean, piensan, critican y disfrutan.


       * Creemos en la poesía como un modo de entender y de afectar el mundo, y creemos que en su centro palpita lo indefinible.

       * Creemos en la literatura como un modo de comunicación profunda entre los seres humanos, por la palabra y más allá de las palabras.

       * Creemos en el arte como una de las formas más perfectas de la libertad.

       * Creemos en el diálogo y la pluralidad de ideas.


Carruaje de Pájaros es un proyecto cultural orientado a dar voz a todas y cada una de las manifestaciones culturales posibles de dentro y fuera de México, con base en la tolerancia. Buscamos ser un referente nacional e internacional que promueva la libertad y la autonomía de sus colaboradores.

Nos orientan valores como la responsabilidad, el respeto y el trabajo colaborativo. Queremos brindar a escritores y artistas de diferentes disciplinas la oportunidad de difundir su obra, 
pensamiento y polémicas.

Finalmente, Carruaje de Pájaros somos todos: escritores y lectores, artistas y críticos. Nuestro vuelo está hecho de distintos aires, de distintos cantos, de distintas alas.







Tuesday, April 26, 2016

Siete reseñas de Los disfraces del fuego



Queridos amigos,

dejo aquí siete reseñas recientes de Los disfraces del fuego. Se puede acceder a ellas haciendo click en el link que corresponde. 

"De la vigila interior" por María Baranda en la revista mexicana Carruaje de pájaros.


"Los disfraces del fuego y la razón musical en la poesía" por Balam Rodrigo en la revista española Otro Lunes 


"El lirismo polar de Manuel Iris" por Jorge Ortega en la Revista Tierra Adentro, de México


"Los disfraces del fuego, de Manuel Iris" por Eva Castañeda en la revista InComunidade, de Portugal


"Los disfraces del fuego de Manuel Iris" por Alejandro Loeza, en su blog perteneciente al Grupo de investigacioón del siglo de Oro

"Blanco toda la belleza: Los disfraces del fuego, de Manuel Iris", por Daniel Medina en la revista literaria mexicana Bitácora de vuelos.

"Los disfraces del fuego", por Ignacio Ballester Pardo, desde la Universidad de Alicante, España, en su Blog Poesía Mexicana Contemporánea.



Tuesday, April 12, 2016

Acerca de un documental sobre la escritura de "Farabeuf", de Salvador Elizondo


Queridos amigos que andan en Mérida, Yucatán. Este jueves 14 de abril, Francisco Serratos, desde China; y yo, desde Cincinnati, estaremos acompañando a la maestra Paulina Lavista para hablar de la maravilla que es Farabeuf, de Salvador Elizondo, en el marco de la presentación de un documental acerca de la novela, publicada hace 50 años. 




Friday, April 08, 2016

"La luz desnuda": palabras preliminares



 Apenas ayer pude tener en las manos ejemplares de "La luz desnuda", libro que fue publicado en Venezuela gracias a los esfuerzos del Movimiento poético de Maracaibo. Éstas son las palabras con las que el libro abre:




No quiero, en este breve comentario preliminar, justificar o explicar los poemas que componen La luz desnuda —primera reunión de mi poesía— sino agradecer a las Ediciones del movimiento poético de Maracaibo, y particularmente a Luis Perozo Cervantes, el bello gesto de publicar este libro cuando pudiera parecer que la poesía es un lujo innecesario. Actos como éste revelan que la belleza es una forma de resistencia.

Tal es la mayor de mis obsesiones: la belleza. Creo (tomo la frase de Thomas Mann) que la belleza es un modo de lo espiritual que nos llega por medio de los sentidos. Me interesa, pues, el modo en que la literatura crea belleza para tender un puente que va desde nuestro cuerpo hacia lo permanente.  

Dos documentos completos se incluyen en este libro: Cuaderno de los sueños, publicado en 2009, y la breve colección Nueva nieve, que  ha aparecido poco a poco en diversos medios mexicanos y de otros sitios, siendo ésta la versión definitiva. Por motivos editoriales y de espacio he hecho una selección de los otros libros, Overnight Medley (Brasil, 2014) y Los disfraces del fuego (México, 2015). Me parece que la lectura de estos trabajos reunidos ofrece al lector una justa idea de mi modo de escribir, que es mi modo de entender, de confrontar, la existencia.

