Tuesday, May 04, 2021

"Devocionario, de Manuel Iris", texto de Alberto Hernández

 


“DEVOCIONARIO”, DE MANUEL IRIS


Tomado de Cuarruaje de pájaros


Por Alberto Hernández



1.-

Entre la palabra y el silencio, la devoción, ese apego a quien aporta vida y cercanía. Entre la palabra y el silencio se cuaja el poema, se establece un pacto. La precisión plural, los dos en uno, favorecen la creación, el brote, la generación de una fe que sólo existe en el sonido que emerge de la poesía. Ser devoto significa estar apegado a una fe, a un misterio, al Dios que se concibe, el que anda entre todos aupando revelaciones.

La palabra tiene nido en el silencio, como el silencio anida en la palabra. De esta confirmación nace lo nuevo, lo siempre novedoso, lo que no envejece porque existe entre la palabra y el silencio un puente para alejar el tiempo, enemigo de todo lo que se percibe.

“Detrás de la palabra,

en la palabra misma

puede revelarse”

Una devoción siempre radica. Siempre es origen donde habita una voz, el musitar de alguien que dejará una huella invisible o material sobre la cual alguien más podrá recrear el mundo interior, la fuerza de la belleza, ese estigma que para muchos es un secreto.

Entre la palabra y el silencio está el todo y la nada. Ese espacio permite invocar un eco, confirmarlo en signos y símbolos que habrán de añadirle a la existencia el poder de lo escondido.

“¿Qué lado del silencio habita?”

Es decir, sacar del fondo lo que ahora será conocimiento: traducir, convertir en entendimiento, en revelación. Quien traduce inventa, reinventa. No sólo traiciona, como se ha dicho tantas veces, se traiciona, sino que crea una nueva posibilidad de traición. Es decir, silencia.

Traducir también concibe el silencio como una posibilidad para cobijar lo conocido.

“Escucha el alma

transparente

de las cosas”

La poesía –intraducible-permite muchas veces ciertas aproximaciones. Se escribe en un idioma, desde él se traduce lo que ese idioma da a conocer, más allá de que quien lo hable sepa mucho de él. Detrás de las palabras, de todas las palabras, hay algo o alguien oculto. Ese misterio lleva al sujeto devoto a la fe, al robustecimiento de la consolación.

Un devoto se debate entre oraciones, plegarias, rezos, ´clamaciones´, avivamientos, con la anuencia de las palabras y los distintos silencios que ellas, las palabras, conciben.

La poesía estará siempre presente. Y lo ha estado desde las primeras voces que se elevaron en medio de tormentas, terremotos, inundaciones, oscuridades, iluminaciones, miedos, terrores. Desde esos distintos paisajes, naturales o sobrenaturales, las palabras. Y mucho silencio. Cada voz, cada petición, cada frase en una reiteración de dolores, se vertieron plural como poesía. En poesía. Palabra y silencio fueron sus ingredientes.

“Nuestra saliva

es tinta

de la espera”

2.-

“Devocionario”, de Manuel Iris, fue publicado en Bogotá/ Colombia por El taller blanco editores en la colección Voz aislada, este año que cierra, 2020.

Es un libro dividido en tres tramos, en tres estancias, en tres partes por donde circula la tensión de las palabras y su empalme vital, el silencio, ingredientes para elaborar discursos, proposiciones, alegatos, pero en este caso, oraciones, intenciones hacia arriba: el arriba divino que tiene calco en la tierra.

Se trata de un poemario religioso en el buen sentido de la palabra: se asume como ligamento, contacto entre los que aquí están, en el globo terráqueo, y el que está arriba, en las alturas. No se trata de congregación o amuleto para propiciar una entelequia. Es un libro de rezos que provienen de la boca de un hombre que armoniza con el lector. Reza para hacer poesía. Y lo hace parafraseando, creando la oración, recreándola. No es un palimpsesto. Es una proximidad a quien una vez, hace siglos, también dijo esas oraciones con otras palabras. El hombre de hoy, el poeta, las asume con el tiempo que vive.

Religión viene de “religare”. Relacionar, tratar de establecer un contacto con Dios. Todas las religiones, sectas o sociedades secretas se valen de esa palabra para dividir, para expresar que son la verdad, pero la misma expresión ´religare´ desmiente esa propuesta. Siempre ha existido la intención de comunicarse con el cielo. De establecer un contacto con el que está más allá de un más allá hasta ahora imposible. Dios, el que dirige todo, el Todopoderoso, está muy alto, de modo que había que crear una palabra para definir el intento y desdibujar el correlato de la verdad absoluta.

La tercera parte del libro de Manuel Iris nos lleva por esa vía. Antes, “Traducere” y “Silentium” para poder llegar a “Devocionario”, lugar donde están esas voces que buscan el acercamiento con Dios. Porque Dios es un lugar, un espacio inmenso que oye las palabras de los más pequeños, de su creación. Así ha sido establecido en el monumento verbal mayor, la Biblia, un libro –muchos libros- de poesía y narrativa que ha encumbrado la fe y el conocimiento.

En esta región del libro de Iris ´se´ habla del origen, se invoca a San Juan de la Cruz. Se hace un canto al poema como emblema de plegaria, como texto rezado y para orarlo, decirlo desde la sacralidad, sin olvidar que estamos en la tierra.

El Credo, el Ave María (“Salve Regina”), el Padre Nuestro (“Misterio Nuestro”), salmos, acción de gracias. Voces, voces, plegarias, peticiones, desde una petición que origina el resto de las palabras que, entre tanto silencio, se siguen pronunciando.

“JACULATORIA

Déjame ser, poema,

el cristal de una lámpara,

el vaso de una vela.

Que tu luz me habite

y un silencio, tuyo

lo proteja”.

Pero es el silencio el protagonista. Siempre estará mientras la mirada del suplicante busca la mirada del Otro.

En “Plegaria del que intuye” reza:

“Silencio,

concédeme la paz de la ceguera”.

Un duro verso que sugiere un cierre, una vuelta atrás, el latido de una voz que sigue orando, que sigue mostrando el silencio donde habita el poema.

