Friday, September 05, 2014
Manuel Iris, Premio Regional de Poesía Rodulfo Figueroa 2014
Amigos,
Dejo la nota que el Fondo Editorial Tierra Adentro ha hecho sobre esta buena noticia, y les mando un abrazo, celebrando.
Nos alegra anunciarles que el poeta Manuel Iris, autor de Cuaderno de los sueños (2009) y compilador de En la orilla del silencio, ensayos sobre Alí Chumacero (2012), ambos editados por el Fondo Editorial Tierra Adentro, se ha hecho acreedor del Premio Regional de Poesía Rodulfo Figueroa 2014, otorgado por el gobierno de Chiapas. Dicha convocatoria fue emitida para poetas nacidos o residentes en los estados de Yucatán, Campeche, Quintana Roo, Veracruz, Tabasco y Chiapas (en esta ocasión igual estuvo abierto a poetas guatemaltecos).
Los disfraces del fuego es el título de la obra galardonada, ésta fue suscrita bajo el seudónimo “Amanuense”. Cabe destacar que el jurado del premio estuvo compuesto por los poetas Carmen Villoro, Jorge Esquinca y Luis Armenta Malpica.
El premio Rudolfo Figueroa tiene una bolsa de 60 mil pesos, y la calidad y trayectoria de sus jurados en las distintas ediciones respaldan este intachable certamen.
Iris, quien naciera en Campeche (1983) pero que prácticamente toda su vida ha residido en Yucatá, tiene una larga trayectoria en las letras, ha publicado poesía, ensayo y traducción en revistas como Tierra Adentro (México), Asymptote (Estados Unidos), Triplo V (Portugal), Casa de las Américas (Cuba), Sibila (España) o Mapocho (Chile); además su obra ha sido incluida en antologías, como la binacional de poesía Postal de Oleaje, poetas mexicanos y colombianos nacidos en los 80, publicada al mismo tiempo en México y Colombia. Obtuvo las becas: “Charles Phelps Taft” de la Universidad de Cincinnati en 2012, y del PECDA del estado de Campeche, en la categoría jóvenes creadores, en el 2013.
Como académico, es licenciado en Literatura latinoamericana por la UADY, Maestro en Literatura Hispanoamericana por la Universidad Estatal de Nuevo México (EEUU), Doctor en Lenguas Romances por la Universidad de Cincinnati (EEUU), y es igualmente miembro del Seminario de investigación sobre poesía mexicana contemporánea de la Universidad Nacional Autónoma de México.
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Igualmente, pueden consultarse las siguientes notas:
Poeta campechano gana importante premio
El yucateco Manuel Iris gana premio de poesía de la región sur
Manuel Iris gana Premio Regional de Poesía
Poemas de Manuel Iris publicados en Angola
Queridos amigos,
Ahora
quiero platicarles que la Revista Cultura,Jornal Angolano de Artes e Letras publicó la versión portuguesa de varios
poemas míos, lo cual por supuesto me llena de alegría. Les muestro aquí uno de
los poemas, titulado Para brindar ahora:
Para brindar agora
Homenagem a Pedro Lastra.
Para Raúl Diego y Denis Pech.
Depois diremos que fomos jovens,
que fomos de avião buscar palavras
e raparigas novas.
Que nos sentámos
com a beleza nos joelhos, achámo-la amarga
e a injuriámos.
Depois diremos que fomos mercenários
de ruas largas de vinho farto.
Diremos que despertámos alegres.
Que uma manhã desnudámos a poesia
e ali, frente ao seu corpo irregular e enorme
difícil de semear
tivemos o medo e o desejo
de que tudo
terminasse.
Diremos
que nos conformámos
com fazer literatura:
quisemos armar pedras
quisemos fundar tigres
quisemos construir um templo de cinza
e alimentar a sua fogueira.
Depois diremos
que deixámos a linguagem, que não nos fez falta
e partiremos, velhos e cansados
calando-nos porque tudo
é uma grande mentira.
Cincinnati, Ohio. Dezembro de 2008.
Pueden ver todos los otros poemas haciendo click AQUI
Pueden ver todos los otros poemas haciendo click AQUI
Thursday, September 04, 2014
My Writing Process Blog Tour
Thanks to Lisa Ampleman for inviting me to participate in the chain-letter Internet crisscross blog tour about our writing processes.
Lisa is the author of the poetry collection Full Cry (NFSPS Press, 2013), winner of the Stevens Manuscript Competition sponsored by the National Federation of State Poetry Societies, and the chapbookI’ve Been Collecting This to Tell You (Kent State UP, 2012), winner of the Wick chapbook competition. Her poems have appeared (or are forthcoming) on Poetry Daily and Verse Daily, and in literary journals, including 32 Poems, Cave Wall, Cimarron Review, Image, Kenyon Review Online, Massachusetts Review, Natural Bridge, New Ohio Review, New South, Notre Dame Review, Poetry, Spoon River Poetry Review, and Sugar House Review.
Lisa holds a BA from Beloit College, an MFA from George
Mason University, and a PhD from the University of Cincinnati. She was the Mona
Van Duyn Scholar in Poetry at the 2013 Sewanee Writers Conference and is the
recipient of two Dorothy Sargent Rosenberg Poetry Prizes. She is a Mullin
Scholar at the Institute for Advanced Catholic Studies at USC from 2013-15.
