Entro a un café de Cincinnati, muy cerca de mi casa, y un
desconocido me saluda desde lejos, con mucha familiaridad. Le correspondo
igual, con entusiasmo. Tomo una mesa
lejos de él. Su rostro me parece conocido pero me es imposible saber dónde lo
he visto antes. Pido, como siempre, un té de menta. Sigo tratando de recordar
dónde he visto al desconocido, que de nuevo me saluda. Noto en sus gestos que
él tampoco tiene claro quién soy yo. Los dos estamos, ahora mismo, seguros de
habernos visto antes—quizá, incluso, hemos platicado— pero no recordamos las
circunstancias de ese primer encuentro. Pasan unos minutos y el monitor apagado
de un televisor obsoleto, una curiosidad del café lleno de objetos al que
habitualmente vengo, me da la probable respuesta: ese hombre –que puede ser de
India, Bangladesh o Pakistán, que puede ser de muchos sitios—se parece a mí.
Nuestro reflejo de todos los días, creo, ha causado la confusión amistosa.
Monday, October 28, 2013
Wednesday, October 23, 2013
¿Decíamos ayer?: Mirada retrospectiva a la última década de poesía escrita en Yucatán
Primero, debo dejar sentado que
voy hablar del campo literario que me tocó vivir, y de sus posteriores cambios,
a partir de que tuve la intención clara de ser escritor, y que por ello no voy
a referirme a lo que sucedió antes. Esa historia de la literatura escrita y
publicada en Yucatán (en Mérida, quiero decir) antes del año 2000 ha sido
documentada ya por gente como Rubén Reyes Ramírez que es, creo yo, quien más se
ha preocupado por historiar la poesía del estado. Mi propósito es más modesto:
exponer desde mi vivencia personal los cambios que en poco más de una década ha
tenido el campo literario yucateco. Este texto es, pues, mi testimonio de esos
años.
Durante mis años de bachillerato, que cursé en la escuela Preparatoria No 2 de la UADY (1997-2000) tuve, junto con un grupo de gente de mi edad o de edades muy cercanas, intenciones de hacer literatura y, muy específicamente, poesía. El asunto no era fácil y, si no hubiera sido por dos profesores de esa preparatoria a los cuales recuerdo con mucho cariño, Jesús Aranda y Rafael Pinto, no se hubiera formado el colectivo literario Palabras de mentes ni la preparatoria hubiera conocido su periódico mural-literario de aquel momento, La bizarra lo cura, en el cual los integrantes del colectivo (no quisimos nunca llamarnos taller) publicábamos, muchas veces con seudónimos, nuestros textos. Las reuniones de Palabras de mentes se llevaban a cabo los sábados, muy cerca del edificio central de la UADY, y a ellas asistíamos, entre otros, Nadia Escalante, Omar Góngora, Manuel Tejada, Luz Elena Herrero, Roberto Fitzmaurice y algunos otros amigos que ahora forman parte de la vida cultural yucateca y hasta nacional. Para este momento, sin embargo, no existía una sola revista literaria a la cual pudiéramos tener acceso. Es decir que, si bien existían algunas publicaciones locales, estas parecían imposibles de penetrar y era, por tanto, necesario gestar nuestros propios medios de producción cultural. Pero esto era demasiado pedir para unos muchachos que no desarrollaban una propuesta conjunta, sino apenas un cúmulo de muy incipientes poéticas simultáneas.

Luego vinieron los talleres del novelista Joaquín Bestard, maestro amable y generoso que en realidad nos ayudaba a corregirnos entre nosotros mismos, unos a otros, y que nos ayudó a publicar en unos cuadernos llamados Kuuxeb, que todavía pueden encontrarse en la librería de la UADY, aunque su valor es casi meramente documental. Los talleres de Bestard reunían varios de los nombres que antes formaron parte de Palabras de mentes, y algunos otros como Ragel Santana (cuya lamentable muerte es una herida demasiado reciente), o Juan Esteban Chávez Trava. Paralelamente, la Universidad Modelo también tenía un taller literario a cargo del poeta Rubén Reyes Ramírez. Allí conocí, aunque por motivos de agenda y geografía no fui más que una sola vez, a Virginia Carrillo y a Addy Góngora, por ejemplo.