 

 

 

Alberto Hernández. (Calabozo,1952). Poeta, narrador, periodista y pedagogo venezolano. Reside en Maracay, Aragua. En 2020 fue designado miembro correspondiente de la Academia Venezolana de la Lengua por el estado Aragua. Tiene un posgrado en literatura latinoamericana en la Universidad Simón Bolívar (USB) y fue fundador de la revista Umbra. Ha publicado, entre otros títulos, los poemarios La mofa del musgo (1980), Amazonia (1981), Última instancia (1989), Párpado de insolación (1989), Ojos de afuera (1989), Nortes (1991), Intentos y el exilio (1996), Bestias de superficie (1998), Poética del desatino (2001), En boca ajena: antología poética 1980-2001 (2001), Tierra de la que soy (2002), El poema de la ciudad (2003), El cielo cotidiano: poesía en tránsito (2008), Puertas de Galina (2010), Los ejercicios de la ofensa (2010), Stravaganza (2012), Ropaje (2012) y 70 poemas burgueses (2014). Además ha publicado los libros de ensayo Nueva crítica de teatro venezolano (1981) y Notas a la liebre (1999); los libros de cuentos Fragmentos de la misma memoria (1994), Cortoletraje (1999), Virginidades y otros desafíos (2000) y Relatos fascistas (2012), la novela La única hora (2016) y los libros de crónicas Valles de Aragua, la comarca visible (1999) y Cambio de sombras (2001). Dirigió el suplemento cultural Contenido, del diario El Periodiquito (Maracay), donde también ejerció como director, secretario de redacción y redactor de la fuente política. Publica regularmente en Crear en Salamanca (España), en Cervantes@MileHighCity (Denver, Estados Unidos) y en diferentes blogs de Venezuela y otros países. Sus ensayos y escritos literarios han sido publicados en los diarios El Nacional, El Universal, Últimas Noticias y El Carabobeño, entre otros. Parte de su obra ha sido traducida al inglés, al italiano, al portugués y al árabe. Con la novela El nervio poético ganó el XVII Premio Transgenérico de la Fundación para la Cultura Urbana (2018).

"El oído y el son". Un texto de Jorge Ortega

 


El oído y el son

por Jorge Ortega

 

Traducir el silencio se denomina una antología de su quehacer poético que Manuel Iris (Campeche, 1983) publicó en 2018. Tanto el verbo como el sustantivo simbolizan literalmente un antes y un después, o sea, las preocupaciones que el autor ha tenido como tal desde sus comienzos y que se conservan hasta ahora vigentes, orbitando en torno a un eje: la escucha. A caballo entre la paciente acechanza del advenimiento de la palabra y la disposición de deletrear lo que transmite, la poesía de Manuel Iris ha permanecido fiel a sus inclinaciones originales desde una actitud en la que lo fundante se encuentra con lo esencial. Por una parte, el silencio es el claustro materno de la palabra, y, por la otra, la palabra misma es acontecimiento, sonido cargado de sentido, sentido provisto de energía. A propósito de la metáfora procreativa, y extremando un poco la equiparación, podría aseverarse que la poesía constituye el Ángel de la Anunciación del lenguaje verbal. Manuel Iris no busca: espera. Y su espera entraña, como lo insinúa la etimología, un estado de expectación que acoge la coexistencia ritual del silencio, el tañido, el eco; la escucha, la palabra, la resonancia del oráculo en el interior de uno mismo y de la propia voz en el papel o la pantalla.

 


            Dicho esto, Devocionario confirma, en concreto, los referentes de Cuaderno de los sueños, de 2009, y Los disfraces del fuego, de 2015, libros previos al muestrario de Traducir el silencio que, tras la aparición de Cincinnati. Historia personal, de 2019, recuperan con Devocionario el diálogo con las condiciones sustanciales del decir poético. Ya lo anticipan dos de los tres apartados del índice: Traducere y Silentium. El tercero, que da nombre a la colección, no se queda en zaga e insiste, como en distintos momentos de la trayectoria lírica de Manuel Iris, en la dimensión poética del religare que convierte la plegaria en un precioso recurso de súplica y evocación. Pero, lejos de merodear la sacralidad desde el vértice del arrebato místico o el afán de trascendencia, nuestro poeta tiene en la concreción de la vida el contrapunto de un ángulo de vocalización apremiado por hallar una respuesta, una reverberación, en el dorso de la realidad. Cuestionando lo invisible e incomprensible, el poeta discurre y a veces interroga sin aspirar a una réplica. “El silencio es también una pregunta”, escribió Roberto Juarroz. El Devocionario de Manuel Iris recuerda que en poesía la palabra afirma, duda, inquiere, arraigada en la seguridad del roce con la experiencia vital.

 

            Traducere, primera sección, reivindica entonces, con Rilke, la convicción de que, sujetos a una gramática, nos movemos siempre en el “mundo interpretado”. Observar, deducir, entender. Estremecerse es traducir, descodificar las radiaciones, los estímulos, las incitaciones del exterior sobre la membrana de la conciencia. El cuerpo lee, el pensamiento resiente; el pensamiento tantea, el cuerpo glosa. Entre uno y otro, el salto mortal de las percepciones, las nociones y las sensaciones transformadas en sentimientos, ideas, emociones: corriente trifásica del ser. La palabra conforma, por ende, la divisa de interacción con el orbe, aquello que permite brindar acuse de él, mentalizarlo y restituirle una nueva lectura de nuestra inmersión en la historia. Así, hay ojos que hablan y ojos que saben recibir y arropar la candidez que los ojos emiten; contraseñas no alfabéticas de una hija pequeña con su padre y de éste con su mujer: gestos, guiños que el afecto y la pasión desmedidos trasladan al corazón sin necesidad de mover los labios u ofrecer explicaciones, mientras la quietud restaura la palabra, devolviéndole su legitimidad, su nobleza primigenia. La imagen adquiere en consecuencia un peso emblemático y sugestivo para expresar un más allá del logos que añeja su raíz en las profundidades de la memoria, como reza por duplicado, con leves variantes, uno de los pasajes: “hay un niño señalando un puente, / una canción descalza”.  

