Saturday, February 13, 2010


Francisco Méndez, guitarrista

miércoles 11 de febrero de 2009 Periódico Por Esto!



Manuel Iris




Hace unos días, sin ruido alguno, el guitarrista yucateco Francisco Renán Méndez Diego (1982), partió con rumbo a Viena, Austria, para continuar sus estudios en el Prayner Konservatory Für Musik und Dramatische Kunst. Su partida significa la continuación de una fuerte, si bien reciente, tradición de la guitarra clásica en Yucatán —como ejemplo podemos y debemos recordar al joven Cecilio Perera Villanueva—, al mismo tiempo que significa la reafirmación de una ya conocida y rica tradición guitarrística mexicana. El artículo que hoy escribo sobre Francisco Méndez pretende reconocer los esfuerzos que, como artista dedicado día a día y en silencio a su trabajo, lo han llevado a esta nueva etapa en la que su carrera, de algún modo, empieza verdaderamente. Quienes lo conocemos y estimamos sabemos bien que no ha sido fácil para Francisco Méndez, para Paco, llegar a este momento. Basta decir que luego de haber sido aceptado y becado, aunque siempre con apoyo económico insuficiente, en The Boston Conservatory of Music (Boston, Massachusetts), el Chicago College of Performing Arts (Chicago, IL.), el Conservatorio Giuseppe Nicolini (Piacenza, Italia), y el Conservatorio Antonio Vivaldi (Alessandria, Italia), ha podido conseguir, solamente hasta ahora, y a base de apoyos de familias que conocen su talento, junto con algunos otros del Gobierno del Estado, tomar una, la mejor, de estas ofertas. Sus amigos y familia hemos sabido la tristeza que ha significado no poder tomar, una tras otra, las posibilidades anteriores.


Como cualquier historia humana, la de Paco Méndez ha empezado desde antes y en completo anonimato. Puede decirse, para hacerlo rápido, que aprendió a tocar guitarra con su padre, continuó de forma autodidacta, y comenzó sus estudios formales en los Talleres de Guitarra de la Universidad Autónoma de Yucatán, de la cual llegó a ser director. Esa orquesta, de la que han salido otros talentos como el cantautor Luis Tinoco, se encontraba a cargo de uno de los fenómenos musicales más importantes que han llegado alguna vez a la península de Yucatán, el guitarrista australiano Anthony Lamont García. La orquesta ahora se encuentra, si no me equivoco, bajo la dirección el maestro Manuel Rubio, guitarrista mexicano ampliamente reconocido internacionalmente, y quien también alimentó con esa técnica limpísima que le ha valido su trayectoria, y sus consejos, la ejecución de Paco Méndez. Como si todo esto no fuera suficiente, y para medir sus propios alcances, Francisco Mendez ha tomado clases magistrales con guitarristas de la talla de Manuel López Ramos (Argentina), Carlos Bonell (UK-España), Juan Carlos Laguna (México), Joaquin Clerch (Cuba), Pavel Steidl (República Checa), Masahiro Ojiri (Japón), Álvaro Pierri (Uruguay), John Williams (Australia), y Manuel Barrueco (Cuba-USA), al mismo tiempo que ha participado como solista en importantes festivales nacionales e internacionales, tales como el Festival Internacional de Guitarra 2003 (Xalapa, Veracruz); el Festival Internacional "Guitar Foundation of America" 2003 (Mérida, Yucatán); el XII Festival Internacional de Guitarra Leo Brouwer 2004 (Habana, Cuba); el Festival Nacional de Guitarra Paracho 2004 (Michoacán), el Ciclo de becarios del Instituto de Cultura de Yucatán 2006 (Mérida, Yucatán), el Primer ciclo de Guitarra del ICY 2007 (Mérida, Yucatán), y el Festival Internacional "Guitar Gems" 2007 (Netanya, Israel), entre otros.


A pesar de haber hecho el listado anterior, no quiero aquí hacer un burdo curriculum vitae de mi amigo, sino hacer notar su talento, ya que me parece que su partida no debe pasar desapercibida en el contexto cultural de estado. Quiero también, de nuevo, luego de compartir una amistad que se lleva ya casi la mitad de nuestras vidas, expresarle mi admiración como humano y artista, mandarle mis buenos deseos en su viaje y darle, otra vez, unas palabras que le he escrito hace poco más de un lustro. Todo el éxito, hermano. Todo el éxito, artista.



Guitarra y canción nocturna


Poema lorquiano para Francisco Méndez



Sin desangrarse en acordes
ni en pétalos ni en palabras
seis tallos de flores negras
se acuestan en la guitarra.

La noche ya está durmiendo
y yo no sé despertarla.

Tres niñas de frente blanca
me llaman con voz profunda
las otras tres, como agujas
me punzan la piel llagada.

La noche ya está durmiendo
su largo sueño de bruma.

Madera parida en canto,
sonido de voz labrada,
me van dejando la sombra
tus niñas enamoradas.

La noche ya está durmiendo
y yo no sé des
pertarla.

Saturday, December 12, 2009

Sobre la literatura en el sureste de México


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La fatalidad de las estatuas


Manuel J. Tejada Loría

Periodico Por esto! 12-12 2009

A 73, por su respaldo



En Yucatán no deja de ser paradójico que hoy, a pesar de que hay tantos poetas declarados, no exista una voz firme y representativa a nivel nacional. Los poetas que han despuntado, como Raúl Renán o Raúl Cáceres Carenzo, comparten la condición de haber nacido en el Estado, pero su obra literaria prácticamente fue gestada y escrita fuera de él. Es el mismo caso de los narradores como Juan García Ponce, Joaquín Bestard y Agustín Monsreal.
Uno pensaría que algo sucede en Yucatán que no está permitiendo que se genere una literatura que traspase las fronteras del terruño. Algunos escritores han preferido emigrar tratando de encontrar mejor suerte, y sin embargo no creo que la solución sea expatriarse de esa forma.

Hay otros factores que contribuyen al deterioro del actual proceso literario, donde el Sureste sigue siendo ese gran pendiente de la literatura nacional. Se insiste en creer que todo es consecuencia de nuestra lejanía del Centro, y sin embargo creo que la lejanía que más nos afecta es la que nosotros mismos nos prodigamos.
Pensemos en el caso específico de Campeche, Quintana Roo y Yucatán, que más que formar una península, por la indiferencia literaria que existe, se asemejan más a un archipiélago. Islas solitarias situadas una al lado de la otra, por una parte mirando al mar y por la otra hacia la parte continental donde el resto de los estados del Sureste Mexicano, también islas entre montañas, sierras y nevados, permanecen en un sordo monólogo e indiferencia.
Si la maldita circunstancia del agua por todas partes obligó al poeta cubano Virgilio Piñera a estar sentado en la mesa del café, la maldita circunstancia de esta indiferencia que nos aísla nos obliga, como dijo Leonardo Da Jandra, a estar mirándonos por horas los ombligos.
El origen de este “no-querer-escuchar”, de este “no-querer-leer” al otro creo que radica en la historia personal de cada isla. En Yucatán, por ejemplo, no hay una comunidad de escritores que se apoye mutuamente, pero sí un buen número de grupos en constante pugna por algo que ojalá fuera la literatura. Esto ocasiona resistencias, rechazos y tensión.
Por lo mismo, en este marco de desconfianza la principal resistencia es hacia la crítica. Todo lo que se diga o haga se percibe como un ataque personal.
También hay un desconocimiento entre los escritores del Sureste Mexicano. No sabemos quién y qué se está escribiendo en la isla de enfrente y sólo son conocidos aquellos que se han hecho de prestigio, pocas veces, por la buena manufactura de sus textos.
Ante la diversidad de estilos y de temas, ya no basta haber leído a uno o dos escritores para tener una idea general de lo que literariamente ocurre en otros estados.
Por otra parte, sucede en Yucatán lo que supongo en muchos otro lugares: una insólita adoración por escritores que han obtenido cierto reconocimiento gracias a sus buenas gestiones y amistades. Estos escritores, intocables, indecibles, irrefutables, semidioses de la verdad, van por el mundo acompañados y cultivados por sus —no podría decir lectores— pero sí adoradores, dispuestos a aplaudir, a llorar sus textos, sobre todo a conjurar contra quien ose desdecir al tótem poético. Se convierten, como decía Manuel Iris, en verdaderos caciques literarios.
Más allá de encontrar si existe una literatura yucateca, campechana, veracruzana, del Sureste, o si tenemos coincidencias de algún tipo, hay cuestiones como esto del desconocimiento de autores y lecturas que tenemos que solucionar por cuenta propia.
Y desde luego, dejar atrás esa creencia de que la única opción de ser leídos o de hacer literatura es alejarse del lugar donde nacimos. No estoy negando la riqueza y el conocimiento que un viaje pueda dejarnos. Pero cerca de nosotros tenemos buenos escritores, críticos y talleristas que podrían contribuir a mejorar las técnicas literarias.
Lo importante es seguir escribiendo, anteponer la voluntad de hacerlo —como dice José Díaz Cervera— “hasta el límite de nuestras posibilidades” y dejar de ocuparnos en aquellos que un día despertaron sintiendo que cada palabra dicha (que no escrita) los estaba convirtiendo en bronce. Después de todo no hallarán otro mejor destino que el mismo de innumerables estatuas erguidas en parques y avenidas expuestas al buen tino de los pájaros (en especial las palomas): con el pasar del tiempo sobre
ellas sólo habrá —sobre las estatuas de bronce— pura mierda.