Lisa has also taught at Fontbonne University in St. Louis
and served as associate editor of the Cincinnati Review. She is currently an
associate editor for Tupelo Quarterly and lives in Ohio.
Here are my answers to the tour’s questions:
1) What are you working on?
I recently finished writing a new book called “The Disguises of Fire”. It was a very consuming process that took me out of my comfort zone to explore other parts of myself, my voice, and interest. I think it represents a different side of me and is different from my other works. I will probably take a short break from writing poetry and focus on reading, listening and living-inspiration for future writing. However, I am still writing essays and working on other projects, including anthologies, for several Mexican printing houses.
2) How does your work differ from others’ work in the same genre?
I believe that when you are truly yourself and express yourself in what you do, it is unavoidable to be different. My obsession with music is apparent in my work. My sense of rhythm is recognizable. Music is a part of my poetic process. More recently, the idea that everything is the repetition of an ancient archetype, is very strong in my work.
3) Why do you write what you do?
Poetry is the only kind of writing that I feel I have the expressive need to fulfill. However, I believe in impurity, and my poems are very often affected by narrative, essayistic prose, music and even visual art references.
4) How does your writing process work?
First, I feel the need to say something. Sometimes, I don’t even know what that something is, but I know that the poem will make it clear to me. Then I have, not a word, but a sound that comes to mind, a rhythm that becomes a word that attracts other words to make a verse. Then I see the idea and start wrestling with the words, the sounds, the melody and the meaning, to make the poem, the final product. As it is easy to imagine, I am a very slow wrtiter.
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Tuesday, July 15, 2014
Traducciones al inglés de poemas de Manuel Iris en Asymptote
Pues eso, amigos, que algunos poemas de mi Cuaderno de los sueños fueron traducidos al inglés por el poeta americano Matt McBride , y han aparecido en el ejemplar de Julio/2014 de la revista Asymptote en la que puede escucharse igual mi voz leyendo las versiones originales.
Aquí les maestro la versión inglesa de “Mirándola dormir”
Watching Her Sleep
I have read in your ear that the straight line doesn't exist.
Gilberto Owen
Like my voice, my tongue seeks
the labyrinth of your ear
and I write to you and know very well
that there is something—there is a place—more beautiful
than your womb
though I have never seen it.
Instead, they reveal themselves
—deliverers of foam, cubs of light—
your sweetbread feet.
And not knowing how you appeared, not having lived
at the time that your back was the rose, open light
of what you mean.
Outside I hear something.
Outside of the poem a song tells you something
more beautiful than your skin
but also more alive: a caress: tongue underneath
language,
sound underneath the letters
in the act of looking for you.
When did you pierce through me? When was your light
—fire, burning—nailed to my chest?
Now I can write a verse in which you never die.
A chalice, a pitcher, something which can contain
a mad wine, dancing, fruit
slow
flesh moving
to enter other flesh.
Believer of your way, in my prayers
I have decided not to give in to the language of your navel,
to the summer flowers
of your nipples, to all of your scents.
Today I don't want to die: I don't want to see the river
that sleeps in your wrists. I don't want to walk
the way in which you spread your skin until your skin
is the skin of everything that exists.
Tree of myself,
I am approaching your most fertile region.
Los poemas en ambos idiomas, y el resto de la revista pueden ser consultados haciendo click aquí
Sunday, May 11, 2014
Invitados al cocktail-creación: lectura de un poema de Gastón Baquero
Tomado de La raíz Invertida
Felizmente, hablar del poeta
cubano Gastón Baquero es cada vez menos extraño. Su obra es crecientemente
leída y comentada, todavía con el entusiasmo de quien encuentra una joya
secreta, por escritores y lectores de América y España, a pesar de que no ha recibido
la difusión que merece.
Enfocado en su poesía, en este
ensayo no hablaré de la relación de Baquero con el grupo Orígenes,
de sus largos silencios o de su situación de exilio, sino que me dedicaré a
algo mucho más modesto: ofrecer mi lectura del poema que es, personalmente, la
razón por la que empecé a leer y admirar, para no detenerme nunca, a un poeta
monumental. Aparecido en su último libro,Poemas invisibles, el texto es
breve y puede ser citado completo:
Oscar Wilde dicta en Montmartre a Toulouse-Lautrec
la receta del cocktail bebido la noche antes
en el salón de Sarah Bernhardt (1)
la receta del cocktail bebido la noche antes
en el salón de Sarah Bernhardt (1)
(Según Roland Dargeles, en casa de Sarah
bebieron esa noche un raro cocktail. Un hombre
preguntó cómo se hacía. Y Sarah dijo: «Este es un secreto de
Oscar. Oscar, ¿querría usted darle en privado la receta
a mi dulce amigo el señor de Toulouse-Lautrec?»)
bebieron esa noche un raro cocktail. Un hombre
preguntó cómo se hacía. Y Sarah dijo: «Este es un secreto de
Oscar. Oscar, ¿querría usted darle en privado la receta
a mi dulce amigo el señor de Toulouse-Lautrec?»)