 

            Silentium, segundo tramo de este Devocionario, afianza el carácter hierático del conjunto esbozado nominalmente por el rótulo de cada segmento. Lo apuntala el atisbo de un orden supremo en el acápite de Thomas Merton: “¿Quién / eres tú? ¿El silencio / de quién eres tú?”. Si Traducere representa un llamamiento de la palabra indispensable para albergar las cosas terrenas e intentar designarlas, Silentium la ausencia de fonación en virtud de la cual se cumple la audición de la palabra elemental y fecundadora. La dualidad “Noche-vientre”, reiterada a lo largo de la sección, traspone la semántica, aglutinando la transición de la oscuridad sibilina de Novalis a la oscuridad ontológica de Juan de Yepes, sucedánea de la docta ignorantia de Nicolás de Cusa preconizada con anterioridad por Agustín de Hipona y san Buenvaventura. El “no saber sabiendo” de Juan de la Cruz hace tabla rasa y restablece el imán de la receptividad. Hay pues un sentir que es un razonar a través de una poesía que, amenazada por los conceptos estancos del género, sale en pos de la maltrecha unidad del ser. Devocionario resarce la configuración integral de la poesía, recuperando una visión panóptica mermada por su hipotética rivalidad con la filosofía. En Manuel Iris la poesía recobra la tácita vocación de concertar una vía de conocimiento: “Sólo la muerte y el amor / son descubrirse. // Vivir es descifrar”, anota con sentenciosa contundencia. Asumido como una suerte de contemplación, el mutismo es la antesala de la escucha y, a la postre, de la enunciación.

 

            Para Manuel Iris pronunciarse es inherente a callar, por lo que no se trata de categorías antagónicas enfrentadas bajo una óptica maniquea. Lo matiza uno de los poemas: “No en lo blanco de la hoja, sino detrás de la tinta / está el silencio”. El mutismo metafísico de este Devocionario se ubica más allá de la palabra y, a la vez, resulta consanguíneo a su materialidad, la letra autógrafa o impresa. Este sigilo se manifiesta no como una imposibilidad sino una elección, un ejercicio voluntario de enmudecimiento para extremar la atención, ponerse alerta, a semejanza del taoísmo, a la deriva de los rastros del universo que conviden de vuelta a balbucir. Detrás de una disquisición en apariencia abstracta, late un planteamiento de contenida sensorialidad basado en los poderes del tímpano y de la lengua. La oreja y la boca encarnan de esta guisa los órganos que habilitan mediante la asimilación auricular y la oralidad el incesante ciclo de la más efectiva y sutil forma comunicación humana: la dicción. Por lo demás, no es casual la recomendación que Manuel Iris concede en el pórtico del volumen: atender el Stabat Mater de Arvo Pärt en lo que nos adentramos en sus páginas. Entre las afecciones físicas y la música, el cuerpo se presenta a un tiempo como una condena y una bendición.

 

Devocionario, el tercer panel, cosecha lo sembrado en Traducire y Silentium y denota con mayor deliberación y explicitez la filiación piadosa, el repliegue reflexivo. Lo prueba el título de algunos poemas: “Letanía”, “Salmo 25”, “Salve Regina”, “Acción de gracias”, “Credo”. Apelando a la estructura triádica del entramado y la atmósfera que la recorre, me vienen a la mente las Tres lecciones de tinieblas de José Ángel Valente, obra de 1980 que desde una espiritualidad sin iglesia emula veladamente el oficio de tinieblas de Semana Santa alrededor del tenebrario. Manuel Iris tampoco ensaya su fe religiosa en las piezas que nos comparte; su religare más humano, el de la poesía, invoca las variables de la palabra poética a fin de que le sea propicia la sindéresis. No obstante, conforme la poesía se anida en la cosmovisión del autor como la medida de las cosas, la vida queda automáticamente ceñida a la potestad de los versos. Un par de ejemplos: “Revélame el amor no articulado: su ágrafa ternura”, o bien, “Deja que salgamos / por tu boca: háblanos / para que seamos en ti”. Esta última cita invita a entrever la complicidad de una fuerza, una presencia envolvente ⸺Dios, poesía, la nada⸺ que contiene y colma al individuo, reafirmándolo en su particularidad. En paralelo, la formulación sirve incluso al poeta para asentir las mínimas certezas del planeta que habita: “Florece la belleza en nuestras manos / y todo es tan verdad como la piel / y su avidez curiosa”, se lee en otra coordenada de este hondo y clarificador itinerario.

 

Chantal Maillard ha advertido en la poesía moderna dos tipos de poeta: los que tienden a construir y los propensos a revelar. El Manuel Iris de este Devocionario, y el de Los disfraces del fuego, pertenece a la segunda familia. Más que colocar ladrillo sobre ladrillo, procurando una sonorosa babel de tráfico de registros, su poesía surge trasminada por el silencio y refrenada por la expectación, no acaudalada por el desahogo o los aspavientos de la catarsis. Este poeta no se adelanta: aguarda; y menos aún se desvive en locuciones no pedidas: comparte lo justo en sintonía con una poética que propone más al ocultar que al evidenciar, que expone al retener consigo la palabra. En síntesis, una reserva que supone un vacío parlante, un hueco significativo y significante que infunde a los poemas el cariz ilusorio de entes porosos. Poemas-esponja cuyas horadaciones definen su proclividad, absorbiendo los inaudibles clamores del agua y las sordas filtraciones de la humedad, para después devolver a la intemperie en la que anida el lector el flujo de indicios y noticias sobre el lado brumoso de una impalpable realidad. “Perdona los poemas / que pretendan revelarte”, apunta Manuel Iris, que con la venia de un misterio superior renueva los votos de la misión de traducir los vacilantes enigmas que contrabandea diariamente de puntillas la poesía. ♦  

  

22 de junio de 2020




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Nota: El presente texto, escrito por el poeta y ensayista mexicano Jorge Ortega, publicado igualmente en la revista Carruaje de pájaros sirve como prólogo a mi "Devocionario", libro publicado por El taller blanco ediciones, en Colombia. El PDF del libro completo puede descargarse de manera gratuita haciendo click aquí. 


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"Manuel Iris habita Mérida"




"Manuel Iris habita Mérida". Fue una actividad organizada a partir de mis poemas, por las promotoras literarias yucatecas Patricia Carrillo Padilla, Lizeth Ek Guillermo y Mariana Sosa Berzunza, con la lectura pública de textos pertenecientes a mis libros "Cuadernos de los sueños" y "Los disfraces del fuego" en diversos puntos de la ciudad de Mérida. El proyecto fue seleccionado para recibir un apoyo económico para su realización y presentación en el Festival Cultural de la ciudad, “Mérida Fest 2021”, y publicado en la página de Facebook de “Mérida es Cultura” (Ayuntamiento de la ciudad). Dicho video fue transmitido el 14 de enero de 2021.