Wednesday, July 22, 2009


La literatura... punto

Peridico Por esto! Sábado 10 de enero de 2009

Por Manuel J. Tejada Loría



Ni muerto, ni de parranda, Manuel Iris (Mérida, Yucatán, 1983) andaba hasta hace algunos meses sobre las arenas blancas del desierto de Nuevo México, ahí en Las Cruces, del otro lado de la frontera Norte. Con el frío y con el sudor de la soledad, de la distancia y del desmesurado silencio, en el exilio -para buena fortuna- de esta llamada “vida literaria” tan provinciana como petulante; Manuel Iris dejó a un lado todo lo que el cultivo yucateco puede ofrecer (o sea, espejismos) y se embarcó a seguir sus estudios de literato empedernido, no sin la disonancia de tener siempre rondándole un verso, ya sea en la punta de la lengua o en la mano diestra con la que apunta para matar.
El poeta yucateco Manuel Iris (1983), Premio Nacional de Poesía “Mérida 2009”.
Todavía la última vez que estuvo aquí en Mérida en agosto pasado y antes de partir a su nuevo destino en Cincinnati, Manuel impartió un par de conferencias sobre poesía cubana en la biblioteca “Manuel Cepeda Peraza” –Gastón Baquero es algo más que su obsesión– e hizo énfasis en no pocas ocasiones, sobre la necesidad de profesionalizar la escritura y la necesidad, también, de entablar un diálogo real sobre literatura dejando afuera tanta mezquindad por antagonismos irrelevantes. Hay que comenzar a discutir y analizar los discursos literarios, hay que, sobre todo, hacer literatura; lo demás, léase bien, es una pérdida de tiempo.Atisbo dos preocupaciones principales de Manuel Iris, ambas de índole personal pero que recaen a final de cuentas en el acto de escritura. Una de ellas, desde los años de la universidad en la UADY –primero en la Preparatoria 2 y luego en la Licenciatura de Literatura Latinoamericana de la Facultad de Ciencias Antropológicas– y es su férrea dedicación por versificar: Manuel Iris se la pasaba en los pasillos de la escuela midiendo versos, seleccionando palabras, armando bosquejos de sus poemas venideros. Cualquiera que lo veía pensaba que estaba loco o que había caído en el esnobismo, cosa natural por estas tierras. Pero ninguna de las dos: Iris es una rara mezcla de los poetas de otrora y los de nuestro tiempo. Su poesía, entonces, es producto de un extraño mestizaje que sólo a través de los años porvenir podremos descifrar.La otra preocupación del joven poeta yucateco es precisamente el tiempo, no tanto por la abstracción que este término representa, sino en lo pragmático, el tiempo para escribir. Esta preocupación se hizo más notoria cuando Iris emigró a Nuevo México y sus obligaciones como becario y maestro no le permitieron dedicarse a la escritura de tiempo completo. Sin embargo, al tener una biblioteca tan vasta en la universidad de Las Cruces, su proceso de escritura adquirió un nuevo proceso, el de la lectura. Iris leía, y ya estaba escribiendo de nueva cuenta, aún cuando físicamente no plasmaba los versos en el papel.Sólo así comprendo que haya concebido este gran poemario titulado “Cuaderno de los sueños”, el cual fue galardonado con el Premio Nacional de Poesía “Mérida 2009”. En cuanto encontró su espacio, en cuanto los relojes giraron a su favor, Manuel Iris comenzó a cantar de nuevo. Más allá de la honorable distinción y el premio económico, Iris ha de estar satisfecho de regresar a Mérida a través de su poesía.AdendaPuede leerse una muestra de la poesía de Manuel Iris en la página de la Red Literaria del Sureste http://www.redliterariadelsureste.blogspot.com/ donde incluso se encuentra un extracto en video de su última conferencia literaria así como el blog personal del poeta.

Por esto!, sábado 10 de enero de 2009

Tuesday, May 12, 2009

La dignidad y el silencio

sobre la obra de Joaquín Bestard


Estoy tan acostumbrado a la idea de que se escribe como para muchos pero se
publica para muy hipotéticos lectores, que pensaba colocar al frente de esta
recopilación el verso altanero y envidiado de Lope: me basta con que escuchen
las estrellas.

Gastón Baquero, en el “Explico” preliminar a sus Poemas Invisibles. Madrid, 1991.




El escritor guarda silencio. Escribe. Se dedica en el papel a edificar la obra que años después alguien leerá como si fuera nueva, y le dará algún valor. Este final —el del lector que aprecia— es deseable aunque de cualquier modo el escritor aspira al texto como fin y no como medio: al artista le interesa el arte, y por el arte no pierde su dignidad.
Joaquín Bestard Vázquez (Mérida Yucatán, 1935) ejemplifica al escritor descrito. Autor de más de quince novelas y varios libros de cuento, dos veces premio nacional de novela (INBA-Querétaro 1980 y José Rubén Romero 1989), es tema de discusión en mesas de congresos internacionales de literatura del Caribe, parte de los temarios de cátedra en varias universidades extrajeras, y fundador del primer taller literario de Mérida, Yucatán, en 1981. A pesar de todo esto el reconocimiento local de su obra y persona se hace, hasta no sabemos cuándo, esperar.
Su taller literario ha funcionado de modo casi ininterrumpido por más de 25 años en la Universidad Autónoma de Yucatán (coordina desde hace un par de años otro taller que funciona en la facultad de economía), siendo el primer lugar de formación para muchos escritores yucatecos. Pero sobre todo, siendo el lugar del que han surgido muchísimos lectores. Nosotros, los lectores que hemos recibido su generosidad intelectual, le estamos profundamente agradecidos también por su lección de humildad y entereza.
Joaquín Bestard jamás ha buscado el reconocimiento. No ha procurado rodearse de otros que no sean los que quieren aprender de él, y de los que él dice que aprende tanto. No ha cultivado tampoco el rencor que merecerían muchos escritores que, luego de haber recibido su primera formación con él, han decidido darle la espalda.
El maestro calla. Escribe. Su total falta de escándalo es la más digna respuesta a no ser invitado ni premiado, a ser tratado incluso con falta de respeto. Se mantiene tranquilo sabiendo que está creando su obra y que al mismo tiempo ayuda a los jóvenes sin hacerlos escribir como él, que les enseña a borrar, a corregir, a no llamarse escritores, a no ser más que firmes y comprometidos lectores respetuosos de la palabra y de la gente, a no sucumbir (como él ha dicho muchas veces) al canto de las sirenas, a la ilusión de que alguien que de todas formas no sabe leer te llame “escritor” o “maestro”.
Bestard enseña literatura con literatura, y dignidad con el ejemplo. Todos sabemos que no ha sido depositario de las becas del estado, y que no ha ido a leer su obra a París o a Canadá con invitaciones que se haya mandado él mismo. Por el contrario, han sido universidades como la Universidad Autónoma de Yucatán, Ohio University, University of Northern Colorado, New Mexico State University, y la Universidad de Costa Rica, entre otras, las que se han volcado sobre su obra. Analistas como Margaret Shrimpton (Universidad Autónoma de Yucatán), Daniel Torres (Ohio University), y Daniel A. Lee (Universidad de Costa rica), y Ángel Martin Rodríguez Pérez (University of Kentucky), han dedicado una considerable cantidad de tiempo a escribir artículos, capítulos de libros y de tesis, tesis de doctorado y libros completos acerca de la obra de Bestard. Conciente de esto, Joaquín Bestard sigue escribiendo silenciosamente.
Lo han preguntado antes que yo: ¿Dónde está el premio estatal de narrativa Joaquín Bestard? A lo que agrego: ¿Dónde están la promoción y reconocimientos de su obra, que ya es la obra de toda una vida? ¿Qué estamos esperando? El autor está con nosotros y, aunque su dignidad le impida reclamarlo, merece reconocimiento unánime. Mexicano y caribeño, Joaquín Bestard es uno de los escritores yucatecos vivos más importantes del siglo XX.
En estas páginas hago un llamado hacia la literatura y figura del maestro que, quizá también a causa de su autoimpuesto silencio, sigue sin ser reconocido: Su silencio es admirable, el de las instituciones no.
Antes de acabar, agradezco a Joaquin Bestard por todo lo que enseña en literatura y dignidad, y por su invaluable amistad, consejo y confianza. Lo hago en estas líneas porque debe hacerse ahora, y porque soy un lector agradecido.


Manuel Iris
Las Cruces, Nuevo México, EEUU. Septiembre del 2007.

Wednesday, May 06, 2009

Académicos demandan preservar disciplinas filosóficas en escuelas



martes, 28 de abril de 2009


http://www.periodicoentretodos.net/index.php?option=com_content&task=view&id=2954&Itemid=73


-Error, desproteger a la sociedad al suprimir la formación humanística, dicen en carta a Székely
-La SEP debería incluirlas como obligatorias en programas de bachillerato nacionales, afirman
En una carta enviada al subsecretario de Educación Media Superior, Miguel Székely, integrantes de la comunidad filosófica y académica del país, entre ellos Pablo González Casanova, Adolfo Sánchez Vázquez y Luis Villoro, expresaron que “des- de la República Restaurada hasta la actualidad, la filosofía ha sido uno de los principios rectores de los planes de estudio del bachillerato; sin embargo, hoy, por primera vez, en forma inconsulta e injustificada se decide eliminar las materias filosóficas” de la reforma educativa a nivel preparatoria.

Luego de destacar que los rasgos generales de la llamada Reforma Integral de Educación Media Superior (RIES) se fundamentan en indicadores de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y de los acuerdos de Bolonia para la Unión Europea, subrayan que México debe hacer su propia transformación, después de un debate donde “aflore el tipo de país que deseamos construir, partiendo de las características propias como nación”.
En la misiva enviada al subsecretario Székely el pasado 23 de abril, avalada por representantes de asociaciones, universidades, centros, seminarios y destacados académicos como Juliana González Valenzuela, Octavio Rodríguez Araujo, Enrique Dussel, entre muchos otros, señalan que el gobierno mexicano no puede ir en contra de los principios y orientaciones de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), los cuales impulsan la enseñanza de la filosofía no solamente en el nivel medio, sino en todos los ámbitos de la sociedad.
Sostienen que en contra de la tradición histórica y fructífera del México moderno y de las recomendaciones de la UNESCO, la RIES “impulsa la desaparición paulatina de la filosofía” y contribuye a su desaparición en las universidades.
Enfatizan que no debe abandonarse la formación humanística y filosófica del joven bachiller en un país donde los problemas sociales, económicos, políticos, culturales, ecológicos, están a la orden del día.
“No debe desprotegerse a la sociedad suprimiendo la reflexión filosófica y humanística en un nivel educativo formado por millones de jóvenes mexicanos de entre 15 y 18 años de edad, a punto de ser ciudadanos votantes, a punto de emprender una profesión…”
Y advierten que de continuar con la eliminación de disciplinas filosóficas –lo cual ha sido una tendencia en las últimas dos décadas–, “esta reforma estaría atentando contra una educación que ponga como centro la humanización de los seres humanos” en un mundo que ha propiciado enormes desigualdades, destrucción de los sistemas ecológicos, automatización, problemas en bioética, crisis de los valores y un complejo tránsito hacia una nueva democracia.
Por lo anterior, se pronunciaron “enérgicamente” en contra del desplazamiento y la desaparición de las disciplinas filosóficas” y reiteraron su exigencia a la Secretaría de Educación Pública de que las incluya como disciplinas básicas y obligatorias en los planes y programas de estudio de nivel medio superior en todo el país.
Fuente: La Jornada/México,DF
Modificado el ( martes, 28 de abril de 2009 )
Atentado, el desaparecer la filosofía del bachillerato [MEXICO]