Las dos licenciaturas en literatura de Yucatán (una en la Universidad Autónoma de Yucatán y otra en la Universidad Modelo) empezaron a funcionar en el año 2000, y muchos de mis amigos y yo fuimos parte de las primeras generaciones de alguna de las dos universidades. Al surgir estas dos carreras, que nunca fueron antagonistas y cuyos estudiantes siempre han compartido encuentros, fiestas y afectos, surgió con ellas un buen número de manifestaciones literarias independientes: revistas, galerías, foros, publicaciones, etc. Poco después, muchas de estas nuevas manifestaciones fueron gestadas casi enteramente en internet, plataforma que sin duda ha transformado el modo de relacionarse entre autores y lectores no solamente de Yucatán sino del mundo entero. Las redes sociales hicieron su entrada en escena no hace mucho tiempo, pero lo han hecho de forma definitiva. En ese nuevo escenario, que cada vez es más central, las nuevas generaciones tienen más destreza, alcance y presencia. Hemos ganado voz. Sin embargo, esta voz diría pocas cosas si no fuera por lo sembrado antes en las aulas de las escuelas de literatura, comunicación y humanidades: lectores críticos, propositivos. La fundación del Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales (CEPHCIS) de la UNAM en Yucatán, ha sido también un factor fundamental para el ensanchamiento de la vida cultural, intelectual y literaria del estado.
Por si lo anterior fuera poco, han llegado a Yucatán las escuelas de escritores. Viendo ello,
regreso a mis días de preparatoria y pienso que en un poco más de una década, tenemos ya dos licenciaturas en literatura, una maestría y dos escuelas de escritores, a lo que se suma una cantidad creciente de revistas, blogs y publicaciones individuales. Además, como es de esperarse, la nómina de escritores y gestores culturales se ha agrandado: la vida literaria yucateca ya no es la recitación de los mismos seis o siete nombres, sino la de los mismos veinte o treinta, tal vez más. El ambiente literario local sigue siendo pequeño, pero ya no es minúsculo como lo era, sin duda, hace diez años. Jóvenes como Nadia Escalante, Mario Carrillo, Marco Antonio Murillo, Irma Torregosa, Rodrigo Quijano, Ileana Garma y varios otros, han sido ya reconocidos y publicados fuera del estado, y no son pocos los que como Raúl Diego, Denis Pech, Alejandro Loeza o Agustín Abreu estudian fuera del país. Del mismo modo, la presencia de autores como José Díaz Cervera o José Ramón Enríquez en Mérida ha avivado la vida cultural local, pues los jóvenes no han dudado en acercarse a ellos, que han sido generosos y han ayudado con su obra y su persona misma a renovar el ambiente literario local. Las visitas cada vez más constantes de escritores reconocidos de otras regiones del país, y de escritores extranjeros (la reciente presencia de Juan Gelman en el Mérida Fest, a través de la Dirección de Cultura del Ayuntamiento a cuya cabeza está Irving Berlín Villafaña, ha sido un acierto trascendental, cosa que podía verse en la cantidad de jóvenes en todos esos eventos) han generado un ambiente distinto, renovado.

Digo, sin temor a exagerar, que incluso la lectura ha cambiado: Mérida por fin tiene una librería Gandhi, y en poco tiempo tendrá una del Fondo de Cultura Económica. Gracias a ello, libros como Los cantos de Maldoror dejarán de ser un ejemplar esotérico, como lo fue para mí a eso del año 2002. La Feria de la Lectura en Yucatán, Filey, es también un síntoma del cambio en los asuntos literarios, un paso mayor, una buena y bella noticia. Esfuerzos como los realizados tan genuinamente por los jóvenes que son parte de Rutas Literarias, todos ellos parte de la Licenciatura en Literatura Latinoamericana de la UADY, son igual una buena nueva. La labor del Mtro. Jorge Cortés Ancona en el Departamento de Fomento Literario y Promoción Editorial de la Secretaría de la Cultura y las Artes, antes Instituto de Cultura de Yucatán, ha sido también, fundamental para promover la pluralidad de voces en el estado. Han publicado con apoyo de la SEDECULTA representantes de todos los grupos literarios de Yucatán. Por supuesto, esta apertura ha sido mal vista por quienes acostumbraban ser el centro de la vida literaria local. La existencia del colectivo Red Literaria del Sureste, que reúne a varios gestores culturales, escritores y profesores, ha sido igual importante porque ha buscado, más que crear obra, crear lectores y espacios para la lectura y discusión de la misma.