Al final del video, que puede consultarse aquí, me han hecho el favor de incluir estas palabras de agradecimiento: 


Como a muchas personas en la historia, a mí también me habita una ciudad. Sus calles andan en mí, sus parques se divierten y descansan en mi voz, en mi memoria. A veces la visito con el cuerpo. Hoy sucede el milagro de que algunas palabras que yo he dicho estén por esas calles, sin que yo mismo sea necesario. Desde el sitio en que escribo todo esto es una forma de ficción. Desde la ciudad en que alguien me lee mi vida, más o menos, también lo es. 

Mérida y yo somos verdad cuando alguien nos lee. Es decir: cuando alguien nos habita. Dar las gracias por esa generosidad que nos salva de la muerte, por supuesto, no es suficiente, pero escasamente podemos hacer otra cosa. Lo digo claramente: agradezco con el alma a quienes hoy deambulan las palabras con que, a veces sin saberlo, he invocado a esta ciudad, que camina conmigo.


Manuel Iris


Cincinnati, Ohio

29 de diciembre, 2020

 

“Vientos desde Cincinnati: travesías poéticas de Manuel Iris”.

 



Estoy muy contento de poder hablarles de “Vientos desde Cincinnati: travesías poéticas de Manuel Iris”, que fue un vento organizado a partir de mi trabajo poético por miembros de la entonces Red Literaria del Sureste (ahora Asociación Literaria y Cultural del Sureste). Consistió en la lectura de ponencias acerca de mi trabajo literario, asi como una lectura en voz alta de mis poemas por parte de los organizadores, seguida de una conversación conmigo acerca de mi proceso creativo. Participaron los escritores y promotores culturales yucatecos Soraya Mejia, Lizeth Ek, Mariana Sosa Berzunza, Andrea González, e Iván Álvarez Alv, con la moderación de Patricia Carrillo Padilla. El video fue transmitido el 24 de noviembre.


"Cincinnati, historia personal", por Jorge Fernández Granados


Tomado de Latin American Literature Today



 El tema del viajero es un tópico bien conocido en la literatura. Las andanzas por tierras alejadas suelen ser un atractivo pretexto exótico para relatar historias que prometen, por lo menos desde una mirada curiosa, un atractivo dato incógnito del que sólo puede dar testimonio el auténtico viajero. Bastaría con enfilar esa no pequeña colección de títulos que se conocen como libros de viaje para darnos una idea de lo prolífico que ha sido la aventura geográfica. El subgénero de los libros de viaje suele priorizar, como es lógico, la descripción y los detalles del lugar que se explora. Cabe decir que el verdadero protagonista de un libro de viaje es el lugar visitado.

Lo que comento acerca de los libros de viaje es, con toda intención, la primera llamada para establecer un deslinde al leer Cincinnati. Historia personal (Cuadrivio / Secretaría de Cultura, México, 2018) de Manuel Iris. Este libro no es lo que de entrada su título sugiere. Este libro, de hecho, es casi todo lo contrario a los tópicos señalados acerca de los exóticos paseos y las aventuras por lugares alejados. Este libro es, ante todo, una íntima reflexión en torno a lo propio y lo ajeno, un recuento por demás sincero sobre los hechos que, voluntaria o involuntariamente, van construyendo la identidad.


Si algo nos revelan desde el principio estos poemas es que somos quienes somos, quizás antes o por encima de la distancia que antepongamos a nuestro origen, por algo que nos acompaña permanentemente como una sombra; o, mejor dicho, algo que no podemos dejar de ser aunque nos alejemos. Buscamos en la distancia lo que sólo comprenderemos al aproximarnos a nosotros mismos con suficiente nitidez. De tal suerte que el destino no es algo que perseguimos: es algo que nos persigue más allá de la odisea que cada uno emprende por el mundo.

El libro abre, como si fuese un particular álbum fotográfico o un diario recogido a lo largo de un prolongado viaje, con un pequeño prólogo a manera de explicación. Unas pocas palabras que sitúan el origen y las circunstancias en que surgió Cincinnati. Historia personal. Allí, el autor afirma que “el conjunto de textos que reúno en este libro da testimonio de esta ciudad como espacio o escenario de una vida interior que deja de ser la del visitante para convertirse en la de aquel que se queda y adopta al sitio que lo ha adoptado. En otras palabras, hablan de la vida de un inmigrante, del modo que me ha tocado serlo”.

Es asimismo en este prólogo donde Manuel Iris adelanta, con cierta sabiduría borgeana, lo que quizá define de forma sucintamente clara lo expuesto en este volumen: “estos poemas escritos a lo largo de una década dan testimonio no de lo que soy, sino de varios de los hombres que he sido en una ciudad que igual ha cambiado durante ese tiempo. No los poemas sino yo mismo son lo escrito (también) en Cincinnati”.

A continuación, una ventana es el testigo, el punto de referencia visual y, tal vez, la metáfora más adecuada para abordar una historia de amor escrita en flash backs. Una historia de refracciones y coincidencias que van reconociéndose ahora desde la distancia a través de recuerdos y fotografías, es decir, de un modo u otro, a través de retrospectivas reflexiones provenientes de aquel “ojo atónito que mira hacia adentro de la habitación en la que espero que el invierno termine”. Desde esa ventana la caída de la nieve, por ejemplo, no es sólo “ese cristal que vuelve al árbol reverente, que torna delicada su genuflexión glaciar”, sino también un estado de la memoria, un espacio simbólico que permite lo mismo la extrañeza que la comunión, puesto que el origen de esta historia de amor es también el origen de la nieve:

La primera vez pasó como cayéndose en el otro, como yendo de la piel a la certeza. Era invierno y los dos vieron por primera vez la nieve, un par de horas antes de empezar a verse. ¡También va para arriba! Dijo uno, ya saliendo.

El amor, la naturaleza, la amistad, la literatura —en especial la poesía— y la música —lo mismo de Led Zeppelin que de Héctor Lavoe— son celebrados discreta e intensamente en estas páginas. Manuel Iris parece poseer un agudo dispositivo para conseguir imágenes a veces tan inesperadas como precisas, como cuando, al describir el ambiente que queda al final de la lluvia dice que “todo huele como a sabor de jícama”. No obstante, predomina el tono meditativo en sus poemas. Su centro parece situarse con más empatía en la distancia reflexiva que surge de la pausa y la mirada. Así, de un árbol apunta:

Alma tranquila, horma, dura vena,
molde interior de la escultura de sí mismo
el árbol sigue allí,
gotea.
Se va tornando cada vez más árbol.