«Exprima usted entre el pulgar y el índice un pequeño limón
verde
traído de Martinica. Tome el zumo de una piña
cultivada en Barbados por brujos mexicanos. Tome
dos o tres gotas de elixir de maracuyá, y media botella
de un ron fabricado en Guyana para la violenta sed
de nuestros marinos, nietos de Walter Raleigh.
Reúna todo esto en una jarra de plata, que colocará
por media hora ante un retrato de la Divina Sarah.
Luego procure que la mezcla sea removida
por un sirviente negro con ojos de color violeta.
Sólo entonces añadirá, discretamente,
dos gotas de licor seminal de un adolescente,
y otras dos de leche tibia de cabra de Surinam,
y dos o tres adarmes de elixir de ajonjolí,
que vosotros llamáis sésamo, y Haroum-Al-Raschid llama tajina.
Convenientemente refrescado todo eso,
ha de servirlo en pequeños vasos de madera
de caoba antillana, como nos lo sirviera anoche
la Divina Sarah. Y nada más, eso es todo: eso,
Señor de Toulouse, es tan simple
como bailar un cancán en las orillas del Sena».
traído de Martinica. Tome el zumo de una piña
cultivada en Barbados por brujos mexicanos. Tome
dos o tres gotas de elixir de maracuyá, y media botella
de un ron fabricado en Guyana para la violenta sed
de nuestros marinos, nietos de Walter Raleigh.
Reúna todo esto en una jarra de plata, que colocará
por media hora ante un retrato de la Divina Sarah.
Luego procure que la mezcla sea removida
por un sirviente negro con ojos de color violeta.
Sólo entonces añadirá, discretamente,
dos gotas de licor seminal de un adolescente,
y otras dos de leche tibia de cabra de Surinam,
y dos o tres adarmes de elixir de ajonjolí,
que vosotros llamáis sésamo, y Haroum-Al-Raschid llama tajina.
Convenientemente refrescado todo eso,
ha de servirlo en pequeños vasos de madera
de caoba antillana, como nos lo sirviera anoche
la Divina Sarah. Y nada más, eso es todo: eso,
Señor de Toulouse, es tan simple
como bailar un cancán en las orillas del Sena».
La inteligente belleza del poema
no puede menos que hacer sonreír al lector, que termina felizmente
desconcertado ante la sencilla estructura del texto: un título largo y
contextual que describe la situación narrada y presenta los personajes, seguido
de un epígrafe que pretende aludir a una realidad extratextual, y finalmente el
“monologo” de Oscar Wilde, que es propiamente el cuerpo del texto. El poema, en
su elegante ficción, es el testimonio de una escena real.
Cada una de estas secciones se
construye con sumo cuidado, por ejemplo, el largo título sitúa al lector en la
acción del poema a partir de un sólo verbo conjugado en presente: dicta,
anunciando el presente estático del monologo de Wilde, que sucede frente
a nuestros ojos: El poeta (Wilde) está diciendocómo preparar el
cocktail. Por su parte, el epígrafe inicia con la fórmula:según Roland
Dorgeles, seguida de una serie de verbos conjugados en pasado (bebieron,
preguntó, dijo...), creándose con ello la verosímil ficción de que la anécdota
referida efectivamente aconteció.
El cuerpo del poema es la receta
del cocktail y es también, como yo la leo, una alegoria de la poiesis,
es decir que el poema habla de sí mismo, y también del propio acto de escribir
poesía, o de crear arte en general. Dicho sencillamente: estamos ante un
tratado acerca del acto de crear, disfrazado de divertimento. Desentramar el
significado del poema (leer este poema como ars poética)
es adentrarse en la propuesta poética de Gastón Baquero. Tal es mi intención.
Por supuesto, los protagonistas
de esta anécdota son parte fundamental del significado de la misma. Los abordo
uno por uno y comienzo, por supuesto, con Oscar Wilde (1854-1900), escritor irlandés
nacido en Dublín que, siguiendo a Baudelaire, formuló una teoría poética en que
preconizaba el arte por el arte, y que se puso a la cabeza del movimiento
esteticista. Hombre mimado por la nobleza y la alta burguesía londinense que
luego lo acusará de aberraciones sexuales y lo condenará dos años a trabajos
forzados durante los cuales escribe su largo poema De profundis.
El siguiente, en orden de
aparición, es Henri Marie Raymond de Toulouse-Lautrec (1864-1901) pintor,
grabador y dibujante francés que mejor representó la vida nocturna parisiense
de finales del siglo XIX. Artista que frecuentó los coloristas y animados
cabarets del distrito parisiense de Montmartre, como el Moulin Rouge, y atrajo
con su ingenio y locuacidad a un nutrido grupo de artistas e intelectuales
entre los que se encontraban el escritor irlandés Oscar Wilde, el pintor
holandés Vincent van Gogh y la cantante francesa Yvette Guilbert.
Bastante más difícil de rastrear
es Sara Bernhardt (1844-1923), actriz teatral francesa, de verdadero nombre
Henrriete Rosine Bernhadt que ingresó en lacomédie française en
1862, y luego pasó a Odeón (en 1869), y volvió a aquella en
1872. Descolló por su excepcional vigor dramático y realizó numerosas giras por
el extranjero. Escribió tres comedias, un libro de memorias, Ma double
vie (1908) y el ensayo L`art du théâtre (1923).