Siendo un poeta mexicano radicado en Estados Unidos, la poesía venezolana y Venezuela misma no me han sido ajenas. Vicente Gerbasi, Juan Sánchez Peláez (a quien dediqué un capítulo de mi tesis doctoral)  y Eugenio Montejo son poetas centrales en mi formación literaria reciente: me han marcado. Todos llegaron a mí gracias a la amistad, iniciada en Cincinnati, con el poeta venezolano Arturo Gutiérrez Plaza, en cuya casa de Caracas estuve hospedado durante poco menos de dos semanas en el verano de 2011. Aunque breve y concentrado en una sola ciudad, ese viaje me sirvió para ponerle rostros, olores y acentos a la Venezuela literaria y narrada que me llegaba por medio de lecturas y amigos.

En ese mínimo tiempo pude ver algo de la cotidianidad caraqueña y conocí gente maravillosa. Igual pude ver, porque es imposible no verlo, el avance de sombras que era y sigue siendo (aunque ahora mismo parece sonreír una esperanza) la oficialidad del país. Es por eso, porque a pesar y en contra de eso la belleza es necesaria y posible, que la presente publicación significa tanto para mí y que no tengo modo suficiente de agradecerla. Este libro también es un gran abrazo. Desde aquí,






Manuel Iris

Cincinnati, Ohio.
 8 de diciembre, 2015


Sunday, February 28, 2016

"La luz desnuda", antología de mis poemas, fue presentada en Venezuela



El pasado jueves, 25 de febrero, junto con libros de dos autores venezolanos ("Solicardia", de Luis Eduardo Barraza y "La hora del lobo", de Eduardo Longa)  se presentó "La luz desnuda" en el teatro Baralt, de Maracaibo, Venezuela, y pude hablar a distancia con el público y leer algunos poemas. Con todo eso en el corazón, ahora quiero decir que me quito el sombrero frente a los esfuerzos del Movimiento Poético de Maracaibo, su trabajo contracorriente, sus madrugadas de armar libros con sus propias manos a pesar de vivir en una dictadura de facto en la que escasea hasta el papel. Admiro mucho su creer en la belleza como una forma de resistencia. 


Esta publicación es un honor y la agradezco a Luis Perozo Cervantess y a todos los miembros del movimiento poético de Maracaibo, que es una prueba de que la poesía supera cualquier distancia.

Dejo dos videos que preparé para la ocasión. En el primero, agradezco a las Ediciones del Movimiento, al público asistente, y hablo un poco de poesía y de esta experiencia. En el segundo leo poemas de "Los disfraces del fuego" que fueron incluidos en la antología.













                                         







Monday, February 22, 2016

"La Luz desnuda" y "Frente al misterio", próximas a publicarse en Venezuela y El Salvador



En los próximos meses van a ser publicadas dos antologías personales de mi poesía. "La luz desnuda" en Venezuela, gracias al movimiento poético de Maracaibo  y la otra en El Salvador, titulada "Frente al misterio", será editada por Ediciones La Fragua.

Quiero y debo agradecer a Luis Perozo Cervantes, en Venezuela y a Mauricio Vallejo-Márquez, en El Salvador, por todo su trabajo.

Se puede leer más acerca de estas publicaciones consultando este artículo del Diario de Yucatán.











Por supuesto, ambas antologías me llenan de felicidad.

Monday, February 08, 2016

Ya hablaremos de nuestra juventud: poesía joven en México.



 Una versión anterior de este texto fue publicada en Enter Magazine


Siendo serios, ¿vale la pena cacarear como virtud algo tan gratuito y perecedero como la juventud? Por supuesto que sí. Precisamente por gratuita, perecedera y universal la juventud nos toca las puertas, nos despierta o nos levanta al sueño. Nos abre las ventanas. La juventud nos mira desde un pasado espejo y nos pregunta, con desparpajo: ¿por qué eres precisamente así? Y nos escandaliza.
 