Autor: Laura Poy Solano

Fecha de publicación: Abril 23, 2009 por Revista Per Se

Catedráticas de la UNAM condenan la aplicación de la RIEMS Señalan que en la universidad se mantendrá el estudio de la materia
Catedráticas de la Facultad de Filosofía y Letras (FFL) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) manifestaron su total rechazo a la desaparición de la filosofía en los contenidos curriculares del bachillerato, al señalar que es un “atentado” contra los jóvenes, pero también para México, pues al eliminar este estudio se condena a las próximas generaciones a convertirse en “simples máquinas de hacer dinero”.
Gloria Villegas Moreno, directora de la FFL, destacó que quitar asignaturas como lógica, ética, estética o filosofía mexicana en el país es una “salida simplista” que contradice la tradición educativa mexicana en la que el pensamiento y las ideas han ocupado un sitio fundamental.
En entrevista por separado, en torno a la aplicación de la reforma integral de la educación media superior (RIEMS), aprobada por la Secretaría de Educación Pública, en la que desaparecen esta asignatura, María del Carmen Rovira Gaspar, catedrática del Colegio de Filosofía de la facultad y especialista en filosofía mexicana, afirmó que “quienes impulsan estos cambios no tienen ni idea de lo que es el hombre, su formación, tradición y cultura”.
Es la mayor equivocación, dijo, porque se trata de un “evidente atentado contra México y contra nuestros alumnos, porque las humanidades cultivan y ayudan a la realización del hombre, y sobre todo a construir su libertad, por eso tienen miedo. Una persona que estudia las humanidades nunca será parte de un rebaño, siempre pensará por sí mismo y será crítico, pero de una forma positiva, no violenta ni destructiva”. Margarita Peña Muñoz, investigadora y coordinadora de la cátedra Samuel Ramos de la FFL, destacó que esto nos “reduce al coto de la tecnología y la globalización. Es un error que vamos a pagar caro. Por eso, hay que llamarles la atención a los tecnócratas que están en el poder, porque sólo saben de tecnocracia y desconocen que sin la filosofía desconceríamos el pensamiento antiguo, y que sin Aristóteles, Parménides o Sócrates no seríamos la humanidad que hoy existe en el siglo XXI”.
Al respecto, Villegas Moreno indicó que si bien el proceso de reforma de los contenidos curriculares en bachillerato no es nuevo en México, “tenemos académicos reconocidos internacionalmente, especialista en este campo, que tendrían una opción acreditada para debatir los ajustes para enfrentar nuevos tiempos, pero excluirlos es una salida simplista”.
Desde el siglo XIX, indicó, los grandes proyectos educativos siempre han reconocido que el objetivo final era la formación del ciudadano, “pero aquí lo que se sacrifica son diversas capacidades del individuo que pueden potenciar la filosofía, pero sin este campo del saber, se empobrece y se retarda este desarrollo, y debemos pensar que los jóvenes de bachillerato están en una etapa de construcción de valores éticos”.
Por ello, afirmó que en el bachillerato de la UNAM estas asignaturas se mantendrán “pues consideramos que los jóvenes no pueden estar disociados del proyecto que más tarde desarrollarán en la licenciatura de la FFL”.

Notas:

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2009/04/23/index.php?section=sociedad&article=045n1soc
MEXICO. 23 de abril de 2009
La reforma hará personas alienadas incapaces de guiar sus vidas: UNAM

post info

Por Dasyatis

Categorías: anuncios and cultura republicana

En http://www.radio.larnr.org/?p=8916


La desaparición de materias filosóficas anulará el “pensamiento crítico” de miles de jóvenesPropicia Calderón autoritarismo al mutilar planes de prepa: expertosAlarma en universidades ante la decisión avalada por la SEP de desaparecer asignaturas como lógica, estética y ética. Karina Avilés
Con la desaparición de las materias de filosofía, impulsada por la reforma del gobierno de Felipe Calderón en el bachillerato, México estará en el umbral de un sistema y una sociedad “más autoritarios”, al cercenar la posibilidad de que un millón 900 mil estudiantes –a quienes impactará dicha modificación– reflexionen sobre su país de manera crítica y libre.
Representantes de asociaciones y universidades que agrupan a la comunidad filosófica nacional manifiestan alarma y preocupación: la reforma integral de la educación media superior (RIEMS) que entrará en vigor en agosto próximo, al inicio del ciclo escolar, desaparece la filosofía. Así, asignaturas como lógica, estética, ética, epistemología o filosofía mexicana ya no serán tema de estudio para los jóvenes de entre 16 y 18 años.Las consecuencias de eliminar estas disciplinas, que promueven el pensamiento crítico, conllevan “estragos terribles”: personas alienadas, serviles a lo que les dicten otros –ya que serán esos otros quienes piensen por ellas– e incapaces de guiar su vida por sus propios razonamientos, advierte el director del Instituto de Investigaciones Filosóficas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Guillermo Hurtado.
Acuerdo publicado en el Diario Oficial desde octubre pasadoSeñala que en el acuerdo 444, en el que se establecen las “competencias” del marco curricular común al Sistema Nacional de Bachillerato, publicado en el Diario Oficial de la Federación el pasado 21 de octubre, se establece dicha eliminación. Por un lado, desaparecen las humanidades en los campos disciplinares, así como la filosofía como materia básica del currículo.
De tal suerte –dice–, ahora las materias que deberán llevar los alumnos de casi mil planteles federales, entre ellos los colegios de Bachilleres, el Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (Conalep), los centros de Bachillerato Tecnológico Industrial y de Servicios y de Estudios Tecnológicos Industrial y de Servicios, son las siguientes:
En los campos de matemáticas, la asignatura del mismo nombre; en el de ciencias experimentales, las materias a cursar son física, química, biología y ecología; en el de ciencias sociales se deberá estudiar historia, sociología, política, economía y administración, y en el de comunicación se incluyen literatura, lectura y expresiones oral y escrita, así como inglés e informática.
Para Gabriel Vargas Lozano, coordinador del Observatorio Filosófico, desde el cual se ha generado un exitoso movimiento por la defensa de la filosofía ante la RIEMS, un plan de estudios en el que ya no existen las disciplinas filosóficas creará generaciones de jóvenes que “no van a tener ninguna perspectiva de lo que es México y, en lugar de hacerse preguntas sobre su país, lo que se van a cuestionar ahora es cómo poner una instalación eléctrica en su casa”.
De hecho –explica–, en el citado acuerdo se establece como ejemplo de una competencia –la reforma se organiza en torno a competencias disciplinarias, genéricas y profesionales, o las que responden a la lógica del trabajo– que deberá adquirir el alumno “elaborar y ejecutar proyectos de instalación o mantenimiento de redes eléctricas domésticas, de acuerdo con el diseño y normas vigentes de la materia”.
Pero además de mexicanos “competentes”, añade Guillermo Hurtado, “queremos mexicanos conscientes, reflexivos, responsables y comprometidos; hombres libres que piensen en un país soberano, no dependiente”.Por su parte, el presidente de la Asociación Filosófica de México, Raymundo Morado, cuestiona: “¿qué no se acuerdan que los grandes filósofos de Europa aprendieron lógica en el libro del mexicano Antonio Rubio, que el primer libro de lógica dialéctica fue traducido del ruso por el mexicano Eli de Gortari, que Hidalgo era maestro de filosofía y que Vasconcelos, ex secretario de Educación Pública, fue otro de los grandes impulsores del pensamiento filosófico?” Ahora –lamenta–, desde la propia Secretaría de Educación Pública (SEP) se da “carta blanca para que la filosofía desaparezca”, aunque puede decir que “no la quitó, nada más da la opción para que la eliminen”.
Señala que materias como lógica, ética, estética o filosofía mexicana se han ido borrando del currículo de las escuelas, o incluso se ha llegado a remplazar la ética por el civismo. En ese sentido, Vargas Lozano apunta que en la Universidad Autónoma de Nuevo León ya no se imparte ética ni lógica, y en la Universidad de Guadalajara se “eliminaron las materias filosóficas”.
Pero el problema es aún mayor –precisa–, ya que muchos de los docentes que imparten filosofía no tienen dicha formación. El presidente de la Asociación Mexicana de Profesores de Filosofía de la Educación Media Superior, Ausencio Pérez Olvera, señala que en las cerca de 40 preparatorias de la Universidad Autónoma de Guerrero, donde alrededor de 200 profesores enseñan filosofía, sólo 13 son filósofos.Con esta reforma, el millón 900 mil alumnos que involucra la RIES –de acuerdo con la SEP–, que representan la mitad de la matrícula, que asciende a 3 millones 800 mil estudiantes, no podrán contar con una preparación esencial para su formación como ciudadanos, por lo que la comunidad filosófica exige a la SEP reponer “de inmediato la filosofía como disciplina básica”, explicar las causas de su eliminación y colocar las materias del área como elemento fundamental de la enseñanza.Por último, aclaran que la preparatoria de la UNAM no forma parte de esta reforma; advierten que estas decisiones responden a una visión mercantilista del grupo en el poder, “porque la ausencia de filosofía en una nación significa un golpe a la democracia, a las escuelas de filosofía, a los profesores, a la educación de los estudiantes y a la nación”.

Saturday, May 02, 2009

Para afirmar que existes

Manuel Iris



1

-No tengo nada que decirte, Anémona.

Completamente danza, rodeando de tus velos
el velo que tú eres
jamás tus piernas fueron tan precisas
ni tu voz tan firme. Yo miro tus vocablos: Espalda nunca
ha sido tanta permanencia, Tobillo tanta luz
ni Cuello tanta calma.
Cabello es una mayúscula que dice
transparente, el nacimiento de lo que hay que resumir.

Pero yo nunca
puedo hacer la síntesis, yo no puedo nombrarte
como si entendiera lo que es estar aquí,

frente a una Anémona de piel y de vocablos.



2

¿A dónde viajas, bailarina inmóvil?

Aún a pesar de que te estoy llamando
no puedes detenerte. El movimiento
es una forma de quietud que llena exactamente
la forma de tus manos.

No dice nada que no tengas una forma. Pasar de un lado a otro
el centro de tu abismo, mudar a cada vértice, a cada luz
de sitio y de moldura
es tu manera de llegar a deletrear.

Voy a leer
la danza que dibujas.



3

No puedo contenerte. Si tu blancura
se descubre a cada círculo o al giro de tu voz o al ensoñado
baile de tus pliegues
debe ser que estás formando la palabra, esa pregunta
que también cambia de forma y permanece quieta
y que no sabe a dónde va,
o no lo dice.



4

Los brazos de la Anémona que son tus brazos
replegándose a la noche permanecen quietos, luminosos
como el velo que me dices, que apartas lentamente para no mostrarte
y yo no quiera imaginar tus muslos.

En tu frontera -comienzo de mis ojos- ya no adivino
lo que tiene tu pregunta, cuál es tu letra
convertida en el vocablo.



5

Cuando no estés quizá pueda sentirte, inmóvil y perfecta
bailarina,
luminosa.

No tengo tanta calma.

Mis manos no presienten el inicio de lo blanco
ni nada de tu voz. Pero quizá
también pueda leerte danzando la quietud,
sonido que diriges.



6

Si tú no fueras quien maneja los vocablos acabaría la danza.
Pero lo afirmas tú. Alrededor todo se vuelve tu silencio.



7

Quizá pueda sentirte. Quizá pueda decirte como si entendiera
el deletreo de tus manos. Asumiendo. Diciendo que no tengo
nada que decirte, que no comprendo tu pregunta,
que no entiendo la quietud.

No me interesa descifrar tu forma. No quiero hacer la síntesis
ni quiero comprender
lo que es estar así,

adivinando.








Esta misma parte del texto "Llegar a tu silencio" fue publicada en: http://circulodepoesia.com/blog/2009/01/14/foja-de-poesia-no-016-manuel-iris/

Wednesday, April 15, 2009

Cinco poemas de José Díaz Cervera





SUITE DE LOS PAYASOS


Para Jorge Cortés Ancona,
desde la desolación del Polo Sur.




Un hombre nace en el Bertold Brecht de su camisa.
Han golpeado su puerta los ojos de los niños
y la ansiedad.

Otro hombre se reinventa en la textura de sus alas húmedas
mientras prospera una flor en sus chancletas.

En ambos el agua se enmascara,
en ambos se tejen los pormenores de la luz
para desentrañar la geología de una sonrisa.

Si yo hubiera aprendido a pintarme la existencia,
si hubiera yo tenido un Bertold Brecht en mi cajón,
este trago de ron japonés hubiera sido apenas como una rosa
malparida.