El último de esta lista es Roland
Dorgeles (1885-1973) que es el pseudónimo de Roland Lecavelé, escritor y
periodista francés que frecuentó el ambiente bohemio y artístico de Montmartre
de principios de siglo. La experiencia personal de la primera guerra mundial le
provocó la novela Les croix de bouis (1919). El resto de su
producción lo forman otros relatos de la guerra, libros de viaje, y tres
novelas impoTout es à vendre (1957), A bas
l`argent (1965) y Le marquis de la Déche (1971).
rtantes:
Ubicados los personajes
referenciados, falta una cosa por identificar: el lugar y tiempo, es decir, el
cronotopo en que el poema se desarrolla. Montmarte es un famoso barrio parisino
conocido desde el siglo XIX por su agitada vida nocturna, refugio de artistas y
escritores, en donde se daban cita los hombres de letras y artes en importantes
fiestas que eran el centro de la vida intelectual y artística de París.
Montmartre, en el poema y en la historia de París, es el lugar en que convergen
los artistas.
Dados los datos de todos los
personajes, la acción del texto se desarrolla en Paris a eso de las últimas
décadas del XIX, o las primeras del XX. Lo anterior no es sólo una curiosidad
narrativa, sino que es importante porque logra un artificio que coadyuva a la
particular manera de verosimilitud que el texto pretende: los personajes
referenciados efectivamente pudieron haber compartido esa fiesta en el salón de
Sarah Bernhardt: sus tiempos y espacios coinciden, y varios de ellos
frecuentaron la vida Bohemia de Montmartre, sin embargo —y es importante
aclararlo— esta posible veracidad del dato no es característica de la escritura
de Baquero, en la que usualmente un personaje referenciado puede encontrase con
otro de otro tiempo, espacio y cultura, con un nexo simbólico establecido, pero
no siempre declarado, por el hablante. Muchas veces, este nexo simbólico sólo
puede ser aclarado tras cuidadosa lectura.
En este poema todos los
personajes son artistas, y además viven en Paris, frecuentan Montmarte, y
experimentan una época de renovaciones artísticas y científicas fundamentales
para la historia del arte contemporáneo. Todos esos movimientos fueron, cada
uno en su manera, una exploración de la realidad oculta tras lo revelado por
los logros de la ciencia: una respuesta a la certeza, a la certidumbre, por
medio de la exploración de la naturaleza humana.
Falta hablar todavía de los
ingredientes de la receta, que son un festín para quien los lea desde la teoría
postcolonial: todo lo necesario para la elaboración de este raro coctail es Oriental en
el sentido que Edward Said le da al término. Lo exótico es América, o bien, Oriente;
hablamos, por ejemplo, de una piña cultivada en Barbados por brujos
mexicanos, un ron fabricado en Guyana, dos gotas de leche tibia de
cabra de Surinam, y dos o tres adarmes de elixir de
ajonjolí,/que vosotros llamáis sésamo, y Haroum-Al-Raschid llama
tajina, con lo cual se elaborará una mezcla que ha de ser removida por un
sirviente negro con ojos color violeta y servida, por supuesto, en pequeños
vasos de madera de caoba antillana. No debe olvidarse que nuestro hablante
lírico es un poeta irlandés y su oyente es un pintor francés. Se habla en y
desde Europa y lo referido es Oriente, y Oriente
…is not
only adjacent to europe; it is also the place of
Europe’s
greatest and richiest and oldest colonies, the
source
of its civilizations, its cultural contestant, and one of
its
deepest and most recurring images of the Other. (2)
Que sea una de sus mas
profundas y recurrentes imágenes del (de lo) otro es precisamente lo
que nos incumbe. Sólo hay un ingrediente que no es claramente oriental: dos
gotas de licor seminal de un adolescente, pero su presencia nos deja seguir
con esta cadena de analogías: el adolescente en el texto es también una
representación del otro, o bien, de lo otro, lo no-occidental. Su juventud se
corresponde con la representación casi primigenia, lejana, de los otros
ingredientes. Junto a ello, la mención del Haroum-Al-Raschid, quinto y más
famoso califa de la dinastía Abbasí de Bagdad cuya fama y poderío fueron
inmortalizados en Las mil y una noches, apoya esta lectura, y otra
adicional: los personajes extraliterarios son también personajes literarios:
los artistas del poema y el Horum Al Rashid, son también literatura. Debe
notarse que el famoso califa llama —en presente, como si se
hablara del personaje literario y no del histórico—tajina al sésamo: literatura
y la realidad pretenden confundirse en la construcción del poema, al brincar de
un lado a otro de sus fronteras.
Debo regresar sobre el poema y proponer una interpretación: lo que contiene este cocktail es la novedad, la rareza, el exotismo. Por esa novedad el cocktailes atractivo. Asistir a preparación ha sido asistir al acto creativo: lograr lo nuevo a partir de la mezcla de lo distinto.