Pero no toda la juventud que escribe se parece, no todos los jóvenes escritores en todos los sitios son iguales ni pueden hacer las mismas cosas. Un joven poeta guatemalteco tiene pocas oportunidades de publicación, casi ninguna beca, casi ninguna ayuda. Lo mismo un joven ecuatoriano, panameño, peruano, venezolano, colombiano y podemos seguir, saliendo incluso del idioma. Distintamente, en México más que en ningún otro país de habla hispana, y quizá del mundo entero, ser poeta joven es prestigioso y hasta rentable: becas nacionales y estatales, premios igualmente nacionales, regionales y estatales, premios universitarios, escuelas de escritores, fundaciones, asociaciones civiles, publicaciones, suplementos, antologías igualmente estatales, regionales y nacionales, revistas y lecturas llenas de poetas iniciales  pueblan los estantes, los cafés, los centros culturales, las conversaciones, los blogs y las redes sociales. Pocos poetas jóvenes mexicanos parecen estar al tanto del privilegio al que han accedido solamente por haber nacido donde lo hicieron. Creo que esta conciencia es importante para no perder la perspectiva, y con ella el piso. Para tener los pies en la tierra.

He visto muchos jóvenes ancianos, he sido uno. He visto, maravillado, muchos ancianos eternamente jóvenes como Huidobro, Parra o Deniz. He visto poetas que no tienen edad. He leído jóvenes que son hermosamente nuevos, y que lo comprenden: la juventud tiene diversas formas.
He visto varias mentes de diversas generaciones consumidas por la fama de su juventud. Supongo que es una cuestión ya arraigada en nuestro campo literario y que el poeta interesado en su poesía, en la poesía, puede percibirlo sin problema, y estar tranquilo siendo quien es. No es cosa fácil: se confunde muy frecuentemente la pirotecnia con la luz. El poeta joven mexicano debe luchar contra la hipertrofia de la celebridad y el reconocimiento. El lector de poesía, por su parte, luchará contra la sobreabundancia de libros y lo inflado de las fichas de autor. Unos y otros —autores y lectores—deben cuidarse de las apariencias y concentrarse en la poesía, que no es joven porque no envejece.

La juventud tiene, casi siempre, seguro su final, y tiene todo el futuro por delante. La juventud existe para vivirla y recordarla, para verla en nosotros y en los otros. El verdadero problema del poeta joven es seguir siendo poeta cuando no sea joven: su problema es seguir siendo.  

Saludablemente, la poesía joven mexicana no es una ni está encerrada en una institución o propuesta. Los jóvenes mexicanos y sus planteamientos poéticos son muchos y muy distintos. El país es lo suficientemente grande como para tener poetas muy diversos en muy variados entornos.  A veces enfrentadas, contradictorias, pero siempre vehementes y honestas, sus poéticas salen a buscar lectores. Sus lecturas y el modo de asumirlas igualmente son distintas y ricas, y son muchos, cada día más, sus modos de publicación y difusión. Los jóvenes poetas mexicanos no dudan en ejercer su voz y explorar sus obsesiones. No dudan tampoco en cuestionar y hasta mofarse de lo solemne de la tradición que los ha precedido, lo cual es saludable, necesario. Creo que estos momentos, contrariamente a lo que algunos escritores han expresado, son muy ricos para la poesía mexicana, y que una de sus mayores riquezas es la pluralidad que sus jóvenes han alcanzado no solamente para la escritura del presente sino para la lectura e interpretación del pasado. La renovación es inevitable.

Como todo lo que existe, la juventud será lo que recordemos de ella: ya hablaremos de nuestra juventud. Llegado a este punto poco puedo decir frente al bello poema que, hace bastante, escribió mi amigo y maestro Pedro Lastra, con cuyas palabras quiero dejar, por ahora, de hablar del tema:




Ya hablaremos de nuestra juventud,
ya hablaremos después, muertos o vivos
con tanto tiempo encima,
con años fantasmales que no fueron los nuestros
y días que vinieron del mar y regresaron
a su profunda permanencia.

Ya hablaremos de nuestra juventud
casi olvidándola,
confundiendo las noches y sus nombres,
lo que nos fue quitado, la presencia
de una turbia batalla con los sueños.

Hablaremos sentados en los parques
como veinte años antes, como treinta años antes,
indignados del mundo,
sin recordar palabra, quiénes fuimos,
dónde creció el amor,

en qué vagas ciudades habitamos.