Quien afirme que no se han variado las anteriores dinámicas del campo literario local, sencillamente se equivoca: los actores son más, las plataformas se han multiplicado, la especialización de la crítica tendrá sus naturales consecuencias. Con todo, este texto es testimonio de una década de cambios, y no la celebración de nada concluido. Estoy consciente de que es un proceso apenas inicial. Los interesados en estos asuntos debemos, únicamente, realizar nuestro trabajo con honestidad. Las cosas seguirán pasando.
Cincinnati, Ohio. Agosto y 2013
Monday, October 14, 2013
Round midnight
And I lost in the morning mist
of an age at a riverside keep
wandering in the mystic rhythm
of jungle drums and the concerto.
of an age at a riverside keep
wandering in the mystic rhythm
of jungle drums and the concerto.
Gabriel
Okara, Piano and drums
El Arquitecto calla, piensa. Planea
juntar las puntas de la media noche
para hacer de nuevo el puente
entre tu voz y tu verdad primera.
...el
inicio es torpe. Borro y escribo:
Thelonius
Monk ató puntas de la media noche
para tender la melodía que funciona
como puente de tu voz
al grito primigenio.
para tender la melodía que funciona
como puente de tu voz
al grito primigenio.
Acaso
ha mejorado. Sigo escribiendo pero entonces apareces. Entras al cuarto
y a pesar de que te veo de frente, prefiero la otra imagen que hay en el
espejo, la variación del vidrio boquiabierto junto a ti.
...me
detiene boquiabierto: evidente efectismo. Pongo de nuevo esa
canción del Arquitecto y dejo que te vayas. Continúo:
Thelonius
Monk ha atado los extremos de la media noche
para iniciar la variación de los andamios
que se alargan de tu hablar
a tu gemir de orgasmo al primitivo
tiempo de los otros los pre-humanos
que se aman contemplando el fuego
para iniciar la variación de los andamios
que se alargan de tu hablar
a tu gemir de orgasmo al primitivo
tiempo de los otros los pre-humanos
que se aman contemplando el fuego
Thelonius
Monk armó la media noche circular
y entonces la ternura más rudimentaria
se apropió de ti te convirtió en la imagen
del primer amor que es casi el eufemismo
de quedar en celo es casi ronda casi
día siguiente
y entonces la ternura más rudimentaria
se apropió de ti te convirtió en la imagen
del primer amor que es casi el eufemismo
de quedar en celo es casi ronda casi
día siguiente
...la
canción termina pero alguna variación es todavía posible. Callo. Imagino al
arquitecto componiendo partituras que sirven nada más para salir o para entrar
en ellas. Pongo play:
pensaba
unir las puntas de la media noche
y la ternura más homínida posible
el más elemental amor te vio las manos
y pensó en dejarlas en la piedra para siempre
en invocarte como a la cacería y te volvió rupestre
y te dejó en la cueva del amor original
del eufemismo de quedar en celo
de ser Thelonius Monk haciendo los andamios
que se alargan de tu voz a los aullidos de tu risa
hacia el temblor de orgasmo
y vas del piano al tambor y vas también
en dirección contraria
unir las puntas de la media noche
y la ternura más homínida posible
el más elemental amor te vio las manos
y pensó en dejarlas en la piedra para siempre
en invocarte como a la cacería y te volvió rupestre
y te dejó en la cueva del amor original
del eufemismo de quedar en celo
de ser Thelonius Monk haciendo los andamios
que se alargan de tu voz a los aullidos de tu risa
hacia el temblor de orgasmo
y vas del piano al tambor y vas también
en dirección contraria
Caigo en cuenta
de que el puente es una forma de la eternidad
que el Arquitecto escribe los reflejos de tu rostro
cuando entras por la puerta tu precisa variación
tus puntos tus momentos de llegada
o de partida.