Debo regresar sobre el poema y proponer una interpretación: lo que contiene este cocktail es la novedad, la rareza, el exotismo. Por esa novedad el cocktailes atractivo. Asistir a preparación ha sido asistir al acto creativo: lograr lo nuevo a partir de la mezcla de lo distinto.
Sin embargo, el poema sería muy
sencillo hasta aquí, y sería tal vez cuestionable que un autor caribeño y
mulato como Baquero exotice su propia cultura. Para responder a esto el
hablante da, en los últimos versos del poema, un cambio de sentido al discurso.
Sucede en el momento en que se presentan referencias cercanas al horizonte de
quien enuncia (es decir, de Wilde) tales como bailar un cancán en las
orillas del Sena. Ese remate revela que lo occidental (lo no exótico, lo
cercano, lo no-otro), es también exótico fuera de su contexto, o extrañamente
combinado, (para Lautrec no hay nada mas natural que el Can Can y el río Sena):
lo sorprendente es su inusitada combinación, y esa trasgresión que vuelve
exóticos elementos que no lo son sólo puede ser pensada por un artista. Tal es,
en el poema, es el trabajo del artista, encarnado en Oscar Wilde: hacer estas
combinaciones, preparar el coktail: crear.Como dije al presentarlos, todos los que se reunieron esa ocasión en Montmarte son artistas. Sin embargo, únicamente podemos escuchar al poeta, al único que no que no es francés, al castigado socialmente por distinto y, sobre todo, a quien propuso una teoría poética del arte por el arte. Únicamente Oscar Wilde tiene voz. No me parece aventurado decir que Baquero da privilegio a los artistas y, entre ellos, a los más irreverentes, los distintos entre los distintos. Quien habla es Wilde y quien escucha es Tolouse Lautrec, genio al cual su físico diferente siempre marcó: los une ser, en el sentido literal y en el común, extraordinarios, estar fuera de la norma en su ser y en su manera de habitar el mundo.
El texto que hemos leído es una
alegoría de la creación y del goce artístico. El coctail es una rara bebida
alcohólica preparada, a partir de una serie de combinaciones que solamente
puede imaginar quien crea, para su disfrute, con un placer que asocio al goce
del arte por el arte. Nosotros los lectores somos, junto con Sarah Bertnard,
Roland Doregeles y Toluse Lautrec, los invitados al cocktail-creación.
(1) Baquero, Gastón. Poemas Invisibles. Madrid,
España: Verbum 1991. Pp 41.
(2) Said, Edward. Orientalism.
Phanteon Books, NY. 1978. pp 1
Wednesday, April 30, 2014
Diez años ya
Cuando escribo estas líneas hago inventario de alegrías y amistad compartida, ya desde hace tiempo, con mucha gente a la que ahora, en el día a día, no tengo oportunidad de encontrar. Han cambiado los sitios y las circunstancias. Sin embargo sé que si me encontrara de pronto con esos amigos, podría saludarlos como si apenas ayer nos hubiéramos dado un abrazo, antes o después de platicar.
Este texto, que se va convirtiendo en el
recuerdo de muchas amistades, quiere recordar que hace diez años tuve mi primer
atrevimiento literario en forma de libro: Versos
robados y otros juegos, libro de poesía para niños, cuyos poemas buscan
rescatar la oralidad infantil de las canciones de cuna, los trabalenguas, las
canciones de ronda, y el sonido de algunos poemas igualmente dedicados al
publico infantil, escritos por Nicolás Guillen, García Lorca, Rabindranath Tagore
o Rafael Pombo, que yo leía en esa época.
La historia de este libro, como la de
cualquiera, es doble. La historia interna, digamos, es que para esas fechas mi
hermano más pequeño, del cual me separa una cantidad de años que en ese momento
parecía mucho mayor que ahora, empezaba a hablar y decía cosas que me parecían
infinitamente bellas. Estoy consciente de que hablar de la capacidad poética de
los niños es un lugar común, pero no por ello deja de ser verdad, y en ese
momento era yo no un poeta sino un escuchador: pasaba por el mundo como una
oreja viva, recolectando sonidos, contando sílabas, repitiendo versos que se me
quedaban más por su sonido que por su significado. No he perdido esta debilidad por el aspecto sonoro
del poema pero en aquel momento, empezando en realidad a escribir y a leer, mi
oído lo era prácticamente todo y la oralidad, la literatura oral, era para mí
el modo más alto de poesía posible: yo quería imitar eso porque pensaba que el
poeta, más que un creador, era el recreador de algo que estaba puesto en el
mundo desde antes. Todas estas creencias no han dejado de parecerme ciertas,
aunque se han matizado a lo largo de la década que separa y une al impetuoso
jovencito que escribió Versos robados,
y a este otro personaje, obsesionado con la lentitud, que ahora lo recuerda.
La historia externa del libro no me
pertenece: fue gracias a Celia Rosado, en la Licenciatura en Literatura Latinoamericana
de la Universidad Autónoma de Yucatán,
que el libro fue escrito y publicado. Ella leyó varios de los primeros
poemas (que tenían la intención de ser
poemas de amor) y me dijo que podrían ser leídos por un público al que no era
común que una persona de la edad que yo tenia, le escribiese. Me dijo que debía
seguir por ese camino, y escribir.