Friday, February 05, 2016

La edad de la ignorancia, por Charles Simic


La traducción es mía. El original en inglés puede consultarse haciendo click aquí





La expansión de una ignorancia que raya en la estupidez es nuestra nueva meta nacional. Es inútil pretender lo contrario y decir, como dijo Thomas Friedman en el Times hace unos días, que las personas instruidas son el recurso más importante de la nación.  Por supuesto: lo son, pero ¿los queremos con nosotros? No me parece que lo hagamos. El ciudadano ideal de un Estado corrupto, como el que ahora tenemos, es un ingenuo imbécil sin la capacidad de distinguir entre la verdad y la idiotez.
A una población educada y bien informada, del tipo que una democracia funcional requiere, sería muy difícil mentirle, y no podría ser dirigida por los varios intereses que van arruinando este país.  La mayor parte de nuestros políticos y de sus asesores y allegados se encontrarían sin trabajo, lo mismo que los tarados que se hacen llamar “creadores o líderes de opinión”.  Afortunadamente para ellos, nada tan catastrófico, incluso si es bien merecido y pudiera ser mayoritariamente bienvenido, tiene posibilidad de suceder remotamente pronto. Para empezar, se hace mucho más dinero de los ignorantes que de los ilustrados, y engañar a los estadounidenses es una de las pocas industrias en franco crecimiento que todavía tenemos en el país. Una población verdaderamente educada sería mala tanto para los políticos, como para los negocios.
Ha costado años de indiferencia y estupidez continuas llegar a hacernos tan ignorantes como somos ahora.  Cualquiera que haya dado clase en una universidad por 40 años o más, como yo lo he hecho, puede decir cuan menos saben cada año los estudiantes de nuevo ingreso. Al principio fue sorprendente, pero ya no es novedad para un profesor universitario que la buena y curiosa juventud inscrita en nuestros cursos no tenga la habilidad necesaria para comprender la mayor parte del material que se le está enseñando. Enseñar literatura norteamericana, como yo lo he hecho, se ha vuelto más y más difícil en años recientes, dado que los estudiantes leen poca literatura antes de la universidad y muchas veces carecen de la más básica información acerca del periodo histórico en que la novela o poema fue escrito, incluyendo qué ideas o asuntos importantes ocupaban a la gente pensante de ese momento.
Incluso la historia regional se ha desatendido. Estudiantes que vienen de los pueblos industriales de nueva Inglaterra no han, como he descubierto, aprendido acerca de las famosas huelgas de sus comunidades, durante las cuales los trabajadores fueron asesinados a sangre fría y los perpetradores escaparon impunemente. No me sorprendió que sus preparatorias fueran cautelosas a la hora de hablar de estos hechos, pero me dejó atónito el hecho de que sus padres, abuelos y cualquiera con quienes tuvieran contacto mientras crecían nunca mencionase estos ejemplos de terrible injusticia. O las familias nunca hablaron del pasado, o los niños no ponían atención cuando lo hicieron. De cualquier manera, uno se enfrenta con el problema de cómo remediar tan vasta ignorancia acerca de cosas con las que deberían estar familiarizados, como lo estuvieron las generaciones de estudiantes anteriores a ellos.
            Si esta falta de conocimiento es el resultado de años de exagerada simplificación de los contenidos de preparatoria, y del hecho de que las familias no le hablen a sus hijos del pasado, entonces  hay otro pernicioso modo de ignorancia que ahora enfrentamos. Es el producto de años de polarización ideológica y política, y del deliberado esfuerzo por parte de los partidos más intolerantes y fanáticos por crear más ignorancia mintiendo acerca de muchos aspectos de nuestra historia y hasta de nuestro pasado reciente. Recuerdo mi asombro hace unos años cuando leí que la mayoría de los americanos dijeron a encuestadores que Saddam Hussein estaba detrás de los atentados terroristas del 11 de septiembre. Me pareció una hazaña de propaganda que superaba a las de los peores regímenes autoritarios del pasado, muchos de los cuales tuvieron que recurrir a campos de trabajo y pelotones de fusilamiento para obligar a su gente a creer alguna falsedad, sin éxito comparable al que veo ahora.
Sin duda, el internet y la televisión por cable han permitido a varios intereses políticos y corporativos extender la desinformación en una escala que antes no era posible, pero que esa desinformación sea creída requiere una población mal educada, desacostumbrada a verificar las cosas que le son dichas. ¿En qué otro lugar del mundo un presidente que rescató bancos con dinero de los contribuyentes, permitiendo que el resto de nosotros perdiéramos 12 trillones de dólares en inversiones, retiro y valores de vivienda, puede ser llamado “socialista”?
En el pasado, si alguien no sabía nada y hablaba sinsentido, nadie le prestaba atención. Eso ya no sucede. Ahora esa gente es procurada y halagada por políticos e ideólogos conservadores que los llaman “americanos verdaderos”, defendiendo su país del gran gobierno y las educadas élites liberales.  La prensa los entrevista y reporta sus opiniones seriamente sin señalar la imbecilidad de lo que creen. Estos mercaderes que los manipulan para el beneficio de los intereses financieros, saben que pueden hacer que cualquier cosa sea creída porque, para el ignorante y el tonto, las mentiras suenan siempre mejor que la verdad:

Los cristianos son perseguidos en este país.
El gobierno viene a quitarte tus armas.
Obama es musulmán.
El calentamiento global es un engaño.
El presidente está forzando homosexualidad abierta en el ejército.
Las escuelas apoyan una agenda de izquierda.
El seguro social es un privilegio, al igual que la beneficiencia social.
Obama odia a los blancos.
La vida en la tierra tiene 10,000 años de existencia, y el universo también.
La red de seguridad social contribuye a la pobreza.
El gobierno esta tomando tu dinero y dándoselo a colegialas locas y sexuales para pagar por sus anticonceptivos.

            Uno podría fácilmente enlistar muchas otras tonterías creídas por los americanos. Son mantenidas en circulación por cientos de medios religiosos y de derecha, cuya función es fabricar una realidad alternativa para sus televidentes y escuchas. “La estupidez es a veces la mayor de las fuerzas históricas” dijo Sidney Hook una vez. Sin duda. Lo que tenemos en este país es una rebelión de mentes chatas contra el intelecto. Por eso se ama a los políticos que arremeten contra maestros que adoctrinan niños contra los valores de sus padres y se siente resentimiento contra aquellos que muestran habilidad para pensar seria e independientemente. A pesar de su bravuconería, siempre podemos contar con que estos tontos voten en contra de sus propios intereses. Y eso, hasta donde me concierne, es el motivo por el cual millones de dólares son gastados en mantener en la ignorancia a mis conciudadanos.



Marzo 20, 2012, 10:55 a.m.

Monday, January 18, 2016

Poesía escrita y Slam

Publicado en Enter Magazine



Durante los últimos meses he estado en contacto, en Cincinnati, con varios reconocidos artistas del llamado Spoken Word o Slam Poetry. He tenido la oportunidad de ver decir sus poemas a Malcom London, una súper estrella de la disciplina a nivel internacional, y también he podido hacerme amigo personal de Tony Styxx, uno de los exponentes más importantes del Spoken word en esta área, el llamado midwest de Estados Unidos. He visto y convivido con muchos poetas locales que representan sus poemas. Todo ha sido porque desde hace casi un año soy uno de los dos entrenadores (tal es el término que se utiliza) de un equipo de poetas jóvenes que hacen Spoken Word y que son ahora finalistas de la versión local de Louder than a bomb, el mayor torneo de poesía Slam del mundo, iniciado en Chicago en 2001. Por supuesto, yo me encargo de revisar los poemas en su versión escrita y otro entrenador, versado en cuestiones teatrales, se encarga de afinar el performance, que es al final lo que hace ganar competencias, torneos, Slams

Como es natural viviendo en Estados Unidos, desde mucho antes de estos últimos 10 meses he conocido el Spoken Word, muy común en las reuniones culturales de las universidades (aunque sin formar parte del currículo en los departamentos de escritura creativa, que se bastan completamente en lo escrito), y muy cultivado por jóvenes que quieren hacer una poesía que linda muchas veces con el teatro y el hip hop. He visto a los poetas locales de varios estados de la unión americana leer sus poemas, o de plano interpretarlos.  Mis estudiantes, por supuesto, saben que yo soy un page poet (poeta de la página) y no un stage poet (poeta del escenario). La diferencia de estirpe es clara pero igualmente es claro que son dos ramas de una familia misma: los poetas, los dedicados a la palabra.
Como es sencillo observar, cada vez es más común en México y tal vez en otros sitios de Latinoamérica escuchar hablar de torneos de poesía en los que los participantes compiten por eliminación, dependiendo del puntaje de los jueces o de los aplausos del público. Esta práctica, que en su versión mexicana no he tenido la oportunidad de observar,  me suena muy cercana a la Spoken Word. Otras prácticas como los duelos de hip hop e improvisación igualmente tienen un aire de familia, de modo que las dos tradiciones poéticas (poesía escrita y poesía dicha) son cercanas y andan ambas muy vivas, sin que una sea nunca la negación de la otra. La intención de este texto es, pues, hablar de las diferencias y las similitudes entre page poets como yo, que me dedico primordialmente al poema lírico,  y stage poets como Malcom London o Tony Styxx.