Pero la patria de la ebriedad es inasible,
Jorge,
casi como una fotografía a contraluz;

este país pequeño nos prometió fugacidad,
nos regaló muchas páginas en blancoy algunos garabatos.

También orinó en nuestros calcetines.

Por eso yo amo a los payasos:
por su contribución a la teoría del horror,
por sus zapatos anchos y felices,
y por el Bertold Brecht que nos redime de la usura,
Jorge,
de habitar en este rudo abecedario.





SUITE DE LOS BUENOS MODALES



Para que Rita Castro
domestique su ansiedad.



Hay que ponerse el corazón.

Hay que saber ahogarse con eficiencia doctoral
\en cualquier vaso de agua evaporada
(es inútil intentarlo en tarros o en soperas,
y el protocolo no permite utilizar leche de alondras
ni espuma enardecida).

Lo importante,
sin embargo,
es aprender a ponerse el corazón.

Es cierto que hay que lavar los dientes y los párpados,
es vedad que es de mala educación
no arrancarle una oreja al sotavento
al pasar por la casa de una anciana virgen,
nadie en su sano juicio podría contemplar un plenilunio
sin una cruz de miel en el empeine.

Lo importante,
sin embargo,
es aprender a ponerse el corazón.

Sabemos que es signo de nobleza acomodar los ojos en los calcetines,
nadie se ofenderá si bajo de una almohada
hay una piña o un rinoceronte;

es un buen uso en observancia del decoro,
despertar con la halitosis de un cometa
cuando en lugar de sábanas se tienen cicatrices.

Lo importante,
sin embargo,
es aprender a ponerse el corazón
tal como hace la luz
con la blancura.





SUITE EN HALLUX VALGUS



Amada:
un pie es tan sólo un pie con sus seis dedos,
con su arco sindical,
con su micosis;
astrágalo más tarso y metatarso,
todo es pureza y liviandad,
empeine y uña,
callosidad y sueño.

Hay,
sin embargo,
pies que quieren pactar con su linaje
para salir desnudos a esconderse en la llovizna,
los hay que duermen en las escamas de los cisnes
y otros que son,
Amada,
indecisos batracios;
pero un pie es tan sólo un pie con sus seis dedos.

Yo sé que el mundo gira:
que el mar es sólo el mar
y es un cigarro,
que los geómetras han acaparado la nostalgia;
yo sé que mi dolor quisiera ser un manatí
o una bala en el páncreas de la luz;
con todo y eso,
Amada,
no comprendo a tus pies cuando en las tardes
se disfrazan con la nariz de Groucho Marx,
no comprendo su necedad de ser palomas con las alas abiertas.

No comprendo a tus pies,
pero los amo.





SUITE DE VENA POPULAR


Con Agustín, Tomás,
Iris y Tejada.


En la cantina de la esquina de tu casa,
bagazo a penas de tu amor,
estoy dejando mis mejores lágrimas.

Mala es la vida cantada en un ardor de sinfonolas;
malo es rumiar a solas un bolero
escurriendo el desprecio entre el tufo de un trago adulterado
o en el caldo mostrenco de los sueños
caminados con zapatos de media suela.

Pero desde los días, camisa sin botones,
donde el adiós dejara su pobreza,
sus pies sucios,
su gran televisor en blanco y negro
y el moco del rocío,
ya no sé qué decir
ni cómo entretener esta nostalgia
ni dónde anclar mi sal.

Desde que no te tengo me agusano
y voy a la cantinade la esquina
de tu casa,
en solemne ebriedad,
a purgar de mis ojos el fastidio.






SUITE CON CHAVELA VARGAS



Ponme la mano aquí,
muchacha negra,
Macorina del viento, bruja blanca.

Te daré mi dolor y sus harinas,
te alquilaré la artritis de la luz
y esta inutilidad
y estas palomas.

Ponme la mano aquí,
mango del sueño
donde me crecen la extremaunción y la candela.

Si miras mis fragmentos,
te ocultarás en ellos.
Te hablarás por la cal y por mis poros
ya Macorina y pulpa,
ya silencio.

Ponme la mano aquí, pon tus cigarras:
tengo mujer y mar en el lenguaje,
tengo un olvido intacto con tu nombre
y tengo la combustión de ya olvidarte.

Estoy por lo feroz:
llevo un tufo en los ojos,
soy como un bar que nunca baja sus cortinas.
Me raja la pasión.

Ponme un suspiro aquí,
ponme tu rabia,
los piojos de tu sed, tus caracoles,
tu fonética sombra Macorina,
tu hegeliano paso de borracho.

Ya no me alcanza el corazón:
soy la neblina enamorada del cigarro que descansa en tu ombligo,
y abril es todavía más cruel cuando Chavela Vargas raspa el aire.

Ponme el riesgo en la tapa de los sesos.

Ponme la mano donde no me alcances.

Tuesday, April 07, 2009

Licantra: conjuro contra la indiferencia
Rodrigo E. Ordóñez Sosa


Peridico Por esto!, Cultura. 7 de abril del 2009


La construcción de un mito, personaje o mundo poético, implica recorrer los sinuosos significados de las palabras, retorcerlas hasta cambiarlas por completo, descubrir todos sus matices y multiplicar sus connotaciones. Todo eso se encuentra reunido en el libro Licantra del poeta yucateco José Díaz Cervera quien construye una palabra creando su historia, sus signos y un universo a partir de un tema cotidiano como el amor.Licantra, una palabra retomada de la tradicional novela de terror, contiene su propia esencia, su propia constelación de significados que van de lo literario a lo cinematográfico. Sin embargo, el libro evita el lugar común de lo sobrenatural, rompe los esquemas para ofrecernos cuatro capítulos de poemas que refrescan el sentido de la palabra misma hasta convertirla en la diosa de la indiferencia y el desdén.Arte de la precisión, la unidad de este poemario se da gracias a la consonancia temática y un buen logrado ritmo tan cambiante de acuerdo a la intención poética. Así, el primer capítulo denominado “Los Hombres de Hécate” es una paráfrasis de la palabra nombres. Díaz Cervera utiliza las acepciones vinculadas con la diosa, como son la brujería, la luna, el cementerio, las hierbas mágicas, las encrucijadas, la Luna, Reina de los Muertos, asociada a los animales como la perra y las ranas, y de esta forma titular los poemas para crear una atmósfera mágica. Principalmente en el primer capítulo que empieza con un conjuro, seguido de un canto a la Luna Nueva y Vocativo: ese es el preámbulo para invocar a Licantra.El primer capítulo concentra su fuerza en la figura de Hécate, quien desde el inicio expone la encrucijada del poeta ante el desdén del objeto amado. Además, la diosa es la Reina de los Fantasmas que evita que el mal entre al mundo espiritual y viceversa, es la santa patrona que pretende evitar que la mordida de Licantra sea funesta y a quien se dirigen los conjuros y las ofrendas.En el capítulo segundo titulado “La Perra, La loba”, es la transfiguración de lo cotidiano a lo mítico, la conversión del amor platónico a la realidad, y de ahí, nuevamente al pedestal. Con lentitud Licantra comprende su poder sobre los hombres, de ahí la imagen del espejo que confirma y le abre el camino a la mistificación. Con el cambio a prosa poética, el ritmo deja atrás las invocaciones y conjuros en consonancia con el estado de ánimo de la voz poética, porque la alcanza y pierde en un instante. El poeta trata de descifrarla a través de sus gestos, sin embargo ella es La Loba, ella es quien “voltea a quemarropa y siempre sorprende a alguno mirándola. Entonces sonríe e inicia otro ritual de cacería”.En el siguiente apartado, denominado “Cantar de Licantra”, el hablante lírico cambia y entonces podemos escuchar la voz de la protagonista. Con desprecio nos habla de la consciencia de su propia carnalidad, de su vocación para la lujuria, donde sólo ahí logra reconocerse y encontrar su lugar en el mundo. Sabedora del dominio que ejerce y la impotencia de los desdeñados, concluye diciendo: “y tomaré un tren/ para ir donde estalla de lujuria/ la neblina;/ me llamaré pavor,/ me adornaré con un collar de sangre/y aullaré cuando a la luna/le crezca la migraña;/ después regresaré/ a verlos morir,/ poetas lluviosos/ sin más vestido/ que mi indiferencia.”.Finalmente tenemos la “Balada del Bibliotecario”, quien mordido por Licantra cuenta con desesperanza la imposibilidad de recuperarla, no hay invocaciones ni conjuros, porque ya nada la ata al poeta y ahora vaga libre por el mundo, por tanto, sólo queda recoger los escombros, y advertir “voy a morir, Licantra,/ con un rumor plenilunar/ de ingles en el cuello,/ y alguien se enojará en el vecindario/ porque se le perdieron unas medias.”. Esta es la forma en que José Díaz Cervera, a través de este libro mítico, logra la mejor conjura contra el desdén y desde luego, contra la peor de las indiferencias.

Thursday, March 19, 2009

Denuncian ataque de Policía Municipal a 3 escritores en Centro Histórico

Autor Por e-consulta
lunes, 16 de marzo de 2009

Escritores y periodistas asentados en Puebla condenaron el ataque de elementos de la policía municipal a tres escritores, en el centro Histórico de Puebla, durante la madrugada del pasado sábado 14 de marzo.

A través de una carta dirigida a la presidenta municipal Blanca Alcalá Ruiz reclamaron el maltrato y las lesiones que provocaron agentes a Federico Vite, Miguel Ángel Andrade y Álvaro Solís.

El contenido de la misiva es el siguiente:

A la presidenta constitucional de Puebla capital
A la comunidad artística en general
A la población en general:

El día 14 de marzo, aproximadamente a las 3:30 horas, los escritores Federico Vite, Miguel Ángel Andrade y Álvaro Solís fueron víctimas de una brutal agresión policíaca en pleno Centro Histórico de la ciudad de Puebla capital, en México.
Lo que comenzó como una revisión rutinaria derivó en una serie de atrocidades que pusieron en peligro la vida de Vite, Andrade y Solís. Los escritores se dirigían a sus respectivos domicilios cuando fueron interceptados por cuatro policías armados, quienes descendieron de una patrulla (camioneta Dodge, cuyo número se omite para no entorpecer las averiguaciones) y de inmediato los amagaron con armas largas. Golpearon a Vite, Andrade y Solís; los esposaron, los atacaron en el piso y los aventaron a la batea de la camioneta.
Los insultos, intimidaciones y vejaciones duraron aproximadamente cuarenta minutos; el comando dedicado a salvaguardar la seguridad de los habitantes de esta ciudad, abandonó a los escritores en un solitario paraje a las orillas de Puebla.

La golpiza incluyó amenazas de muerte, burlas y encañonamientos con armas largas, además de una constante humillación y vejación a los escritores. La ira y violencia de los policías se desató cuando Federico Vite se identificó como reportero del periódico Intolerancia. Algunos de los insultos y amenazas que profirieron los policías durante el trayecto en la camioneta fueron: Crees que por ser de la prensa no te podemos partir la madre?;la prensa se ha encargado de humillarnos ante la sociedad, a ver si a golpes aprenden a callarse, ¿te crees muy cabrón sólo porque eres periodista, ahora vas a aprender a callar?.