Lo hice con temor, porque pensaba que
darme a conocer con un primer libro de poesía para niños iba a garantizarme,
sin escalas, el ridículo frente los poetas de mi ciudad. Era—lo dije así en su
momento— un suicidio literario. Ahora
mismo, a distancia, me doy cuenta de que la única razón por la que perseguí la
idea de escribir y publicar el libro (cosa que se hizo gracias a una beca del
programa PACMYC, con la justificación del rescate de la literatura oral) fue
una suerte de inercia: no podía no escribirlo, era lo que entonces necesitaba y
lo que me pedía el oído. Yo era un receptor de ritmos, una caja de resonancia,
y ese libro me daba la oportunidad de cantar.
Además, Versos robados era un paso necesario por la luz. Lejos de la poesía melancólica y oscura que
mis contemporáneos escribían, como es normal a esa edad, mi libro era un paseo
por ocasiones alegres. Yo no fui, jamás he sido, un poeta de tristezas. Me obsesionan lo bello y el
amor, el placer. Versos robados fue,
a su manera, un acto de rebeldía: quise no ser triste por programa. Quise ser
yo, y si eso era hablar del sol y de alegría, eso había que hacer.
Al final, luego
de casi dos años de escritura, el libro salió de la imprenta y no había manera
de distribuirlo. Yo no tenia idea de cómo meter un libro a una librería ni de
cómo promocionarlo y, menos aun, venderlo. La figura de Raúl Diego Rivera
Hernández, compañero de la carrera, fue fundamental. Raúl se convirtió en mi manager: arregló entrevistas para mí en
radio, periódicos, revistas y televisión. Logró que el libro se presentase en
muchas escuelas de Mérida y del interior del estado, e incluso perfiló el
carácter social del libro y sus presentaciones: Versos robados se presentaba en escuelas privadas de Mérida, en las
que el libro se vendía, y las ganancias de estas presentaciones costeaban la
posibilidad de ir a comunidades rurales, en las que el libro se regalaba. El
libro era la pieza central de una campaña de fomento de lectura y de rescate de
la tradición oral. Todo esto, sin apoyo de ninguna institución del estado. El
proyecto pudo financiarse por sí mismo gracias a la presencia de otros dos
hermanos, Denis Pech y Darío Cruz, que se dieron a la tarea de musicalizar los
poemas, que más que leídos eran cantados y hasta bailados por los niños, en las
presentaciones. Por supuesto, la idea de que el verso regresara a su primera naturaleza de canción, me parecía natural y
necesario.
Presentamos el
libro en escuelas primarias, casas de la cultura y congresos de estudiantes de
Yucatán, Campeche, Quintana Roo, Aguascalientes, Chiapas y el DF. Nuestros
amigos cercanos conocen una nutrida colección de anécdotas de estas
presentaciones en que los niños pedían autógrafos hasta en los calcetines, o
como aquella vez en El Cuyo, Yucatán, en
que unos niños no nos dejaron irnos del
pueblo hasta que sacamos los instrumentos del carro (dos guitarras y unos
bongós) para cantarles, de nuevo, la
Canción del gato, que la mañana anterior cantamos tres veces en su salón de
clase. Recuerdo mucho la presentación en el museo de culturas populares del DF,
con un público de niños maravillosos, participativos como pocos, que luego supe
que venían no de una escuela sino de una casa-hogar. No creo mentir si digo que
varias de las más bellas experiencias que he tenido como autor me las ha dado
este primer libro que ha sido, como todo lo primero, el mas imperfecto pero
igual el más honesto de los que he
escrito.
Todas esas presentaciones fueron hechas, me
parece importante repetirlo, sin ayuda de institución alguna. La edición se
acabó en dos años y, gracias a Raúl Diego, la Universidad quiso comprarnos la
segunda edición, que salió con un CD que incluye las versiones musicales de
Denis y Darío, y que conserva las ilustraciones que Edilberto Barrero, hermano
querido que el narrador Juan Esteban Chávez me presentó y cuya amistad, como la
de los otros, es hasta hoy un talismán que guardo agradecido. Hasta ahora, ése libro es el único mío que
tiene una segunda edición.
Para el 2006,
apenas unos meses luego de tener en mis manos los ejemplares de la segunda
edición del libro, dejé Yucatán para irme a hacer la maestría en Nuevo México,
donde después terminaría de escribir el Cuaderno
de los sueños, empezado en Mérida, y que ya nada tiene que ver con Versos robados.
Es verdad que,
poéticamente, el tiempo que ha pasado significa un cambio profundo en mis
concepciones acerca de la poesía y en mi modo de escribirla: es natural. Sin
embargo, Versos robados y otros juegos
sigue siendo en mí el más transparente testimonio de que uno es lo que es, que
no puede ni debe falsearse y que además el poema dice, siempre, no lo que uno
quiere, sino lo que necesita.
………………………………………………………………………………………………
Canción pequeña
Ayer me dijo mi
niñita alegre
esta mañana quiero ser limón.
¿Quieres ser
qué? ¿Estás loquita?
esta mañana quiero ser limón.