Para empezar debemos aclarar que, a pesar de que es ahora promovido como el rostro joven de la poesía, y de que es usado para expresar sobre todo un pensamiento político y una actitud contestataria frente al Status quo, el spoken word es la versión actual del modo más antiguo de hacer literatura: la tradición oral. Alguien, hace miles de años, estuvo con otros alrededor del fuego contando una historia que era igualmente una evocación del misterio. Sus palabras, que fueron también el inicio de la religión y de la magia, no estaban escritas porque no se había inventado la escritura. El tono de su voz y seguramente los movimientos de su cuerpo, su performance, eran parte del significado de su mensaje.  En el inicio fue el Spoken Word. La escritura vino luego, ofreciendo la posibilidad de fijar la forma exacta de las palabras a pesar del tiempo,  y un modo peculiar de la ubicuidad: la voz del poeta puede estar en un sitio sin que el poeta se encuentre físicamente allí.

Los poetas que hacen Slam son otra versión de los rapsodas griegos, los juglares medievales, los decimeros, los payadores, los poetas repentistas y los narradores orales. La originalidad de nuestros jóvenes ha consistido precisamente en regresar a los orígenes, diría Gaudí.

Por supuesto, los que he mencionado son igualmente los orígenes de la poesía escrita. Es natural: el inicio y el final de todo es la palabra. Creo necesario hacer constar que estoy consciente de la existencia de distintos modos de poema escrito (el poema narrativo, el poema visual, etc.) y de poema hablado (la invocación religiosa, el poema declamado, ciertos soliloquios…). Cada una de esas categorías merecería su propia valoración de mayor o menor cercanía con lo oral, pero no es la intención de este breve comentario hacer ese trabajo exhaustivo. Mi comparación es, pues, entre lo que llamamos poema lírico y el Spoken Word.

Según lo que he observado las intenciones del poeta, del poema y del receptor (lector o miembro del público) son muy distintas cuando se habla de uno y otro tipo de arte. A riesgo de parecer esquemático, me dispongo a separar en esas tres categorías —poeta, receptor y poema— mis observaciones sobre una y otra disciplina. 


1) En cuanto al poeta:

El poeta de Slam escribe pensando en su auditorio, poniendo constantemente en su poema (que normalmente escribe y luego memoriza) momentos para hacer gestos o silencios que el público suele llenar con aplausos o palabras, gritos de aliento y a veces hasta bromas o risas. Escribe para provocar reacciones inmediatas, comprobables. Por eso llena el poema de frases inteligentes, de juegos de palabras, de momentos confesionales  o incendiariamente políticos, de aforismos agudos, de frases astutas.  El poeta que hace Slam busca la adrenalina del contacto directo con el público, del cual se nutre, y comprende que los movimientos de su cuerpo y lo logrado de sus gestos e inflexiones de voz son parte del poema como performance, que sube y baja de intensidad con las respuestas del público, que igualmente reacciona al poeta, que puede improvisar. Escribir un poema, para hacerlo spoken word, es buscar una experiencia inmediata y gregaria.

El poeta de página escribe para sí mismo. Sus palabras nacen de un acto de casi completo solipsismo, y no buscan una reacción comprobable ni inmediata de una audiencia, porque no se dirigen a una audiencia sino a sí mismo, o a un individuo que lo va a leer en soledad. No importa que miles de lectores acudan al mismo poema: cada uno de ellos lo lee por su parte, aisladamente. Escrito el texto, el poeta es prescindible. Su cuerpo, su voz, su dicción y sus gestos no son parte obligatoria de la experiencia del poema. Es verdad que muchos poetas son grandes lectores en voz alta, pero no es esa habilidad (a diferencia de lo que sucede con los otros) lo que define su prestigio. Ser un buen lector de su propia obra es, digamos, un agregado al poema, que tiene la obligación de sobrevivir por sí solo en la página. Escribir un poema es un fin completo en sí mismo, es buscar una experiencia creativa exclusivamente personal, solitaria. El proceso siguiente, la publicación,  es posterior al acto creativo.