El evidente desprecio y rencor de los policías refleja la impunidad que desde hace tiempo rige este país. Recordemos, por ejemplo, que en el estado de Puebla se ordenó la persecución de Lydia Cacho Ribeiro; además, Puebla, de acuerdo con el Centro de Periodismo y Ética Pública (CEPET), es el cuarto lugar nacional en agresiones contra periodistas.

¿Qué confianza hay en los grupos policiacos, cuando en lugar de salvaguardar la seguridad de los habitantes son los encargados de asaltar, golpear, humillar y amenazar a los civiles? ¿Cómo es posible que el Ayuntamiento de Puebla se haya gastado tantos millones de pesos de publicidad e imagen y en un año de gobierno no haya invertido el mismo capital en sanear los cuerpos policiacos?

El combate a la delincuencia no exime, por ningún motivo, el respeto a los derechos humanos. La inseguridad es otra forma de evitar la libre expresión de ideas. Exigimos el irrestricto respeto a las garantías individuales de los escritores, hacemos público nuestro apoyo a los compañeros y manifestamos nuestro repudio en contra de estos hechos.

Exigimos que se castigue a los responsables y se garantice la seguridad de Álvaro, Federico y Miguel Ángel.

El ultraje que sufrieron estos jóvenes representa también un agravio directo contra toda la comunidad literaria de Latinoamérica, por este medio nos solidarizamos con ellos.


e-consulta – periódico digital de Puebla, Oaxaca y Tlaxcala- En portada Puebla
Nueva información desde Puebla


Piden que se publique la identidad de los cuatro presuntos agresores.El director de Asuntos Internos de la Policía municipal, Héctor Falcón, confirmó abiertamente las agresiones que sufrieron Federico Vite, Miguel Ángel Andrade y Álvaro Solís, escritores radicados en Puebla, quienes fueron brutalmente golpeados por cuatro policías municipales el sábado a las 3:30 horas y expuso que la Secretaría de Seguridad Pública había destituido a los presuntos agresores, pero nunca se comunicó con los agredidos para que ellos corroboraran la identidad de los policías separados de su cargo.Falcón agregó que los escritores atacados habían identificado plenamente a los cuatro agresores, pero hubo varias irregularidades en el procedimiento que siguió la Dirección de Asuntos Internos de la Secretaría de Seguridad y Trasporte Municipal, pues el pasado domingo 15 de marzo, el mismo Falcón había señalado que la patrulla en la que los agresores golpearon a Vite, Andrade y Solís no existía; de nueva cuenta hubo otra irregularidad, pues el martes 17 de marzo se publicó en varios diarios locales de Puebla que los agredidos habían identificado plenamente a los cuatro policías municipales, pero eso nunca ocurrió.Los escritores agredidos se manifiestan en contra del procedimiento que siguió Falcón para “detener” a los policías agresores.
Sobre la agresión a Federico Vite, Miguel Ángel Andrade y Álvaro Solís


Repudiamos agresión contra escritores


A la presidenta constitucional de Puebla capital
A la comunidad artística en general
A la población en general


El día 14 de marzo, aproximadamente a las 3:30 horas, los escritores Federico Vite, Miguel Ángel Andrade y Álvaro Solís fueron víctimas de una brutal agresión policiaca en pleno centro histórico de la ciudad de Puebla capital, en México.
Lo que comenzó como una revisión rutinaria derivó en una serie de atrocidades que pusieron en peligro la vida de Vite, Andrade y Solís. Los escritores se dirigían a sus respectivos domicilios cuando fueron interceptados por cuatro policías armados, quienes descendieron de una patrulla (camioneta Dodge, cuyo número se omite para no entorpecer las averiguaciones) y de inmediato los amagaron con armas largas. Golpearon a Vite, Andrade y Solís; los esposaron, los atacaron en el piso y los aventaron a la batea de la camioneta.
Los insultos, intimidaciones y vejaciones duraron aproximadamente cuarenta minutos; el comando dedicado a salvaguardar la seguridad de los habitantes de esta ciudad abandonó a los escritores en un solitario paraje a las orillas de Puebla.
La golpiza incluyó amenazas de muerte, burlas y encañonamientos con armas largas, además de una constante humillación y vejación a los escritores. La ira y violencia de los policías se desató cuando Federico Vite se identificó como reportero del periódico Intolerancia. Algunos de los insultos y amenazas que profirieron los policías durante el trayecto en la camioneta fueron: “¿Crees que por ser de la prensa no te podemos partir la madre?”, “la prensa se ha encargado de humillarnos ante la sociedad, a ver si a golpes aprenden a callarse”, “¿te crees muy cabrón sólo porque eres periodista, ahora vas a aprender a callar?”.
El evidente desprecio y rencor de los policías refleja la impunidad que desde hace tiempo rige este país. Recordemos, por ejemplo, que en el estado de Puebla se ordenó la persecución de Lydia Cacho Ribeiro; además, Puebla, de acuerdo con el Centro de Periodismo y Ética Pública (CEPET), es el cuarto lugar nacional en agresiones contra periodistas.
¿Qué confianza hay en los grupos policiacos, cuando en lugar de salvaguardar la seguridad de los habitantes son los encargados de asaltar, golpear, humillar y amenazar a los civiles? ¿Cómo es posible que el Ayuntamiento de Puebla se haya gastado --- millones de pesos de publicidad e imagen y en un año de gobierno no haya invertido el mismo capital en sanear los cuerpos policiacos?
El combate a la delincuencia no exime, por ningún motivo, el respeto a los derechos humanos. La inseguridad es otra forma de evitar la libre expresión de ideas. Exigimos el irrestricto respeto a las garantías individuales de los escritores, hacemos público nuestro apoyo a los compañeros y manifestamos nuestro repudio en contra de estos hechos. Exigimos que se castigue a los responsables y se garantice la seguridad de Álvaro, Federico y Miguel Ángel.
El ultraje que sufrieron estos jóvenes representa también un agravio directo contra toda la comunidad literaria de Latinoamérica, por este medio nos solidarizamos con ellos.

Puebla de Zaragoza, México
14 de marzo de 2009

Tuesday, December 09, 2008



Sobre la obra de Juan Esteban Chavez Trava






Algo más que un esbozo


Periodico Por esto! (Mérida, Yucatán, México)
Martes, 09 de Diciembre de 2008 00:00



Manuel J. Tejada Loría


http://poresto.net/cultura/10319-algo-mas-que-un-esbozo-






Es yucateco antes que nada y nació en 1983, pero en su haber ya tiene tres libros, incluyendo este último, su primera novela que presentó el pasado viernes 5 de diciembre en la biblioteca José Martí. También es licenciado en Literatura Latinoamericana, por parte de la Universidad Autónoma de Yucatán, y ha impartido talleres literarios y de guionismo en distintos foros.Con extraordinaria voluntad y con una narrativa vertiginosa, Juan Esteban Chávez Trava tira la primera piedra con su novela La continuación. Esbozo novelesco de la ruptura, al pasar de la narración anecdótica -esa prosa que al finalizar nos deja con un “y luego qué- a una narración que logra comunicarnos algo y que invita al diálogo reflexivo.Novela corta, La continuación. Esbozo novelesco de la ruptura presenta un esquema narrativo sencillo y bien pulido, nada sobra en cada capítulo, ni nada falta y todo está relacionado de tal manera, que su lectura prescinde de esfuerzos extraordinarios. Con esto no estoy diciendo que la lectura sea ligera por defecto, sino que el autor procura a cada instante no dejar ningún cabo suelto que desvíe la atención del lector.Otra muestra de virtud reside en la acertada construcción de los protagonistas de esta novela, Amelia y Duilio, cuya historia sentimental nos lleva a mirar la vida de un grupo de jóvenes de la clase media alta que, en sus ratos de ocio, beben cerveza sin hartazgo mientras miran videos, escuchan música y fuman marihuana en un mundo donde nada parece importar. No obstante, la pérdida inusitada de este control aparente -producida por una inminente ruptura- hace que este esbozo de realidad concrete su verosimilitud en el terreno de los sentimientos humanos, donde sin lugar a dudas, sucede la identificación entre el lector y la vida, y en donde este texto adquiere su valor literario.Ambientada en una ciudad cuyos referentes hacen pensar en Mérida, la novela trasciende a todo esto (incluyendo la mención de Beyhualé, un franco homenaje a Don Joaquín Bestard Vázquez, a la vez que un guiño de ojo para el buen entendedor), puesto que la discusión se mueve en otra latitud, la del autodescubrimiento en los personajes.Para el escritor Adrián Curiel, la aparición de esta novela “anuncia tiempos de bonanza en el panorama de la literatura mexicana de los próximos años” y no es para menos. Juan Esteban Chávez Trava, con su novela está intercediendo por una narrativa tejida desde la inteligencia y no desde la catarsis, está proponiendo que se comience a discutir realmente, la sociedad, la juventud, la libertad y otros tantos temas que en esta ocasión se incluyen en La continuación. Esbozo novelesco de la ruptura.Sin duda, más que un esbozo, esta gran novela de Chávez Trava marca el comienzo de un difícil reto para las recientes generaciones de escritores que se han decidido a novelar. Ahí viene Rafael Gómez Chí, con El delirio de un alebrije y la cual reseñaremos más adelante.Addenda necesariaLo bueno: Esta nueva apuesta novelesca podría aprovecharse para el fomento del hábito a la lectura puesto que la temática que aborda va dirigida a un público joven y ávido de novedad, por lo que ojalá sea presentado no sólo en escuelas sino también en otras ciudades.Lo malo: Quizá el autor pudo haber profundizado más en otros personajes interesantes como Galia, cuya intelectualidad pasó sin más.Lo negro: A pesar de ser una novela avalada por el Consejo Municipal de Ediciones Literarias sólo se editaron 500 ejemplares.

Thursday, December 04, 2008

A UNA FLOR INMERSA

ALÍ CHUMACERO

Cae la rosa, cae atravesando el agua,
lenta por el cristal de sombra
en que su tallo ahoga;
desciende imperceptible,
clara, ingrávida, pura
y las olas la cubren, la desnudan,
la vuelven a su aroma,
hácenla navegante por la savia
que de la tierra nace
y asciende temblorosa,
desborda la ternura de su tacto
en verde prisionero,
y al fin revienta en flor
como el esclavo que de noche sueña
en una luz que rompa
los orígenes de su sueño,
como el desnudo ciervo, cuando la fuente brota,
que moja con su vaho la corriente
destrozando su imagen.