Nota prescindible: para este poema, desde su
primera escritura, he insistido en que se escriba “media noche”, en vez de “medianoche”,
por ser la primera una insinuación de espacio con muchas mas posibilidades plásticas
que el ya automático “medianoche”. Esa es la manera en que ha aparecido en diversos espacios impresos y de
internet, y es la que debe prevalecer.
Thursday, September 26, 2013
Poesía y lentitud
Tomado de Blog Indieo
Aunque lo hace, el
poema no es un reflejo de la sociedad de su momento, ni es tampoco una expresión de la sensibilidad
de la época. La poesía no busca reflejar lo que sucede en el mundo. Está un
paso adelante: responde. La poesía, el poema concretamente, es una toma de postura, una reacción a la
sensibilidad que le es contemporánea. No espejo sino proyector de video sobre
las conocidas calles cotidianas, es el poema.
Por supuesto, al
escuchar una respuesta se puede inferir la pregunta que la ha generado. De ese modo indirecto es que la poesía puede
funcionar como termómetro de la realidad, pero lo suyo es encarnar una
contestación aunque ésta, ella misma, no sea una salida sino un estado de
conciencia o del espíritu, un adentrarse. Contrario a lo que se ha dicho, hoy
la poesía no se enfrenta a la incertidumbre, sino que la explora y propone
maneras de abordarla, de hacerla discurso, de decirla con un rostro propio. El
poeta es un buscador, un formulador, un humano perdido igual que los otros,
aunque con la capacidad de articular, no sus certezas individuales, sino las
dudas de todos sus hermanos. No es el guía de la tribu sino el vocero de la
común orfandad. Su propuesta radica en el modo en que traduce esa orfandad en
lenguaje.
El poema no es
únicamente una cadena de palabras, una idea o emoción que explota, o una
estridencia que busca ser escuchada. La respuesta poética es una posibilidad
del ánimo, una animación distinta, una manera otra de habitar la realidad.
Frente al ruido y lo inmediato, por ejemplo, la poesía actual propone (o cuando
menos alguna poesía actual, que es la que me interesa) lentitud y calma,
remanso, recogimiento. Perdida la certeza en Dios, si se ha perdido, la poesía
genera un diálogo con la trascendencia, un silencio cercano a la oración, un
re-ligamiento con el cosmos. En la era de la información automática, de las
transmisiones en vivo de todo suceso a toda hora, la lectura de poesía es un
espacio para la calma en que se pone atención a lo imperecedero, a lo que no es
noticia, a lo permanente y lo interno. La poesía es, ha sido siempre, es un
espacio para la lentitud.
La poesía, toda, señala
al mismo tiempo lo que tenemos de individual y de tribu, al desnudar nuestra
naturaleza. Vernos así, hermanados en lo íntimo, nos hace frenar el ritmo de lo
personalizable, la rapidez de la individualidad separadora. La poesía descubre,
en su escribir las cosas con tranquilidad de anciano, con la calma de su
historia que es la historia de los hombres, nuestro rostro verdadero tras la
máscara de lo inmediato.
Toda poesía es
lentitud. Incluso los poemas más explosivos buscan eternizar un instante para
verlo suceder perpetuamente en la lectura, con el ritmo que les corresponde. Un
poema se lee siempre por primera vez, está siempre recomenzando. Las palabras
del poema nacen de y van hacia el silencio, que no es su anulación sino la
tierra en que se siembran y en que surge su significado.
Ahora, precisamente en
estos tiempos de inmediatez, la poesía es necesaria, urgente, porque nos sobra
todo, nos sobramos, y nos falta lentitud.
Friday, September 06, 2013
Poetas mexicanos del nuevo milenio
La revista colombiana de
literatura “La raíz invertida” ha publicado una breve selección de poetas
mexicanos a cargo de Manuel Parra
Aguilar. Agradezco mucho la consideración y la oportunidad de estar con gente
como Dolores Dorantes, Balam Rodrigo, Argentina Casanova, Román Luján, Maricela
Guerrero, Iván Trejo, Daniela Camacho, Mikeas Sánchez, Óscar David López y
Rodrigo Castillo.