2) En cuanto al receptor:

El  público de poesía Slam busca interactuar con el poeta y con el resto del auditorio, en vivo, en un ambiente en que la energía y el intercambio humano se hacen notables. Asiste a presenciar un acto del cual no solamente es público sino partícipe. Busca una experiencia social inmediata y cargada de intensidad. Se acerca a los poemas sabiendo que sus ojos y sus oídos estarán llenos de los gestos y las palabras del poeta. No busca el silencio sino una especie de diálogo.

El lector de poesía escrita busca silenciarse y silenciar el mundo exterior por medio de la lectura. Es muy probable que igualmente propicie su soledad en el momento de leer. No asiste a auditorios para acceder al poema, que seguramente relee varias veces. No es parte de un público frente a un escenario.  La lectura de poemas es un silencioso encuentro de dos soledades.


3) En cuanto al poema:

El poema de Spoken word es un acto escénico y, como tal, sigue claros requisitos de representación: elevaciones y caídas de intensidad y volumen, aumento y disminución de la velocidad del habla, gesticulaciones, ademanes, etc.  El arreglo de las palabras en el poema son solamente una mitad del poema como tal, y pueden ser infinitamente mejoradas con una buena interpretación, que en parte guía la recepción misma del texto. Los poemas de Spoken Word, por ser escritos para la inmediatez, desarrollan una anécdota o una idea sencilla, expresada en frases que a veces prescinden de la metáfora en favor de la analogía o la comparación.  Los poemas favorecen el juego de palabras, el parafraseo, el calambur, la anáfora y otras figuras de dicción ingeniosas. El poema normalmente expresa una postura muy clara acerca de un asunto, da respuestas y opiniones. Sus mayores fuentes temáticas son historias personales, sucesos políticos o crítica social o cultural. Es un contundente acto de inteligencia y capacidad discursiva: al público le gusta ver al poeta decir largas e intensas parrafadas en las que se acelera la velocidad de la dicción, y las recompensa siempre. El poema busca ser claro y, aunque las usa como recurso en sus versos, evita la polisemia y la ambigüedad en su mensaje final.

El poema escrito provoca el silenciamiento y la reducción de la velocidad vital del lector. Busca una especie de recogimiento parecido a la contemplación que no pocas veces acaba por no ofrecer una resolución contundente sobre lo que se habla o piensa. El poema escrito busca iniciar, no concluir, una búsqueda. Hace preguntas más de lo que ofrece respuestas. Permite la posibilidad de la disertación filosófica, a veces prolongadamente. Su lectura puede interrumpirse y continuarse luego de varias horas, días, meses o años.  No es inmediato, ni está guiado por la inteligencia (sin prescindir de ella) sino por la intuición: en su centro palpita un rotundo no sé. La polisemia y la ambigüedad le son casi siempre inevitables, inherentes. Exige paciencia y detenimiento de su lector.

Desde el inicio de la literatura, la poesía escrita y la representada han convivido sin anularse, porque buscan y ofrecen cosas distintas, que se complementan. Ambos son modos sumamente viejos de hacer arte y tienen muchas variantes. El hecho de que uno aparente ser más proclive a la juventud que el otro se debe solamente a sus medios, sus intenciones y su función social. La aparición de la música en una y otra manera de hacer poesía igualmente ha estado allí desde el inicio: la improvisación en el hip hop, los sones o los corridos, es la modalidad actual de lo antiguo.

Mucho queda por decir acerca de estas dos formas de hacer poesía y la diferencia entre sus modos de construir o ganar prestigio.  Ahora solamente he querido hablar del poeta, el poema y el lector, para dejar claras algunas ideas que me han parecido importantes. Una de ellas quiero subrayar para terminar este breve ensayo: escrita o dicha, la permanente juventud del poema es sumamente antigua.

                                                                                                                                                                                                                                                                                                         Marzo y 2015