Todo nos dice que la eternidad se acaba
y el silencio sigue allí,

cayendo.

La sección que cierra el libro, titulada “Poemas escritos en Ludlow Avenue”, contiene una serie de piezas más heterogéneas desde el punto de vista temático, si bien varias de ellas sin duda magníficas. Resulta muy significativo, por ejemplo, un poema como “Actos políticos”, en especial si se toma en cuenta que está escrito en Estados Unidos a unos cuantos días del triunfo de Donald Trump en las elecciones de 2016. En él Manuel Iris —en muchos sentidos un inmigrante como él mismo se reconoce— enumera con agudeza e ironía los sencillos actos cotidianos que constituyen rotundos actos políticos dentro de una nación que está obligada, si asume sus propios principios y su historia, a ser una nación edificada por la diversidad:

En la tierra de los libres, el hogar de los valientes
ya no hace falta ideología ninguna
para ser contestatario: es suficiente
vivir con dignidad.

O un logrado poema melancólico y cavafiano, con algo de esa cínica sabiduría de Jaime Gil de Biedma, como lo es “Para brindar ahora”, donde la conciencia del autor reconoce, acaso, esa verdad final de la que nadie escapa:

Y partiremos, viejos y cansados
callándonos que todo
es una gran mentira.

Sin embargo, el penúltimo poema del libro, titulado muy significativamente “Arte poética” es, desde mi punto de vista, una joya. Allí se alcanza, con madurez de estilo e impecable inteligencia, una alegoría vegetal que explica mejor que cualquier tesis lo que tal vez significa la poesía. Vale la pena citarlo completo:

Terca, la hoja amarilla
no se suelta de la rama.

La observo en su disputa
contra el viento y la lluvia,
contra la gravedad.

Llevo días mirando
su callado esfuerzo,
su tragedia diminuta.

Su persistencia
no merece olvido.

Es por eso
que la he puesto aquí,
en este verso
del que no caerá.

Conocí a Manuel Iris hace más o menos nueve años, precisamente en Cincinnati. Para ser más específicos, en el campus (hermoso y muy nórdicamente delineado) de la Universidad de Miami que, por cierto, no se encuentra —como casi todo mundo piensa al oír este nombre— en Florida, sino en Ohio. Tan inesperado como afable, este primer encuentro me obsequió, por lo menos, dos regalos: hallar en aquellas latitudes a un relajado compatriota que podía conversar de México lo mismo que de música o de poesía y, también, a un espíritu refinado que estudiaba la literatura entendiendo que lo verdaderamente importante de ella no está en la literatura sino en la vida.

Debo decir —y festejar— que, conforme he leído este y algún otro libro de Manuel Iris, me he percatado de una particular cercanía. Una empatía de emociones, de temas, de imágenes o de ritmos que parecen sorprendentes desde el punto de vista de las distancias no sólo generacionales, sino también geográficas que nutren nuestras respectivas escrituras. Pero esto es lo más importante, por lo menos para mí: nuestra cercanía es una cercanía, acaso, de centrales intuiciones poéticas.

A lo largo de una —no sé si larga pero sí apasionada— vida de lector me he decepcionado mucho, pero también he aprendido, creo, a reconocer ciertas cosas, a reconocer, cuando las hay, ciertas evidencias claras que marcan un rumbo en el camino de un escritor. La cuestión es que nadie sabe cuántos libros ha de escribir. Cada quien intenta, por lo mismo y por lo menos, decirlo todo en el que está escribiendo. Todo lo que en aquel momento parece decisivo. Manuel Iris hace esto precisamente desde aquí, desde la imprescindible parte de su vida que significa la estancia académica en los Estados Unidos. Lo hace, es verdad, de modo discreto y hasta en algunos momentos irónico de sí mismo, pero al final es insuperablemente transparente lo que dice, lo que sólo el verdadero viajero puede decir al regresar del viaje:

Que es imposible quedarse, aunque te quedes.
Que es imposible, aunque regreses, regresar.

Jorge Fernández Granados

Friday, April 30, 2021

Manuel Iris, entre "Los 20 nuevos y mejores escritores mexicanos que cambian el panorama literario"

 




En diciembre de 2020, la revista literaria española WMagazine publicó una lista titulada "Los 20 nuevos y mejores escritores mexicanos que cambian el panorama literario", que inlcuye a una cantidad muy querida de amigos y gente que admiro mucho (los nombres de Brenda Navarro, Fernanda Melchor, Luis Jorge Boone, entre otros, me llenan de alegría)  y que igualmente incluye mi trabajo.  Dejo aquí el link al artículo completo


Dice la revista: 


La literatura mexicana siempre está en ebullición, siempre está en la búsqueda de nuevas rutas literarias, siempre está inquieta… Los penúltimos escritores que han llegado a enriquecer esta literatura son autores con un lenguaje vivo, que arriesgan en temas y estructuras y miran la realidad de frente e indagan en historias aisladas, personales o locales pero con un carácter universal en sus temáticas.

En vista de que la 34ª Feria Internacional del Libro de Guadalajara(México) -del 28 de noviembre al 6 de diciembre- no se celebró en 2020 de manera presencial sino virtual, debido a la covid-19, WMagazín,  en compañía de Endesa, rinde homenaje a la literatura de México y a sus escritores a través de una selección de nuevas voces que han destacado en los últimos años en su país pero aún no son tan conocidos a nivel panhispánico y merecen tener muchos más lectores.

Este es el primer gran especial de WMagazín sobre la literatura mexicana del siglo XXI en el cual hemos seleccionado veinte nombres. Varios llevan algunos años publicando, otros lo han hecho recientemente y son ya conocidos en México y otros han empezado a ser editados fuera de su país. El acercamiento a estos escritores lo dimos en cuatro entregas entre noviembre de 2020 y enero de 2021 (cinco autores en cada entrega). 