Friday, August 09, 2013
Yo es otro
[Éste, que será mi único poema sobre la
violencia en México, fue publicado por primera vez en Blog Indieo]
Está comprobado que,
aun cuando nuestras teorías sobre la educación y nuestros ideales humanísticos y
liberales no lo hayan comprendido, que un hombre puede tocar las obras de Bach
por la tarde, y tocarlas bien, o leer y entender perfectamente a Pushkin, y a
la mañana siguiente ir a cumplir con sus obligaciones en Auschwitz y en los
sótanos de la policía.
George Steiner
I
Sin
querer soltar el cuerpo de su madre, el niño que yo soy me mira y en sus ojos reconozco
el odio y el terror, mis nuevos padres. No muy lejos, unos tambores llenos de
ácido permanecen abiertos.
A ver perra, dame a tu cachorro.
La
veo gritar.
II
Esto
es lo que tienen que hacer, hijos de puta…
los hombres empezaron a golpearse con
los mazos. Me divertí. Atrás, varias mujeres eran violadas en el suelo
encharcado de sangre. Adentro, todo huele a sangre y a quemado. Todo duele
adentro. Todo duele dentro
de los otros
de nosotros todo
duele a los que somos con ese mazo en
las manos
los que sienten miedo compasión por el
que matan
yo fui quien dijo por favor tengo una
hija
tuve que matar a dos muchachos que
también dijeron
por favor tengo familia por favor dios
mío
asesinar se vuelve fácil cuando lo
pierdes todo
fui yo soy el que se orinó encima y
tiene el mazo en las manos
contra su propio abuelo
soy el nieto enfermo el niño que murió
dentro del cuerpo de la angustia penetrada
por barretas
soy el anciano que me está mirando
cuya cara escupo
qué me ves pendejo te vas a morir
soy ese hombre y el gargajo en sus
arrugas
la risa de los otros que también lo
escupen
soy la muerte el perro sucio
el que pidió perdón que quiso defender
soy la muchacha que violamos frente a su
noviecito
la flaquita que murió sin que nos
percatemos
y la violamos más
soy el cadáver y la bala soy la mano
que estrechaste ayer
la que se pone con la palma para arriba
poco antes
de la comunión.
III
Asesinar
es fácil cuando lo pierdes todo
pero
nunca lo has perdido todo
cuando
ves al que se muere
por
no hacer lo que yo hice por no ser lo que yo soy
el
que lo escupe el que no tiene miedo
de
la muerte de la muerte
ser
el otro es no poder hacer
lo
que hay que hacer para vivir así
matando
otros con el rostro tuyo
los
cobardes los que no quisieron
apalear
a sus hermanos
asesinar
es fácil cuando lo pierdes todo
pero
nunca lo has perdido todo
si
ves al que no hace lo que hiciste tú
cuando
te grita
sobre
el charco de su miedo
que
eres un cobarde.
Sunday, July 14, 2013
Presentación de la Obra suspendida, de Francisco Hernández
El Instituto Nacional de Bellas Artes invita a la
presentación del libro Obra suspendida, antología personal del poeta Francisco
Hernández, en la que participará Víctor Cabrera, Manuel Iris y el autor. Esta
actividad, organizada por la Coordinación Nacional de Literatura, se llevará a
cabo el 5 de julio, a las 19:00 horas, en la Capilla Alfonsina, ubicada en
Benjamín Hill 122, Colonia Condesa.
La pasión de Francisco Hernández por la poesía está en la
veintena de sus libros publicados hasta la fecha, obras que lo colocan como uno
de los poetas más reconocidos e imprescindibles de la poesía mexicana
contemporánea. Ha cosechado prestigio y su trabajo ya fue reconocido con los
premios Bellas Artes de Poesía Aguascalientes 1982 por Mar de fondo, y el
Xavier Villaurrutia de Escritores para Escritores 1994 con Monedas de tres
caras.
Thursday, June 27, 2013
Tres lecturas en México
MÉRIDA YUCATÁN
11 de Julio, 2013
Poesía joven deYucatán en voz de sus autores.