Cae más aún, cae
más allá de su savia,
sobre la losa del sepulcro,
en la mirada de un canario herido
que atreve el último aletazo
para internarse mudo entre las sombras.
Cae sobre mi mano
inclinándose más y más al tacto,
cede a su suavidad de sábana mortuoria
y como un pálido recuerdo
o ángel desalado
pierde una estela de su aroma,
deja una huella pie que no se posa
y yeso que se apaga en el silencio.
ENTREVISTA CON ALÍ CHUMACERO

Poeta


Entrevista: Ramón Morales e Ivonne Bacha
Texto: Ramón Serrrano


en http://www.lideresmexicanos.com/articulos.php?id_sec=44&id_art=650&id_ejemplar=70




Ni arquitecto de un complejo sistema literario como Octavio Paz, ni orfebre de versos sencillos y populares como Jaime Sabines, la poesía de Alí Chumacero es concentrada, esencial, un trabajo depurado y reflexivo, un delicatessen propio de lectores experimentados y demandantes. Si a esto se agrega su tenacidad como editor del Fondo de Cultura Económica, su quehacer crítico con carácter didáctico (pero no por eso menos riguroso) y su charla incisiva y erudita, bien podemos reconocer en Alí Chumacero a un personaje obligado de la literatura mexicana, que a sus 88 años, según él mismo dice, apenas está empezando a vivir.
Antes de la entrevista, Alí desmitifica la mitificación de un poeta
¿Por qué tendremos esta malsana impresión de que los poetas son personajes graves, melancólicos, siempre inmiscuidos en un tema insondable, que los mortales apenas podemos aprehender? Con esta actitud llegamos a casa de Alí Chumacero, por los rumbos de la colonia San Miguel Chapultepec. Como si quisiera magnificar el malentendido, Chumacero nos hace pasar a su biblioteca, impresionante porque no tiene la prolijidad de una biblioteca de museo; el desorden de papeles y libros dejados al descuido por todas partes, permiten reconocer una biblioteca viva, donde la búsqueda de un dato o el querer recordar un verso crea capas geológicas de libros, apuntes, escritos, hojas de la vida cotidiana y de la vida interna.
Pero más impresiona la actitud de Alí. A sus ocho décadas de vida, de verdad parece estar pasando por su primera juventud. Con la seriedad de los mejores humoristas, se nos planta y nos pregunta qué queremos de él. “¿Fotos donde me vea muy poeta?” Y se toca el mentón fingiendo una reflexión demasiado afectada. “Así les gusta que salgan los poetas, ¿no?”, se sigue divirtiendo, mientras nos da el tenor de la charla: una entrevista donde el humor salpica los comentarios, donde la frase irónica refleja el pensamiento y la erudición. A fin de cuentas, Alí Chumacero sabe que todo es un juego de palabras. Desde ahí ha erigido una de las obras poéticas más depuradas y consistentes de nuestra literatura.
La importancia de llamarse Alí
Acaba de cumplir 88 años y apenas va terminando con la primera etapa de su vida, porque tiene planeado vivir 400. “Venir aquí por unos cuantos años no vale la pena. Quiero ser testigo de la historia, no sólo de unas cuantas etapas sino de la historia, conocer qué ha pasado y además tener armas suficientes para expresarlo, para explicar qué va a pasar.” No duda que en estas explicaciones uno pudiera equivocarse, pero al menos tiene la seguridad de saber que lo dicho está fundando en la propia experiencia. “El hombre sin experiencia es más divertido pero menos seguro, el hombre con experiencia es aburrido pero es menos inseguro”.
Es de Acaponeta, Nayarit, del 9 de julio de 1918. Su nombre se lo debe a una excentricidad de su abuelo, a quien le gustaban leer revistas extranjeras y en una encontró a un niño árabe llamado Alí. Al abuelo le gustó el niño, el nombre, y le puso Alí a su hijo. “Y como mi papá no se iba a quedar solo con la ofensa, me pasó a mí el nombrecito”.
Los Chumacero provienen de Tlaxcala, desde ahí se desperdigaron a Puebla, Veracruz y Nayarit. El padre de Alí era comerciante, tenía una ferretería y leía. En Acaponeta se le consideraba el sabio del pueblo. En un tocadiscos ponía música de Caruso. Y tenía una pequeña biblioteca, entre los que se encontraban los libros verdes de José Vasconcelos.
Alí Chumacero estudió en Guadalajara desde 1929. Estuvo en un colegio católico, famoso porque su director había participado en la Guerra Cristera. “Estuve cerca de un mundo religioso muy bonito y muy cansado, todos los días iba a misa y rezaba el rosario; rezaba antes de comer, después de comer, antes de empezar las clases; rezaba 14 veces al día y me hice muy católico, pero pasé a la secundaria oficial y ahí conocí otras formas de pensamiento que era necesario respetar. Sigo con esas ideas del respeto, sigo pensando que si la gente cree en Mahoma pues allá ellos, pero hay que respetar a la gente”.
Desde los 12 años empezó a leer novelas de Búfalo Bill, Raffles y Conan Doyle. Siguió Emilio Salgari y de ahí encontró a su primer poeta, Amado Nervo. “Me inicié en la poesía de Nervo, que es ideal para un muchacho que empieza a sentir curiosidad por las muchachas. Yo sentí esa curiosidad muy prematuramente y de eso juro que no me arrepiento. Ya de niñito veía a las muchachas, para qué les cuento a la profesora, entonces eso influye en la poesía, hace que el poeta salga de sí mismo y se proyecte”. Además de las muchachas, se obsesionaba de otras cosas: la lectura, el conocimiento, la poesía. Y como suele ocurrir con los grandes obsesivos de estas artes, fue corrido de su escuela y debió venir a la capital.
Es una maravilla haber nacido
Alí Chumacero llegó a la Ciudad de México en 1937. Era una ciudad cardenista y la efervescencia socialista se respiraba en las calles, causando suspicacias en la gente bien. Para Alí, sin embargo, era tierra de Jauja. “En Guadalajara me expulsaron de la Universidad por comunista, entonces estaba de moda expulsar a los muchachos que se portaban mal por comunistas y como era yo liberalón no me respetaron”. Vivió con dificultades, en la calle de Costa Rica, en vecindades donde había miseria y el gusto malsano de la sordidez. Su padre le mandaba giros de 20 pesos, “que en aquella época era un dinero apreciable”. Más preocupado por leer que por hacerse de un futuro, Alí corría a las bibliotecas en ayunas; con este régimen logró conocer todas las de la ciudad. “Empecé a leer millones de libros y cuando llegan los centavos de mi papá me compraba un libro más, era mi vicio. Empecé a ver el mundo y me gustó mucho, me dije que era una maravilla haber nacido, a veces no comía y la pasaba muy mal”.
Ya había publicado poesía en Guadalajara, lo mismo en la publicación estudiantil Estudiantina que en la revista Nueva Galicia. En México siguió escribiendo y leyendo, aunque no trabajaba. “Confieso que no me gusta trabajar, he trabajado porque tengo que hacerlo pero no me gusta, prefiero estar encerrado en la biblioteca leyendo”. Encontró a tiempo un trabajo adecuado para alguien amigo de la lectura. “Hace 55 años trabajo en el Fondo de Cultura Económica. Ahí he estado ahí muy contento, sé hacer libros, preparar una edición; tengo experiencia muy reconocida en la manufactura de libros. Muchas veces me han querido sacar del Fondo para hacer otra cosa, pero prefiero estar encerrado en una oficinita viendo papeles, viendo libros, que ha sido mi vida”.
El Fondo estaba en Pánuco 63, en la aún prestigiada colonia Juárez. Alí siguió dedicado a los libros y escribía poemas de vez en cuando. “He escrito y he publicado muy poco, no me importa tanto ser autor como ser lector”. Quizá a esta elección se deba que su producción sea tan breve. Tres libros comprenden su labor poética: Páramo de sueños (1940), Imágenes desterradas (1948) y Palabras en reposo (1956). Una labor poética que apenas alcanza 16 años. “Yo reuní mis poemas en tres libros, después he escrito poemas sueltos y los he agregado, pero son tres libros nada más. El primero está un poco mal hecho por ser de juventud, el segundo lo hice de poemas diferentes que iban quedando ahí, y el tercero ya es un libro importante. A veces también escribo poemas de relajo, un amigo cada año va al Fondo y le tengo algún poema de vacilón y se lo doy, le digo: ‘cuídalo, porque es la única copia que hay, es una joya’, pero son décimas, tonterías”.
Esta somera producción poética tiene su explicación en la forma rigurosa con que Chumacero aborda el fenómeno poético. No es poeta del arrebato pasional, sino del escrupuloso pulimento del verso. Octavio Paz describió su poesía “como si el poema fuese un objeto verbal construido conforme a las leyes de una geometría fantástica y que, al girar en el espacio mental, se entreabriese hacia territorios vertiginosos, masas de oscuridad y precipicios por donde la luz se despeña”.
Los temas son cotidianos, pero secretos y conspiratorios; lo mismo habla de los salones de baile que de las alcobas de los amantes, los sentimientos difícilmente descifrables, la salvación crepuscular que ocurre en una ciudad todavía teñida de provincia. El mismo Chumacero es capaz de hablar de su poesía con rigor. “Mi poema más famoso se llama ‘Poema de amorosa raíz’; no es un buen poema desde el punto de vista técnico, porque es una numeración sostenida por un verso fuerte que aguanta toda una columna enumerativa. Eso me dijo Villaurrutia cuando lo leyó: ‘te quedaste a la mitad del poema, tenías que haber seguido para dar la conclusión’. ‘No’, respondí, ‘precisamente por eso puse ese verso, está a toda máquina, un verso fuerte que aguantó todo eso’, pero en efecto, desde el punto de vista de la composición no es un gran poema, aunque tiene gracia y a la gente le gusta mucho”.
Aunque su poema más popular es ‘Poema de amorosa raíz’, la crítica ha acordado en reconocer como el más logrado al ‘Responso del peregrino’, que el crítico Gabriel Bernal describe como “una alianza entre dos reinos aparentemente opuestos: el de los mitos populares y el de los arcanos”.
Se le ha reprochado a Alí Chumacero que su labor poética apenas se centre en tres libros. El poeta Marco Antonio Campos recuerda en algún texto: “Una vez cierto muchacho se le acercó a Alí Chumacero y le preguntó: ‘Oiga, por qué le han hecho a usted tantos homenajes si sólo ha escrito un gran libro’, y él contestó: ‘Imagínate si hubiera escrito dos’”.
Los trabajos del poeta
No menos importante que su labor poética, ha sido la de editor y periodista cultural. Desde los tiempos en Guadalajara había participado en revistas como Nueva Galicia; en la Ciudad de México también participó en proyectos editoriales, de ellos, el más importante fue la revista Tierra Nueva, que realizó al lado del poeta Jorge González Durán, el crítico José Luis Martínez y Leopoldo Zea, y en la que colaboraron otros jóvenes como Manuel Calvillo, José Cárdenas Peña, Bernardo Casanueva Mazo, Francisco Giner de los Ríos y Alfredo Cardona Peña. Heredera cronológica de la revista Taller de Octavio Paz –Taller terminó en 1941; en 1940 nacería la publicación de Chumacero–, Tierra Nueva se distinguía por no asumir alguna posición política específica. “Taller estaba hecha por gente de izquierda: Octavio Paz entonces era de izquierda; Efraín Huerta era del Partido Comunista y Neftalí Beltrán no era comunista pero tenía la influencia de los tiempos: la Guerra Civil Española, el fascismo, etc”.
En Tierra Nueva, en cambio, los matices ideológicos eran dispares: “José Luis Martínez era católico, yo era medio rojillo y González Durán era del PRI; entonces estaban representadas las tres corrientes. También estaba Leopoldo Zea, un hombre muy capaz pero muy silencioso, no perturbaba las reuniones. Era una revista que no tenía nada que ver con lo político. Hicimos 14 números muy buenos y luego nos dispersamos”.
Pero en Chumacero quedó el interés por la tipografía, la edición y el periodismo cultural, labor que realizó durante varias décadas y de la cual se recogió parte importante en el libro Los momentos críticos, que reúnen su actividad como ensayista y crítico. “Escribí horrores. Apliqué la teoría de José Gaos, quien nos puso a manejar libros de acuerdo con su técnica. Decía: ‘háganme una crítica de este libro pero exponiendo qué dice’, porque es muy común que el literato hable ante gente que no ha leído el libro y no se entera de nada, entonces yo hice crítica exponiendo el libro, hablando bien o mal, pero dejando ver de qué trata. Esa era mi forma, copiada de Gaos, de hacer crítica literaria. Escribí sobre algunos poetas con ese criterio, como sobre Owen, también expliqué muy bien de qué se trataba Villaurrutia. Así el que lee el prólogo se informa, se entera, y ya le entra un conocimiento”.
Esta labor le ha hecho participar en diferentes proyectos, como lo son la revista Letras de México, el periódico El Nacional, México en la Cultura, de Novedades, y La Cultura en México, de la revista Siempre!, ambas bajo el mando de Fernando Benítez. Su labor en la UNAM lo ufanan de ser uno de sus pilares más sólidos, sin haber pasado nunca por sus aulas. “Yo no soy universitario pero siempre he estado en contacto con la Universidad, desde 1940 he tenido contacto con ella en revistas y en lo que les hiciera falta. Fui a la Facultad de Filosofía y Letras como oyente, era amigo de los profesores como Gaos, Torri, y de otros profesores que tenían cierto prestigio”.
En cambio, es mucho más patente su paso por el Centro Mexicano de Escritores, donde convivió como becario con gente como Juan Rulfo, Juan José Arreola, Ricardo Garibay y Luisa Josefina Hernández, y después, como coordinador, influyó en la escritura de una buena decena de libros de poesía. “Las becas me parecen fatales, he escuchado varias veces a poetas angustiados porque se les está acabando la beca y eso es peligroso, pero no puedo opinar públicamente porque yo he sido becario. Cuando me la dieron yo ya no era muy joven, fue en 1951, yo no quería aceptarla pero se me vinieron encima todos, hasta mi mujer. Fui de la segunda generación del Centro Mexicano de Escritores, ganaba entonces 950 pesos mensuales y la beca era de mil 80, era un dineral que duplicaba mis ingresos”.
La labor de Chumacero, primero como becario, y después como asesor del Centro, hicieron que se volviera uno de los maestros indispensables de las generaciones de poetas posteriores. El legado de Chumacero no es teórico, sino práctico, su pedagogía poco tiene de pizarrones, siempre está más cerca de la punta del lápiz y la goma de borrar. Este oficio acaso le permita mantener amistad con autores jóvenes, con quienes el mismo Chumacero se revitaliza a cada momento. “Yo ando con jóvenes como Montemayor, que tiene 58 ó 56 años; es de la generación de mis hijos, también voy con gente como Daniel Leyva o Saúl Juárez. Son hombres maduros, pero comparados conmigo son unos chiquillos, ninguno de mi edad. El único viejo que yo veía era Henestrosa, que tiene 100 años, pero ya no sale, está metido en su casa”.
Vida de poeta
En alguno de sus ensayos, Chumacero hace una apología del ocio como forma de conocimiento del escritor. Se burla de quienes critican a los escritores porque trabajan mientras leen en su cama, y asume la poesía como un arte que se trabaja lenta y sabiamente, sin las presiones del exterior, sólo atendiendo al influjo interno del que escribe. “La poesía no se estructura como una novela; sale de pronto, fluye el primer verso, luego agarras un lápiz y va pasando. Yo me guió por la perfección del verso. En la generación de Paz eran poetas desordenados, aventaban versos a lo loco, a mi no se me va, hay una conciencia absoluta del verso, no sólo por lo que está diciendo sino cómo lo está diciendo, porque para mí la poesía no es una palabra de referencia, es una síntesis de cosas, de insinuaciones”.
Sin embargo, el que Alí Chumacero sea un poeta riguroso no lo hace igual en su vida cotidiana, donde procura vivir entre los placeres cotidianos, capoteando lo bueno o lo malo con el mismo espíritu socarrón. “No soy de los escritores que creen que la vida es mala, tampoco es que sea buena, hay que vivirla como sea, es lo bonito. Tampoco voy a decir que soy feliz, ni lo permita Dios. La felicidad es para los tontos y yo no soy tonto. No hay felicidad, hay una vida preciosa que hay que vivir y estar en ella”.
Aficionado a los toros, le emociona la forma fina, elegante, y a la vez la barbarie de la fiesta brava. “Es un arte irregular, casi nunca hay una gran faena porque el toro se va, o no colabora, pero todavía los babosos quieren que colabore. No me gusta que los aficionados digan que no es un arte bárbaro, es un arte barbarísimo pero ni modo, al pobre animal lo pinchan, lo hacen pedazos y luego le meten un sable, pero es un arte muy bonito”.
Su obra poética pronto será editada en España. Será una forma de difundir una obra que se ha mantenido en los círculos poéticos locales. Alí Chumacero finge no estar muy a gusto con el proyecto, dice evitar la fama, pero tampoco desdeña los reconocimientos que ha conseguido a lo largo de más de 70 años de escritura.
También es un buen bebedor de whisky, que suele compartir con amigos como Carlos Montemayor, mientras hablan de política o de la vidita literaria. Sabe que la vida es demasiado seria como para tomarla en serio, por eso prefiere asumirla desde la vía del humor. “Los poetas que no nos sentimos poetas nos la pasamos a toda máquina, Paz sí era muy intelectual, muy serio. Por suerte habemos otros que no”.