Está colgado tu
vestido verde
esta mañana
quiero ser limón.
Y tus calcetas y
tus prendedores
esta mañana quiero ser limón.
Ponte un
sombrero y un perfume lindo
esta mañana quiero ser limón.
Ya estas
durmiéndote, niñita alegre
ya estoy contenta, ya soy limón.
Para mi niña
cuando no se duerme
Yo debería de escribirte
un cuento
pero no tengo
más que un verso
pequeñito.
Debo tomarlo por
las puntas y doblarlo,
hacerle nudos,
jugar un rato,
para lograr que
se columpie en tus pestañas
y ver tus ojos
ocultándose a la luz.
Después venir,
y darte un
beso.
Yo debería de
contarte un cuento.
Canción de arena para los muelles
Yo quiero
merengue y coco,
espuma color de
sal,
yo quiero
que el sol me
deje
bien tostado
junto al mar.
Yo pongo baja la
tarde
para alzarla en
mi canción,
y busco las
palmas altas,
y bajo mi grande
voz
van creciendo
alegres barcos
con su carga de
calor.
Entonces llega
la noche,
y anuncio que ya
me voy:
Yo quiero
merengue y coco,
espuma color de
sal,
yo quiero
que el sol me
deje
bien tostado
junto al mar.
Wednesday, March 26, 2014
Lectura a distancia con el Laboratorio de las Artes de Valladolid, España
Hoy, 27 de marzo del 2014, por la tarde de Cincinnati y la noche de Valladolid, España, tendré el gusto de leer vía Skype unos poemas en el marco de Video Versos, evento organizado por el Laboratorio de las artes de Valladolid.
El evento es a las 8:00 pm Pm de España, 3 de la tarde de Cincinnati, y una de la tarde mexicana.
Livestream AQUI!!!!!!
Este año se contará con:
EN ESPAÑA
Miguel Salas (Madrid)
Mar Sancho (Valladolid)
Elisa Martín Ortega (Valladolid)
EN AMÉRICA
Paola Cadena (Bogotá)
Stephanie Alcantar (Illinois, USA)
Adalber Salas(Caracas)
Manuel Iris (Yucatán, México)
Raquel Abend (Caracas)
PRESENTAN:
Javier Blasco (Catedrático de Literatura Española UVA)
Armando Romero (Narrador, ensayista, traductor y profesor universitario. Cali, Colombia)
ARTISTA INVITADA:
Cloe Bosco (Voz, piano)
Jueves 27 a las 20:00h, Sala Concha Velasco. / Entrada Libre
Tuesday, February 11, 2014
OVERNIGHT MEDLEY, libro de poemas sobre jazz escrito por Manuel Iris y Floriano Martins, publicado en Brasil
Ahora me toca hablar de
Overnight medley, libro de poemas que tuve el gusto de escribir con mi admirado amigo, el poeta brasileño Floriano Martins. La idea del libro, largamente
rumiada por nosotros, fue crear un conjunto de poemas sobre jazz.
Overnight medley se divide en cuatro secciones. Las primeras dos, tituladas Foofprints y Giant Steps, escritas por mí y por Floriano respectivamente, tienen cada una diez poemas en que se habla de compositores o interpretes importantes de la historia del jazz.
My favorite things, la tercera sección del libro, está hecha de poemas escritos a partir de una pieza determinada. Sin embargo en los poemas no se habla de la pieza misma sino que hemos hecho, a partir del estímulo musical, un ejercicio de escritura a cuatro manos a modo de improvisación.
Overnight medley se divide en cuatro secciones. Las primeras dos, tituladas Foofprints y Giant Steps, escritas por mí y por Floriano respectivamente, tienen cada una diez poemas en que se habla de compositores o interpretes importantes de la historia del jazz.
My favorite things, la tercera sección del libro, está hecha de poemas escritos a partir de una pieza determinada. Sin embargo en los poemas no se habla de la pieza misma sino que hemos hecho, a partir del estímulo musical, un ejercicio de escritura a cuatro manos a modo de improvisación.
Si en las secciones anteriores se habla sobre
jazz, en la tercera el jazz de algún modo sucede.
Es un jam session.
La cuarta sección del libro, titulada Don’t eat the yellow snow, es un diálogo entre Floriano Martins y yo, sostenido casi al momento de escribir el libro, acerca del proceso mismo de su escritura.
La cuarta sección del libro, titulada Don’t eat the yellow snow, es un diálogo entre Floriano Martins y yo, sostenido casi al momento de escribir el libro, acerca del proceso mismo de su escritura.
Todos los textos del
libro aparecen en español, portugués e inglés.
La contraportada ha
sido escrita por el importante pianista de jazz brasileño Jovino Santos Neto.
El libro ha sido
publicado en Brasil por ARC Edições.
Algunos poemas del libro
Round
midnight
Manuel Iris
And I lost in the morning mist
of an age at a riverside keep
wandering in the mystic rhythm
of jungle drums and the concerto.
of an age at a riverside keep
wandering in the mystic rhythm
of jungle drums and the concerto.
Gabriel Okara, Piano and drums
El Arquitecto calla, piensa. Planea
juntar las puntas de la media noche
para hacer de nuevo el puente
entre tu voz y tu verdad primera.