Los escritores de nuestra antología son los herederos de una tradición literaria mexicana admirable con nombres como sor Juana Inés de la Cruz, Amado Nervo, Juan Rulfo, Octavio Paz, Juan José Arreola, Rosario Castellanos, Carlos Fuentes, Elena Garro, Jorge Ibargüengoitia, Carlos Monsiváis, Sergio Pitol, José Emilio Pacheco, Fernando del Paso…

A estos nombres clásicos de la literatura latinoamericana le siguen prestigiosos autores en activo como Elena Poniatowska, Margo Glantz, Gonzalo Celorio, Juan Villoro, Alberto Ruy Sánchez, Ángeles Mastretta, Héctor Aguilar Camín, Enrique Krauze, Alma Guillermoprieto…

Y junto a ellos varias generaciones de autores de referencia como Cristina Rivera Garza, Mario Bellatín, Jorge Volpi, Carmen Boullosa, Benito Taibo, Juan Pablo Villalobos, Guadalupe Nettel, Valeria Luiselli, Guillermo Arriaga, Antonio Ortuño, Emiliano Monge, Xavier Velasco, Fabrizio Mejía, Alberto Chimal, Julián Herbert, Élmer Mendoza, Álvaro Enrigue, Martín Solares, Jorge Fabricio Hernández, Yuri Herrera…

Aquí puede leerse la selección completa.


Tuesday, January 05, 2021

Obra de Manuel Iris, celebrada por el Instituto Nacional de Bellas Artes, en México (Video)

 

En diciembre de 2020 tuve el enorme honor de que mi poesía fue el motivo de reunion de la sesión inaugural del ciclo "Travesías. Poesía mexicana en Estados Unidos". El ciclo es organizado por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), a través de la Coordinación Nacional de Literatura (CNL). 

Participaron en este reconocimiento la poeta Leticia Luna, tiular de la coordinación nacional del literatura, el poeta mexicano Jorge Ortega, y la poeta uruguaya radicada en EEUU Silvia Goldman. El video formó parte de las actividades especiales de "Contigo en la distancia", y fue transmitido el 4 de diciembre de 2020.

La nota oficial acerca del evento puede consultarse aquí




Tuesday, September 25, 2018

Cincinnati Poet Laureate Manuel Iris on Cincinnati's Local Radio



  A few months ago I had the privilege of reading some poems in Cincinnati's local NPR station.

  Also, the wonderful local writer Roberta Schultz reviews "Translating Silence" and talks about some of my activities as Poet Laureate.


  You can listen to the poems and Roberta's comments by clicking on the image below:



 

Manuel Iris in "Inside the writer's head", Podcast by the Cincinnati Library





In this very special episode of Inside the Writer's Head, the Library's Writer-in-Residence speaks with Cincinnati's poet laureate Manuel Iris. Iris promotes poetry appreciation in our community, and encourages the reading and writing of poetry for all ages. The award-winning poet talks about his origins as a poet, and how music has influenced his lyrical poetry. He tells the story of how his grandfather introduced him to the dictionary, kindling lifetime love affair with words. "Every poem is a love poem, we write because we love something," Iris says. Iris reads an original poem from his latest book, "Translating Silence," in both Spanish and English. They also discuss the publishing process, and how different writing poetry is from publishing it. This episode with a local leader and artist is full of insight on writing and the power of words - don't miss out!

Monday, August 27, 2018

Antología de la poesía Iberoamericana Actual


 Me alegra mucho contarles, queridos amigos, que la Antología de la poesía Iberoamericana actual, coordinada por Francisco Alfonso Berlanga Reyes y José Antonio Santano Serrano, ha sido ya publicada en España. Es un ambicioso libro que incluye 55 poetas de 21 paises.

Personalmente, agardezco mucho a los coordinadores tomar en cuenta mi trabajo.

El libro será presentado póximamente en la Universidad de Salamanca.




Salamanca

Tuesday, June 19, 2018

Poeta Mexicano Manuel Iris es nombrado poeta laureado de la ciudad de Cincinnati, Estados Unidos



  El pasado 11 de abril se hizo pública la noticia de que el Alcalde de la ciudad de Cincinnati, siguiendo la recomendación del consejo de la ciudad, decidió nombrarme el poeta laureado de la ciudad. Es un reconocimiento que agradezco y que me llena de esperanza en momentos tan difíciles para toda la comunidad hispana, y para cualquier comunidad en general, en Estados Unidos.

Yo sigo siendo un poeta mexicano, pero soy uno que igual ha adoptado este nuevo país y esta generosa ciudad que ahora me entrega la responsabilidad de fomentar la escritura y goce de poesía. Los siguientes dos años (tal es el tiempo que dura el nombramiento) los voy a dedicar a corresponder ese cariño que Cincinnati me ha mostrado.

Creo personalmente que, en esos tiempos de odio y de ruido, un poeta tiene la responsabilidad de propiciar el silencio y de resaltar la posibilidad del amor y el entendimiento entre los seres humanos. A eso quiero dedicarme.


Manuel Iris is the new Cincinnati Poet Laureate. from CitiCable on Vimeo.


Pueden leer la noticia completa en los siguientes enlaces:



Manuel Iris Confirmed As City of Cincinnati Poet Laureate


A passion for words
UC alum Manuel Iris, co-coach of the city’s first-place poetry team and author of six published books of poetry, is appointed by the city’s mayor as Cincinnati’s second poet laureate.  









Friday, April 06, 2018

Traducir el silencio/Translating silence, by Manuel Iris, Published in New York






I am very happy to tell you that “Translating Silence/Traducir el silencio”, a bilingual anthology of my poems, and very my first book in the United States, just came out of the press, and it is already available for purchase.

The book includes a wonderful prologue penned by the Colombian poet Armando Romero, and the English and Spanish versions of poems from my books “Cuaderno de los sueños/ Notebook of dreams” and “Los disfraces del fuego/ The disguises of fire”. Both of these books were awarded and published originally in Mexico. I have also included a group of poems that have never been published.

The English versions of the poems were written mainly by me. During this process, I have tried not to translate, but to write the poems in English as if it was the first time they were written. I let myself be guided by the rhythm of the new language. After this second writing phase, the help of my wife, Claudia Velez, and my friends Pat Brennan and the poet Wendy Erin Braun has been invaluable. The poet and scholar Matt McBride is the main translator of the Notebook of dreams, although his versions have been reviewed by me, and those I mentioned previously.