Wednesday, July 09, 2008



Gracias al apoyo del Gobierno del Estado, a través de la Subdirección de Literatura y Promoción Editorial, en coordinación con la Red Literaria del Sureste.


Conferencias sobre la propuesta poetica del grupo Origenes y la obra de Gaston Baquero, por Manuel Iris


Los datos rápidos son:


Martes 15 de Julio, 20:00 horas

Biblioteca Pública Manuel Cepeda Peraza (55 x 62, centro histórico)

Conferencia: Jardines invisibles: la propuesta poética del grupo Orígenes.


Martes 22 de Julio, 20:00 horas

Biblioteca Pública Manuel Cepeda Peraza (55 x 62, centro histórico)

Conferencia: Magias e invenciones: la obra poética de Gastón Baquero.

Thursday, May 29, 2008


Conversacion con Lezama


s.XX - Otros del s.XX - José Lezama Lima: Conversaciones con José Lezama Lima






Cuándo comenzó a escribir? ¿Cuándo decidió dedicarse a la poesía?


En realidad, empecé muy joven, después viendo las dificultades de publicación me dediqué a hacer revistas para ir publicando mis cosas. A mí nunca me ha interesado publicar sino hacer, como aquel noble inglés que escribía sus poemas en papel de cigarrillos y después se los fumaba y exclamaba: lo interesante es crearlos. Uno nunca se dedica a la poesía. La poesía es algo más misterioso que una dedicación, pues yo le puedo decir a ud. que cuando mi padre murió yo tenía 8 años, y esa ausencia me hizo hipersensible a la presencia de una imagen. Ese hecho fue para mí una conmoción tan grande que desde muy niño ya pude percibir que era muy sensible a lo que estaba y no estaba, a lo visible y a lo invisible. Yo siempre esperaba algo, pero si no sucedía nada entonces percibía que mi espera era perfecta y que ese espacio vacío, esa pausa inexorable tenía yo que llenarla con lo que al paso del tiempo fue la imagen. Por eso la poesía ha sido en mí siempre vivencial, alrededor de una pausa, de un murmullo, se iba formando la novela imagen, yo iba reconstruyendo por la imagen los restos de planetas perdidos, de zumbidos indescifrables.


Usted es un escritor múltiple, en el sentido que se expresa a través de la poesía, la narrativa y el ensayo. ¿De qué modo siente usted la necesidad de esta diversidad expresiva?


Primero hice poesía, después la poesía me reveló la cantidad hechizada. Mis ensayos intentaban tocar esa extensión, esa resistencia. Cinco letras del alfabeto, invencionadas por un poeta, tienen significado distinto, todos mis ensayos giran en torno de ese retador desconocido. Mis ensayos relatan la hipóstasis de la poesía en lo que he llamado las eras imaginarias. En la novela percibo el contrapunto del hombre, sus infinitos entrelazamientos, que son sus infinitas posibilidades. Esa diversidad se manifiesta en un ritmo penetrante o cifrado si es poesía; en el cuerpo que forma un ritmo extensivo reconstituible o cifra (ensayos). Y el sujeto en su contracifra (novela).

¿Cómo definiría la poesía?


En una ocasión dije que la poesía era un caracol nocturno en un rectángulo de agua, pero desde luego, se le ve la raíz irónica a esa no definición, es decir, un caracol nocturno no se diferencia gran cosa de uno diurno y un rectángulo de agua es algo tan ilusorio como una aporía heléatica, pero antes que todo, no para definir la poesía que no lo necesita, sino para acercársele, como yo he hecho en varias ocasiones, hay que hablar de la poesía, del poeta y del poema. La poesía actuando en la historia ni siquiera necesita nombrar su ejecutor, un poeta. El poema es un cuerpo resistente frente al tiempo y el poeta es el guardián de la semilla, de la posibilidad, del potens. Eso lo sacraliza, es el hombre que cuida un germen, nada menos que la semilla del potens, de la infinita posibilidad. Todos mis ensayos sobre poesía le dan la vuelta a estos temas y ellos como planetas le siguen dando vueltas a la poesía.


Siendo esencialmente poeta, ¿qué lo llevó a la novela?


En un momento dado todo poeta empieza a sentir el peso de sus visiones y su poema se convierte en una sala de baile, en un escaparate mágico. Se verifican laberintos, enlaces, y el poema organizado como una resistencia frente al tiempo se convierte en un arca que fluye sobre las aguas con todos los secretos de la naturaleza. El arca llega a una isla desierta, allí se encuentra a un almirante náufrago que dialoga incesantemente con una gallina que tiene un ojo de vidrio. En fin, la novela. En realidad, en Esopo, en Homero, en las teogonías de Valmiki, en los cronistas de las Indias la novela formó parte de la poesía. La simple acción del hombre se ha vuelto demasiado soterrada, continúa arando en el sueño y ya no se pueden hacer novelas a base de caracteres, tipos, situaciones, asunto, porque, un intramundo, una entrevisión, un entreoído ha ocupado los espacios clasificados.


¿Cómo definiría su estilo?


No pensaba que se me hiciera esa pregunta y tampoco debo desconcertarme ante ella, porque es una pregunta inevitable que en cualquier momento puede surgir. ¿Tengo yo un estilo? ¿Se me puede considerar un escritor que tenga un estilo? Lo que me ha interesado siempre es penetrar en el mundo oscuro que me rodea. No sé si lo he logrado con o sin estilo, pero lo cierto es que uno de los escritores que me son más caros decía que el triunfo del estilo es no tenerlo. El estilo se forma como una de las resistencias del tiempo frente a un escritor. No sé si tengo un estilo; el mío es muy despedazado, fragmentario: pero en definitiva procuro trocarlo, ante mis recursos de expresión, en un aguijón procreador.


¿Cómo definiría su obra?


No me atrevería a definirla, sería tal vez detenerla. Toda definición es un conjuro negativo.Definir es cenizar.