...el
inicio es torpe. Borro y escribo:
Thelonius
Monk ató puntas de la media noche
para tender la melodía que funciona
como puente de tu voz
al grito primigenio.
para tender la melodía que funciona
como puente de tu voz
al grito primigenio.
Acaso
ha mejorado. Sigo escribiendo pero entonces apareces. Entras al cuarto
y a pesar de que te veo de frente, prefiero la otra imagen que hay en el
espejo, la variación del vidrio boquiabierto junto a ti.
...me
detiene boquiabierto: evidente efectismo. Pongo de nuevo esa
canción del Arquitecto y dejo que te vayas. Continúo:
Thelonius
Monk ha atado los extremos de la media noche
para iniciar la variación de los andamios
que se alargan de tu hablar
a tu gemir de orgasmo al primitivo
tiempo de los otros los pre-humanos
que se aman contemplando el fuego
para iniciar la variación de los andamios
que se alargan de tu hablar
a tu gemir de orgasmo al primitivo
tiempo de los otros los pre-humanos
que se aman contemplando el fuego
Thelonius
Monk armó la media noche circular
y entonces la ternura más rudimentaria
se apropió de ti te convirtió en la imagen
del primer amor que es casi el eufemismo
de quedar en celo es casi ronda casi
día siguiente
y entonces la ternura más rudimentaria
se apropió de ti te convirtió en la imagen
del primer amor que es casi el eufemismo
de quedar en celo es casi ronda casi
día siguiente
...la
canción termina pero alguna variación es todavía posible. Callo. Imagino al
arquitecto componiendo partituras que sirven nada más para salir o para entrar
en ellas. Pongo play:
pensaba
unir las puntas de la media noche
y la ternura más homínida posible
el más elemental amor te vio las manos
y pensó en dejarlas en la piedra para siempre
en invocarte como a la cacería y te volvió rupestre
y te dejó en la cueva del amor original
del eufemismo de quedar en celo
de ser Thelonius Monk haciendo los andamios
que se alargan de tu voz a los aullidos de tu risa
hacia el temblor de orgasmo
y vas del piano al tambor y vas también
en dirección contraria
unir las puntas de la media noche
y la ternura más homínida posible
el más elemental amor te vio las manos
y pensó en dejarlas en la piedra para siempre
en invocarte como a la cacería y te volvió rupestre
y te dejó en la cueva del amor original
del eufemismo de quedar en celo
de ser Thelonius Monk haciendo los andamios
que se alargan de tu voz a los aullidos de tu risa
hacia el temblor de orgasmo
y vas del piano al tambor y vas también
en dirección contraria
Caigo en cuenta
de que el puente es una forma de la eternidad
que el Arquitecto escribe los reflejos de tu rostro
cuando entras por la puerta tu precisa variación
tus puntos tus momentos de llegada
o de partida.
Hermeto Pascoal
Floriano Martins
el músico quiere beber
un té de vísceras las entrañas del
mito pajarito flotando nubes
frunciendo la cabeza del azar yo juro que vi lo que nadie
podía el universo soplado al
revés la tarde cocida en la boca del sapo
silueta del sonido que sólo podemos hacer juntos
yo me quedo así solo de ver el cielo deshojado por dentro
el trébol de cuatro quimeras que iba a ser y no
fue escondió el pasto dentro del bolso
donde yo te fui a buscar la sorpresa había encantado otro nombre
un tufo de luz cavilando en la oscuridad
la fiesta cribando ritmos por todo el caserío
yo crié mis niños para que el viaje devore su propia cola
la flauta que soplé en el corazón yéndose de Cannoball Adderley fue para
decirle que se sintiese libre de irse o quedarse
y dicen que dios es intocable
quien quiera una capilla plantada en el varal que venga a beber el sol en
la palma de mi mano
yo toqué la tuba dentro de la escaleta la tetera
imitando un quiosco místico cigarras solfeando el
milagro de la existencia
yo fui pegando los pedazos del mundo que nadie supo mascar
deletreando el pabilo de los desencuentros
oyendo la sinfonía que alguien dejara de escribir
nunca supe amar la vida de otra manera ella
siempre diciéndome toque un poquito
más yo fui su bebé en todo
irreductible sed no sé parar de nacer
So sweet
my little girl
Martins & Iris
Si tengo suerte
un verso que no he dicho va a reír en tu muñeca
como si fuera una pulsera loca un adelanto
de la lluvia triste de la urgencia de que sigas
de que nunca sepas lo que esconde esa mañana
que bajaste de un columpio sin sentir
esa niñez que habías dejado atrás
ve buscar tu larga risa que repite sin cesar los cuadernillos del misterio
por las alfombras del mismo sueño mi dulce niña siempre
cuida calentar las piedras de la lluvia el mar que
golpea su ventana las pocas notas del relámpago
el olvido que se hace encanto y siempre regresa a la misma puerta
en que una vez lloraste por un globo un pajarito muerto
era ese llanto repetido y monótono de una tristeza ciega
y no lloraste así cuando bajaste del columpio
y te quedaste allí por siempre
balanceándote mi niña triste y dulce
trilce
niña mía
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