I need to thank my publishing house, Artepoética Press Inc.and its director Carlos Aguasaco, for always supporting the work of Hispanic poets in the US.
Of course, there will be poetry readings in Cincinnati and other US cities. I will let you know the dates and times very soon.

I am excited and nervous: I feel like I am publishing for the first time, all over again.
Cheers to poetry, my friends! Cheers!




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Estoy feliz de poder platicarles que “Traducir el silencio/Translating silence”, una antología bilingüe de mis poemas y mi primer libro en Estados Unidos, acaba de salir de imprenta.

El libro incluye un prólogo escrito por el poeta colombiano Armando Romero, y las versiones en inglés de poemas de mis libros “Cuaderno de los sueños” y “Los disfraces del fuego”, además de otros que nunca habían sido publicados como conjunto.

Las versiones inglesas han sido escritas principalmente por mí. Durante este proceso he intentado no traducir sino escribir en inglés los poemas como si fuera la primera vez que se escriben. Me he dejado guiar por el ritmo del nuevo idioma. Por supuesto, luego de esta fase de segunda escritura la ayuda de mi esposa, Claudia Velez, y de mis amigos Pat Brennan y la poeta Wendy Braun ha sido invaluable.  El poeta y académico Matt McBride es el principal traductor del Cuaderno de los sueños, aunque sus versiones han sido revisadas por mí, y la gente que antes mencioné.

Debo agradecer a mi casa editorial, Artepoetica Press, y a su director Carlos Aguasaco, por su apoyo al trabajo de los poetas hispanos en Estados Unidos.

Por supuesto, ya tendremos lecturas y presentaciones en Cincinnati y en otras partes de Estados Unidos. Yo les iré diciendo oportunamente.

Estoy emocionado y nervioso: siento como si publicara de nuevo por primera vez.

Wednesday, December 13, 2017

Renew Series (Online Interviews about creative writing + publishing)





I am very happy to be part of the Renew Series created by the poet Kelly Thomas.

The Renew Series is a collection of 10 Online Interviews about Creative Writing, featuring ten writers and others who will share their insights + personal experiences about their creative practices, productivity hacks, and publishing.

Interviews are with Magdalena Waz, Teri Foltz, Stacy Sims, Michael Winkfield, Andrea Scarpino, Katie Titi, Aimee Nezhukumatahil, Jenny Tosner, Pauletta Hansel and me!

Here is how this works:

1.- you click HERE and sign up.

2.- You will receive the email to view the 10 interviews, one per day, during the month of December (from 12/11 to 12/21).


This is completely free.




Saturday, November 25, 2017

Próxima lectura de poemas en Mérida, Yucatán



  Queridos amigos,


   Este 9 de diciembre a las 7:00 de la noche voy a leer poemas y a platicar con el público asistente en el Centro Cultural El Colibrí, en la Ciudad de Mérida, Yucatán. Me van a compañar los jóvenes poetas Irma Torregrosa y Daniel Medina.

 Leeré igualmente algunos poemas inéditos.Si están por esas fechas en la Ciudad Blanca, espero puedan acompañarnos.


 


"Los disfraces del fuego" finalista del premio internacional de poesía Ciudad de la Lira, en Ecuador.




Durante el mes de octubre de 2017, tuve el enorme honor de saber que mi libro "Los disfraces del fuego" fue considerado entre los 13 finalistas del Premio Internacional de poesia Ciudad de la Lira, en Ecuador, que es uno de los premios más prestigiosos del continente. 

Formar parte de una lista como ésta, llena de libros mayores de poetas que admiro, es ya un premio enorme para mí.

Acerca del asunto dejo dos artículos: El libro finalista de Manuel Iris, publicado por Manuel Tejada Loría en el Periódico Por Esto!, y  Poesía para el mundo, publicado en el Diario de Yucatán.

Igualmente, dejo aquí este video elaborado por la Universidad Autónoma de Yucatán. 

Quiero agradecer, con todo mi cariño, todas estas muestras de apoyo. 








Publicación de la antología de poesía mexicana "Parkour pop.ético"


Durante el mes de septiembre de 2017 salió de imprenta la antología "Parkour Pop.Ético". Se trata de  un mapa de poesía que coordinado por  Armando Salgado y José Agustín Solórzano, en el cual se puede leer a 70 poetas menores de 40 años de las 32 entidades de México.

Es muy importante decir que este libro fue publicado por la Secretaría de Educación Pública, a través de la Dirección General de Educación Superior para Profesionales de la Educación, y que se ha ido distribuyendo de forma física y sin costo en las Escuelas Normales públicas del país.

La intención del proyecto es acercar a los futuros maestros de todo el país a la literatura contemporánea nacional, para que ellos a su vez puedan acercarla a las nuevas generaciones de lectores en México.


El PDF del libro puede descargarse gratuitamente haciendo click AQUÍ







Presentación de los libros del proyecto 30 + 30 en Milán.

Estoy feliz, queridos amigos, porque por fin han salido a la luz, en Italia, los libros del proyecto 30+30, curado por Dermis Leon y Alessandro Savelli, financiados y editados por el club Bice Bugatti.

Se trata de 30 libros de artista en los cuales se ha compaginado a 15 poetas latinoamericanos ilustrados por 15 artistas italianos, y a 15 poetas italianos ilustrados por 15 artistas visuales de Latinoamérica. Se han hecho, a su vez, solamente 30 copias de cada libro, que es un libro de artista único.

La colección es parte del 58 Premio Bice Bugatti Segantini. Su objetivo fue rescatar los valores de las pequeñas producciones manuales con técnicas tradicionales de grabado en forma de libro de artista, y será exhibida en las bibliotecas centrales de las capitales europeas, y en el Instituto Italiano de las capitales latinoamericanas.

Uno de los libros contiene poemas míos y el trabajo visual de Daniele Nitti Sostres (cuya obra puede consultarse aquí: http://www.grossettiart.it/artist…//daniele-nitti-sotres-bio).

Les dejo unas fotos de la primera exposición, hecha en Milán durante la entrega del premio de artes visuales Giovanni Segatini, hace unos días, durante el mes de junio de 2017.
















Lectura en East Tennessee State University



En abril de este año, gracias a la invitación y gestiones de la Dra. Isabel Gómez Sobrino, pude hacer una lectura de poemas y conversación con el público, en East Tennessee State University, acompañado por Jesse Graves, profesor en el departamento de Creación literaria en inglés, y poeta en residencia de la Universidad.