A través de toda su obra es posible observar una constante, una suerte de metafísica que le da su configuración más honda. ¿Está usted de acuerdo con esta afirmación? ¿Por qué?


Tendríamos que ponernos de acuerdo sobre qué metafísica y cómo penetra en mi obra. Al llegar a mi madurez se fue haciendo en mí el sistema poético del mundo, una concepción de la vida fundamental en la imagen y en la metáfora. Me pareció adivinar en cada poema una vida que se diversificaba, que alcanzaba infinitas proliferaciones, entrelazamientos, conversaciones y silencios. Los enlaces y las pausas se corporizaban, , las palabras al trepar sobre las palabras esbozaban figuras, me parecía que las imágenes enmascaradas querían revelar su secreto al final del baile. Nadie veía en el momento en que mostraba en el rocío un rostro incomparable, por un azar concurrente se me regalaba ese deslumbramiento. El azar se empareja en la metáfora, prosigue en la imagen, el contrapunto que hace visible esa concurrencia en la novela.
Mi metafísica, si es que eso existe, no busca la razón ni la dialéctica, sino la imagen y el ritmo de esclarecimiento. Un corsi e ricorsi entre el apetito y la repugnancia, es mi metafísica, pero en general, prefiero hablar de la imagen y de su punto de partida, usando la frase de Tertuliano: es cierto porque es imposible. El sistema poético no pretende tener ni aplicación ni inmediatez. No aclara, no oscurece, no se derivan de él obras, no hace novelas, no hace poesía. Es, está, respira. Lo mismo repasa una superficie muy pulimentada, sigue en una ballena, pone huevos de tortuga en el espacio vacío. Lo que pretendo es un hechizamiento, una dilatación de la imagen hasta la línea del horizonte.


¿Cuáles son sus autores y lecturas predilectas?


Yo leo en la poesía y después procuro descifrar. A veces, cuando menos me he preparado para esa lectura, llega y me dice ¿No es cierto que estoy invitada? De pronto, comprendo que es cierto y comienzo a leer en la poesía. Hasta donde yo me puedo abarcar, no puedo afirmar que estaba preparado para esa recepción. Descifro el aviso y me pongo en marcha. Hasta donde he podido caminar en la poesía, he comprendido. Después ha vuelto de nuevo la oscuridad, la que produce una visita, la que me deja una imagen. Sin tener tregua y oyendo: sé que me estaba esperando.
Creí que era una burla, pero me hacía creer que estaba secretamente protegido en la espera. También me hacía creer que el tiempo era un espacio en la luz. Lo que ha aumentado mi voracidad dentro de la poesía —desde los himnos de Orfeo hasta los conjuros de Proust para reactuar contra el tiempo, desde los cronistas de Indias hasta José Martí— es un laberinto elaborado por la araña en la espera de una visitación. Lo que más admiro es lo que he llamado la cantidad hechizada, con la que se logra la sobrenaturaleza, por ejemplo, la visita de Don Quijote a la casa de los duques. Lo que me gusta y sorprende son las inauditas tangencias del mundo de los sentidos, lo que he llamado la vivencia oblicua, cuando el timbre telefónico me causa la misma sensación que la contemplación de un pulpo en una jarra minoana. O cuando leo el Libro de los Muertos, donde aparece la grandeza egipcia en su mayor esplendor poético, que los moradores subterráneos saborean pasteles de azafrán, y leo después en el diario de Martí, en las páginas finales cuando pide un jarro hervido en dulce con hojas de higo.En relación directa con la pregunta, cada día me parece más rechazable la particularización nominal en simple desfile enumerativo.
¿Lo que más admiro de un escritor? Que maneje fuerza que lo arrebaten, que parezca que van a destruirlo. Que se apodere de ese reto y disuelva la resistencia. Que destruya el lenguaje y que cree el lenguaje. Que durante el día no tenga pasado y que por la noche sea milenario. Que le guste la granada que nunca ha probado y que le guste la guayaba que prueba todos los días.Hablemos de su método de trabajo
Yo no tengo método de trabajo. Escribo cuando tengo apetito para expresarme, para configurar, para penetrar en el coto desconocido. Pero generalmente trabajo en el crepúsculo, y a veces a la medianoche cuando el asma no me deja dormir y entonces decido irme a una segunda noche y comenzar a verme las manos penetrando en el hálito de la palabra. Pudiéramos decir que el método cubano de trabajo intelectual es la suma de poquedades. Todos los días se escribe un poco, con apetito, con gusto, con voracidad verbal, y al cabo de un año nos asombramos que la caja donde antes cabía el sombrero gigante de la abuela está llena de signos aljamiados, con gran sorpresa nos acercamos y es nuestra letra. Siempre he visto que los que ponen en marcha para hacer de un solo rasponazo una obra no van bien con el estilo cubano, y a los que dicen que esperan a su madurez para escribir sus memorias, les llega primero la afasia del primer lóbulo frontal y la pérdida total de la memoria. Claro, haga todos los días una poquedad escrituraria, pero no mortifique, no esté con esa poquedad fastidiando a sus mejores amigos, no les lea en la vida, no se desate, no sea terribilia con los pobres seres que vienen a acompañarlo en la vida de todos los días.


¿Y el asma?


El médico me ha dicho que se debe a un hongus focus, un hongo que vive en el aire. Yo, en cambio vivo como los suicidas, me sumerjo en la muerte y al despertar me entrego a los placeres de la resurrección. Mi asma llega hasta mí en dos ondas: primero, desaparece por debajo del mar, y luego arriba al gran acuario donde todos los peces saborean el mundo.
Yo también soy como un pez: a falta de bronquios respiro con mis branquias. Me consuela pensar en la infinita cofradía de grandes asmáticos que me ha precedido. Séneca fue el primero. Proust, que es de los últimos, moría tres veces cada noche para entregarse en las mañanas al disfrute de la vida. Yo mismo soy el asma, porque a la disnea de la enfermedad he sumado también la disnea de la inmovilidad. Aquí estoy, en mi sillón, condenado a la quietud, ya peregrino inmóvil para siempre. Mi único carruaje es la imaginación pero no a secas: la mía tiene ojos de lince. Son ya pocos los años que me quedan para sentir el terrible encontronazo del más allá. Pero a todo sobreviví, y he de sobrevivir también a la muerte. Heidegger sostiene que el hombre es un ser para la muerte; todo poeta, sin embargo, crea la resurrección, entona ante la muerte un hurra victorioso. Y si alguno piensa que exagero, quedará preso de los desastres del demonio y de los círculos infernales.



Pero, la inmovilidad y los viajes



Es que hay viajes más espléndidos: los que un hombre puede intentar por los corredores de su casa, yéndose del dormitorio al baño, desfilando entre parques y librerías. ¿Para qué tomar en cuenta los medios de transporte? Pienso en los aviones, donde los viajeros caminan sólo de proa a popa: eso no es viajar. El viaje es apenas un movimiento de la imaginación. El viaje es reconocer, reconocerse, es la pérdida de la niñez y la admisión de la madurez. Goethe y Proust, esos hombres de inmensa inmensidad, no viajaron casi nunca. La imago era su navío. Yo también: casi nunca he salido de La Habana. Admito dos razones: a cada salida empeoraban mis bronquios; y además, en el centro de todo viaje ha flotado siempre el recuerdo de la muerte de mi padre. Gide ha dicho que toda travesía es un pregusto de la muerte, una anticipación del fin.
Yo no viajo: por eso resucito.



¿Cómo ha concebido usted la amistad?



Toda amistad, se me presentó como una forma de la devoración. Al salir hacia el mundo yo comenzaba a verme, a verificarme en los demás.



¿Cuál es su concepción del tiempo?



Nosotros, en distintas ocasiones, hemos visto el poema como un cuerpo resistente, una resistencia formada por el avance de la metáfora —la cual avanza con el análogo que pudiéramos llamar aristotélico, el análogo de los griegos— y al mismo tiempo es un cubrefuego, el de la imagen que retrocede y envuelve ese cuerpo resistente que es el del tiempo y es el de la poesía. Es decir, que nos interesa el tiempo en tanto esté respaldado por la poiesis como decían los griegos, por la creación. Todo tiempo viviente está respaldado por la palabra creación, es decir por la poesía.
El mortal conoce momentos de aridez cuando no lo anima el verbo, cuando no ,o anima la poesía, y los momentos de esplendor cuando está animado por la poesía, por la expresión, por el avance del análogo metafórico y en general por la resistencia que forma como una piel de la imagen. En ese sentido el tiempo es para mí una resistencia de la poiesis, una resistencia de la creación.



¿Qué es para usted la eternidad?



Al hacerme esa pregunta puedo afirmar que la mañana se me ha vuelto muy difícil porque realmente hablar sobre la eternidad significa hacer referencia al mundo de los griegos, al mundo del catolicismo y en general al no-tiempo, a la negación del tiempo contemporáneo o al tiempo profundo de los existencialistas; pero nosotros creemos que una de las maldiciones del hombre contemporáneo, y en general del hombre que habita un mundo de teología, es el tiempo, que es el disfraz del diablo, que es, en definitiva, lo que nos destruye. Frente a eso hay el concepto de la eternidad que es el concepto del no-tiempo. Últimamente me he ido interesado cada día más, por el libro de Nicolás de Cusa, de la docta ignorancia, donde se plantean estos problemas en una forma muy aguda y que es una de las obras que me parece que nos enriquecen más desde el punto de vista de la relación de la poesía con la circunstancia. En realidad, no hemos hablado de autores y los que en los últimos tiempos más me han informado han sido este Nicolás de Cusa, Giovanni Battista Vico y Pascal. Pascal en el sentido —y esto está en la sicología de alguno de los personajes de Paradiso— de que como la verdadera naturaleza se ha perdido, todo puede ser naturaleza, y nosotros hemos colocado la poesía en el sitio de ella.



¿Qué misión le confiere usted a la literatura?



Nunca un sentido directo e inmediato de catequesis, pues nadie ve por qué se le indique en la dirección del índice, sino cuando se nos caen las escamas de los párpados y el ojo refractante del pez deja paso al ojo penetrado por el rayo del hombre. Cuando me entero de la condicional de un rastreador, pido idéntico pulso para el escriba. Conoce el peso de la hoja y sus destrezas al caer, relacionados con la cercanía del arroyo, el mugido aconsonantado con el corpúsculo del desierto, la recurva secreta del tigre para huir del nido de serpientes. Así, descubrir en una sentencia la intención de nuestros pasos, no olvidar tampoco cuando digo “la espiral del tiburón, primer requiem” que en francés se le dice al tiburón requin. Por los ojos es lentísimo, muy despacioso, adormilado, se oye un requiem mozartiano, de pronto un coletazo, una desdeñosa sabiduría mandibular. ¿Misión de la literatura? Quitarle horas al sueño y profundizar el sueño. Llegar como Marco Polo a Kubla Kan. Como Coleridge, ensoñar a Kubla Kan. Buscar el camino del caballo como en la cultura china y encontrar el de la seda. Quedarse absorto, preguntar por qué algunos campesinos se persignan delante de un árbol sagrado como la ceiba.

The Academy of American Poets Announces the 2025 Recipients of the Ambroggio Prize

  New York, NY (March 11, 2025)—The Academy of American Poets announces that  Toda la tierra es un jardín de monstruos / The Whole Earth Is ...