Participan Manuel Iris, Ileana Garma, Marco Antonio
Murillo, Jorge Manzanilla, Rodrigo Quijano, Irma Torregrosa.
MÉXICO DF
3 de Julio,2013
Las Tlayudas. San Luis Potosí 13, Col. Roma.
Cuatro amigos nos reunimos para compartir nuestros
textos y charlar de nuestro oficio. Odette Alonso, Manuel Iris, y Luis Téllez
leen poesía presentados por Brenda Navarro.
CAMPECHE,CAMPECHE
27 de junio del 2013
Centro de Justicia para la Mujer (Calle 53 esquina
con Av. Gobernadores. Ex registro civil)
Participan:
Manuel Iris (1983).
Lic. en Literatura latinoamericana por al UADY, con
maestría en Literatura hispanoamericana por la Universidad Estatal de Nuevo
México (EEUU). Doctor en lenguas romances por la Universidad de Cincinnati
(EEUU). Premio Nacional de Poesía "Mérida" (2009). Autor de Cuaderno
de los sueños (Tierra Adentro 2009), y compilador de En la orilla del silencio,
ensayos sobre Alí Chumacero (Tierra Adentro, 2012).
Manuel Chavez
Originario de Tenabo, Campeche, estudió flauta en la
Escuela Superior de Artes de Yucatán con el Mtro. Joaquín Daniel Melo Mejía. Es
integrante de la Orquesta Sinfónica de Campeche, Orquesta de Cámara del H.
Ayuntamiento de Campeche e integrante del Quinteto de alientos: Ensamble SnFco;
colabora de igual manera con el Ensamble de Jazz Latino “Choco Jazz”.
Marco Antonio Murillo
Marco Antonio Murillo, Mérida,1986. Lic. en
Literatura Latinoamericana por la UADY. Becario del FOCAY, y Premio Nacional de
Poesía Rosario Castellanos en 2009. Premio de Ensayo de Crítica Universitaria
(CONARTE), segundo lugar en el Premio Regional de Poesía José Díaz Bolio, ambos
en 2011. En 2013 fue campeón del torneo express de poesía Verso destierro,
realizado en Campeche. En la revista digital Círculo de poesía publicó Las
formas de la nube: Antología de poetas yucatecos nacidos en la década de los
ochenta. Autor del poemario Muerte de Catulo (El Drenaje 2011, Rojo Siena
2013). Fue incluido en el libro En la orilla del silencio: Ensayos sobre Alí
Chumacero (Tierra Adentro, 2012).
Sunday, June 16, 2013
Para no ser Manrique
Disponible en Revista Casa del Tiempo
A mi Papá Tomás
I
A veces dicen
que ya estás cansado,
que debería visitar
más a menudo,
estar pendiente.
No vaya a ser
que un día suceda
y yo no esté.
Y tengo miedo, Padre, de que pase.
Pero tú ríes y caminas y me dices
que siga con mis cosas
que todo sigue allí,
que no tenga cuidado,
que aquí me esperas.
II
Supe que un día te metiste al mar
y el mar te dio de frente
pero tus nietos se lanzaron a buscarte
no podían contigo
no podían contigo
y diste vueltas desesperadamente
cuando por fin el mar te levantó.
Saliste así, casi llorando
porque no regresarías.
Habías jurado no volver al mar.
III
Un día naufragué. Estábamos boyando cuando empezó a llover y se perdió la playa. Lloré de miedo pero no lo dije, yo era un chamaco. A la otra noche salimos a otro puerto y andamos a la sirga por un par de días. Llegando al pueblo nos hicieron fiesta. Pensaban todos que nos habíamos muerto.
…dices, luego de años de jamás volver. Vas agarrado de la cuerda de un alijo.
El viejo mar, amigo, te saluda.
IV
Luego pediste tu café de cada tarde
y te pusimos una silla en la terraza.
No decías nada.
Comprendí:
no quiero estar
a solas con tu mar.
V
Hace un momento
que nos despedimos:
en el nombre del Padre, del hijo
y del espíritu santo
y algo que nunca
deja de ser cierto
nos duele en la garganta.
Mi padre y yo somos dos niños que se miran.
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