Wednesday, February 15, 2017

La poesía como resistencia



Publicado originalmente en Carruaje de pájaros







No quiero hablar aquí de lo que llaman poesía social— o sea, la resistencia como poesía— sino de la poesía como resistencia: el acto poético mismo como sublevación existencial, como declaración y ejercicio del dominio del individuo sobre su propio espíritu. Quiero hablar de poesía como acto intrínsecamente subversivo y necesariamente personal.
La intrasferibilidad de la experiencia poética (hablo de leer poesía tanto como de escribirla) y la propiedad subversiva de la misma, han sido defendidas muchas veces, pero pocas de ellas con mejor tino que el del poeta ruso Joseph Brodsky en su discurso de aceptación del Nobel, cuando dice que
[S]e pueden compartir muchas cosas: una cama, un trozo de pan, determinadas convicciones, una amante, pero no un poema de Rainer Maria Rilke, por ejemplo. Una obra de arte, especialmente una obra literaria, y en concreto un poema, nos invita a una conversación íntima y entabla con cada uno de nosotros una relación directa, sin intermediarios (55).
El hecho de que Brodsky, poeta perseguido políticamente hasta el grado de haber vivido en el exilio, haya elegido al autor de las Elegías de Duino como su ejemplo de poesía intransferible no es poca cosa: Rilke no es un poeta político sino uno que habla constantemente de la belleza, de la trascendencia, de lo que está más allá de lo humano.  Dejando todavía más clara su postura, unos pocos párrafos después Brodsky afirma que “[E]l verdadero peligro para un escritor no es tanto la posibilidad (y a veces la certeza) de sufrir persecución por parte del poder, sino a posibilidad de verse hipnotizado por el rostro del poder, que, monstruoso o maquillado, es siempre temporal.” (56)
Para el poeta ruso, el mayor peligro para el escritor no es ser perseguido sino ser convencido por el estado, o por cualquier circunstancia, de que debe hacer su tarea de un modo específico y predeterminado. Para un artista entregar la libertad es peor que perderla por la fuerza. Cualquier imposición externa sobre los temas y formas que definan su trabajo debe ser evitada, para dar paso a lo que dicten la necesidad estética y la búsqueda existencial personal. Dando un ejemplo que continúa vigente, Brodsky abunda:
Hoy día, por ejemplo, se halla muy extendida la opinión de que el escritor, en concreto el poeta, debería utilizar en su obra el lenguaje de la calle, el lenguaje de la masa. Pese a su apariencia democrática y a sus evidentes ventajas para el escritor, tal consigna representa un intento bastante absurdo de subordinar el arte, en este caso la literatura, a la historia.  (57)
El verbo subordinar, tan cuidadosamente elegido en la cita anterior, es fundamental: siendo verdad que el arte y la historia están íntimamente unidos, esa relación no debe ser de servidumbre.  El artista puede y debe ejercer su libertad de reaccionar, y no solamente de retratar, la historia.
El caso de Gastón Baquero, poeta cubano que fue igualmente perseguido y censurado, y cuya vida terminó en el exilio, me parece prueba de que el hecho poético en sí mismo, más allá de su tema, es un ejercicio de libertad individual: es famosamente imposible encontrar (obvias) referencias a la realidad cubana, y a su propia condición de exiliado, en la poesía de Baquero. ¿Es esta ausencia un caso de escapismo? Por supuesto que no: es imposible escapar del mundo. El poeta no puede, así lo quiera, huir de su circunstancia, como el propio Baquero aclara a propósito de alguna crítica de sus poemas:
A la tonta clasificación de  escapismo que algún pragmático realista quiera colgarle a estos poemas, respondo: nadie puede escapar de la Gran Prisión que es el planeta, prisionero del cosmos a su vez. Tanto el poeta escapista como el confesional son dos autómatas. La diferencia es cuestión de preferencia estética y nada más. La supuesta irrealidad que cree manejar el escapista es tan real, es decir, tan fantástica, como la supuesta realidad que el confesionista cree describir textualmente. El poeta notario es tan mentiroso, o tan veraz, como el imaginativo, el fabulador. (382-83)
Nacida para ser pública, la poesía social tiene su función irremplazable: unir las multitudes bajo una consigna común. Es necesaria, urgente. Y la poesía que no habla de la libertad colectiva sino que ejerce la libertad individual al concentrarse en la conexión entre lo humano y lo eterno, es igualmente imprescindible. Una tiende a la música y la otra al silencio: ambos son modos de enfrentar el ruido.
Hacer un poema o leerlo es un acto político porque quien lo hace ha optado por crear en lugar de ceder a la destrucción. Quien se dedica al poema celebra la existencia de voces distintas a la suya y procura una comunión consigo mismo, los otros y la trascendencia. Lo que menos importa es el tema del poema: lo importante es que suceda la epifanía,  la comunicación con los humanos y con algo más allá de los hombres, a partir del texto; lo que importa es que el poema sea un distribuidor de silencios y de lentitudes, un desacelerador de la realidad (al mismo tiempo que sea, como dice Brodsky, un acelerador de la conciencia) que nos ayude a decantar lo vivido.
Es verdad que pasamos por momentos urgentes y cargados de desesperanza, y que es necesario actuar. Lo he dicho antes: el poeta y el lector de poesía deben salir a las calles, protestar, hacer su parte en la vida cotidiana para cambiar lo que les sea posible, pero no deben por ello perder su silencio interior, la intimidad con su alma, ni sujetar su actividad creativa a ninguna ideología que resulte programática, por liberal y progresista que se proponga. Dicho brevemente: no debemos permitir que nos arrebaten el silencio. Debemos defender lo colectivo tanto como lo íntimo. Para ambas batallas podemos y debemos utilizar la poesía.



…….
Baquero, Gastón. “Discurso de Baphomet que el lector puede saltarse”. Poesía completa. Madrid: Editorial Verbum, 1998. Pp 381-385


Brodsky, Joseph. “La conferencia del premio nobel”. Del dolor y la razón. Barcelona: Ediciones Destino, 2000. Pp 53-65



The Academy of American Poets Announces the 2025 Recipients of the Ambroggio Prize

  New York, NY (March 11, 2025)—The Academy of American Poets announces that  Toda la tierra es un jardín de monstruos / The Whole Earth Is ...